Estaba cansada de escuchar a mis padres pelear por quien sabe qué, me gustaría de que hicieran el esfuerzo de hacer sentir está casa como nuestro hogar, pero cada vez siento que estamos en un lugar donde no pertenecemos, este no es mi casa y mi familia ya no se comportaba como mi familia, hace un par de semana atrás me despertaba para bajar a. Desayunar junto a ellos, en la actualidad desayuno escuchando como se gritan por cualquier mierda, estoy cansada, abrumada, joder.
—Disculpame por todo eso cariño—Dijo mamá sentándome en la mesa enfrente de mi—Ya sabes, tú papá no coopera a veces
—No te preocupes mamá, ni siquiera lo noté, me perdí en mis pensamientos—Respondi sonriendo a mamá
—Me alegro—Respondio ella—Termina ahí pronto para que te vayas a clases, no querrás llegar tarde.
Claro que no deseo eso, quisiera encontrarme allá ahora mismo, en realidad no, solo quisiera pasar el rato con el profesor hackettet quisiera irme al parque de diversiones, al cine o a cualquier lugar donde podamos estar solo los dos, dónde disfrutemos del atardecer, para luego tener una cena romántica y que el me haga sentir como su mujer, que me lleve a un hotel y pasemos toda la noche despiertos disfrutando del otro, haciendo cosas imaginables, demostrándonos el profundo amor que nos tenemos.
—Mi cielo, al colegio—Grito mamá desde la cocina
—Voy—Dije desconcertada
Estaba disfrutando de esa fantasía, ya no me quedaba suficientes hojas en el cuaderno para escribirlas, ahora todo lo que imaginaba se volvería un recuerdo, uno que tal vez no recuerde, de igual manera espero que esto de las fantasías termine pronto y todo se vuelva realidad, muero porque ponga sus manos encima de mí.
Me levanté de la mesa, deje el plato para que mamá hiciera el favor de recogerlo y me dirigí hacia fuera
—Adiós mamá, adiós papá—Grite despidiéndose de esos dos
No di tiempo para escuchar respuesta, solo quería estar lejos de ahí. Camino a clases como todas las mañanas, era normal que pasará cerca de algún vidrio que reflejará mi silueta y a veces con suerte lograba toparme con espejos, hoy era uno de esos grandiosos días, me detuve para verme en el espejo que estaba en el mostrador de una linda tienda de carpintería, supongo que en lo que me tenía que fijar era en la madera pero yo prefiero ver la hermosura que se ve en el espejo, ósea yo. Lo odio, todo es mentira, aunque lo intentará solo pensaba en, seguro por eso no me ha tirado la onda, nadie quisiera salir con una chica de piel morena, con el pelo mal pintado de amarillo, el tinte se me caía y no siquiera me había molestado en hacer algo, no me he vuelto a maquillar, ando toda simplona, mis tetas están caídas, son grandes pero no lo suficiente para llamar la atención de los chicos, no, no de los chicos, de él, solo quiero que el se fije en mi, que haga historia con nuestro amor. Seguí mirándome con aborrecía, mis piernas eran muy gordas, la falda que me coloque hoy se ve muy ancha por culpa de eso, tengo un poco de barriga y lo único que está bien en mi son mis estúpidos brazos, y eso es lo menos importante, ¿Por qué lirarias los brazos a una chica? Que chico diría “oh mira tiene buenos brazos, quiero tener sexo con ella” no ninguno, al menos que seas lesbiana y pienses que gracias a eso te metere los dedos más profundos pero no, mi único interés son los hombres, mejor dicho ese hombre en específico y al menos de que termine siendo Trans o algo así, no nacería de ninguna forma un interés por el sexo opuesto.
—pff—Suspire, agachando la cabeza para dejar de observar mis defectos en el espejo
Preferí seguir caminando al colegio, ya me había torturado lo suficiente, tal vez más tarde seguiría un poco más.
Al llegar a clases, me encontré con Rose, estaba como de costumbre sola en su asiento, viendo vídeos en su celular.
—Hola—Dije acercándome a ella—Buenos días
—Buen día—Dijo ella dejando el celular en el asiento para levantarse a saludarme—¿Cómo estás? ¿Hoy si dormiste?
Por el suceso de ayer, ya que me desaparecí de vista por dos clases, tuve que mentir con que me quedé dormida en el baño, dije que no había dormido lo suficiente los últimos días para poder mejorar en algunas clases que aún no me adaptaba a entender, tanto los profesores como ellos, se lo creyeron y evitaron notificar a mis padres, les rogué porque no lo hicieran, explicándoles que todo en casa está algo tenso por el cambió de lugar.
—Si—Respondí sonriendo—La verdad me siento de maravilla
—Me alegro, porque ahorita nos toca física—Dijo Rose poniendo los ojos en blanco
—Rayos, espero no tengamos nada hoy—Dije desanimada
—¿No estudiaste para el examen?—pregunto ella
¿Examen? No me acordaba de un examen
—¿Hoy hay examen?—Pregunte alarmada
—No, solo me juego contigo—Dijo entre risa
—Muy graciosa—Conteste mirándola malhumorada
Empecé a hacerle cosquillas
—Por favor para—intentaba decir ella, ahogándose de la risa
—Miren chicas, el mono y el cochino están jugando como animalitos—Dijo cristal burlándose de nosotros con sus amigas
—No es necesario redundar, es lo que son, animales—Contesto una de sus seguidoras
Rose y yo las miramos, intentaba no provocar una discusión pero debía defenderme, no podía dejar que la perra blanca se metiera con nosotras.
—Disculpa torta tres leches—Dije intentado soñar ruda—por que no mejor no nos dejas en paz
—¿No tienes un mejor insulto?—Pregunto ella riéndose de mí
Rose me miraba para que no dijera nada
—mejor quite se, estorban—Dijo empujando mi hombro para pasar a sentarse en su mesa
—mejor no les pongas atención—dijo en vos baja Rose
—no se porque no haces nada para defenderte—Dije molesta
—Solo no me molesta—Dijo ella mirando al suelo
Yo suspiré y intenté calmarme para no desquitar mi enojo con ella
—y ¿Victor?—Pregunte
En eso la profesora de Física venía entrando
—Jóvenes, tomen asiento por favor —Dijo ella
Todos hicimos lo que nos pidió, me senté al lado de Rose, quien notaba aún algo incómodo por lo sucedido.
—No lo he visto, tal ves aún no ha llegado, no sería raro de el—Dijo ella sacando sus cuadernos del bolso
—Deberías escribirle ¿No crees?—Pregunte
—¿Tú crees?—Respondió con alegría
Me di cuenta de su raro cambio de humor pero seguro no era nada.
Mientras ella sacaba su celular muy feliz, yo empecé a sacar mis cosas, quisiera que está clase terminará pronto para verlo, estaba ansiosa por verlo.
En un momento de la clase me levanté para pedir permiso para ir al baño
—agradezco vuelva rápido señorita González—Dijo la profesora aceptando mi petición
—Espero no te quedes dormida en el baño—murmuro Rose riendo
Yo bajé la mirada para verla y sacarle la lengua, mi amiga la tonta pensé.
Mientras iba por el pasillo se me ocurrió la idea de contárselo a Rose, tal vez me entendía y como cualquier otra amiga me apoyaría, pero me daba miedo a ser juzgada y en el peor de los casos no solo a quedar sola, que de alguna forma se enteraran los demás y yo terminará por ser la puta cachonda que se excita cada clase con el profesor de turno, puta adolescencia que no te permite ser feliz a tu antojo.
—Silencio jóvenes—dijo una voz que reconocí adentro de una de las aulas por dónde estaba pasando.
Me acerque para ver si estaba en lo correcto, cuando me asome por la ventana de la puerta lo ví, tan sexy como siempre dando sus clases, viéndose tan hombre, tal vez estaba obsesionandome un poco con este hombre, lo peor es que aunque lo logrará, esta sociedad nos destruiría, mientras pueda ser tomada por ese hombre no me importaba nada más, ya vería como resolver esos asuntos luego, tenia que primero atrapar al pajarito.
Estuve un breve momento observándolo, me daba cuenta como una de las estudiantes lo miraba con deseo, puta. Estaba segura de que no era la única hechizada por los encantó del profesor por eso no podía permitir que nadie se me adelantara.
Seguí observándola, ella se levantó para pedirle algo, podía notar como llevaba la camisa desabrochada, solo para provocarlo, me sentí peor que nunca, admito que era una perra linda, blanca, rubia y con buenas piernas, seguro su v****a era rosada y he visto publicaciones dónde los hombres sueñan con penetrar una v****a así, yo no podía competir con alguien así, yo… yo era solo un mono.
Me salí de ahí, me cansé de sentirme humillada, llegué al baño y entré, lo tranque por dentro, me mire en los espejos, dándome asco
—¿Qué puedo hacer para que me quieras?—Dije mirándome en el espejo
Maldición, aaaahhhh
—No comeré—Grite golpeando mi cabeza con el lavabo
Estaba decidida hacer cualquier cosa, cualquier cosa que me asegura su atención.