Parafraseando

1363 Words
—¿Entonces me acompañaras?—Pregunto Rose —¿Debo?—Respondí —Si te consideras una buena amiga, si—Dijo ella con una gran sonrisa. Rose me había invitado a ir a una joyería, quería algo para regalar a su madre por su cumpleaños, también me invitó a asistir pero me he tomado la molestia en rechazarla, nunca me he desenvuelto bien en fiestas familiares ajenas. —Acepto—Dije bufando. Para hoy, después de clases tenía planeado verme con el profesor Hackett, quería intentar llamar su atención y estando solos me daría mayor libertad, aunque suelo ser torpe cuando estoy cerca de él, debía tratar de mejorar nuestro vínculo, aunque ya no importaba que pensará en esto, hoy ya no tendría tiempo, no podía negarme a Rose, aunque admito haberlo intentado. —Bien, vamos—exclamo mostrando mucha felicidad. —¿Ya vamos a llegar?—Pregunte cansada de tanto caminar. —No seas tan floja, nos falta poco—Respondió Rose con una energía que envidié. No sé a dónde quería llevarme Rose, era nueva aquí, así que no conozco gran parte de la ciudad, no me había tomado la molestia de hacer un recorrido para conocer mejor mi nuevo hogar. —Ahí es—Dijo Rose señalando la adorable y pequeña tienda. —aleluya—dije entre dientes Enserio, fueron muchas vueltas que dimos para llegar hasta aquí, no tomamos ningún bus porque a Rose le gusta el ejercicio innecesario. Ya adentro de la tienda, todo me parecía tan elegante y bonito, no había estado en un lugar así antes, de dónde vengo los collares se les compran a cualquier jipi de la calle, este tipo de tiendas si existen pero es querer presumir mucho o así lo vemos por allá. —Ven Darling, no te pierdas—Dijo agarrándome de la mano. Tal vez era difícil para Rose entender que aunque eso quisiera deme haría complicado perderme en un subasto tan pequeño. Estuvimos un rato en el mostrador viendo distintos tipos de joyas, collares y anillos, esperando a ser atendidas por el primer vendedor que se desocupará, el local estaba hasta el topé de gente, lo que era sorpréndete porque los precios no eran muy económicos. —Disculpen ¿En qué puedo servirles?—dijo un vendedor que salió de la nada, se ve muy joven como para trabajar ahí, era guapo, ojos claros, linda voz Rose pidió ver la colección de collares que se encontraban en el mostrador ¿De dónde estaría sacando el dinero para el regalo? Ella no trabaja. —¿Qué te parece este?—Pregunto ella —Es bonito—Respondí sin saber nada de estás . —¿Tú qué piensas?—Pregunto ella al vendedor —Depende para quien sea, si es para usted sin duda le quedará precioso, si es para su amiga recomendaría uno con cadena más larga para que pudiese notarse mejor su cuello, es muy bonito—Agrego él. —Agradecemos sus halagos pero es para mi mamá—dijo Rose quien note tenía interés en el vendedor. —Si ese es el caso, mmm, creo que recomendaría este—Dijo él volteando para agarrar un collar de las vitrinas elevadas. —Es hermoso—Respondió Rose Al verlo —sin duda, el único detalle es que este tiene un precio un poco elevado—Dijo el dándonos de su seguridad. —No se ¿Tú qué piensas Darling?—pregunto Rose mirándome Yo me encontraba tan indecisa como ella y al ver todos esos ceros preferiría comprarle una colonia de mercado. —Es tu mamá, se merece lo mejor y si tienes la posibilidad de hacerla feliz, te aconsejo que lo hagas—Dije mostrando una sonrisa que quitará de encima sus inseguridades. —Me lo llevo—Exclamo ella denotando mucha felicidad Antes de poder salir, él joven vendedor ofreció anotar su número de teléfono en la factura por si necesitábamos algo más, Rose no tardo en aceptar, estaba encantada con él, era raro verla de esa forma, tal vez era porque no llevamos mucho tiempo conociéndonos, no podía esperar saber cómo reacciona ante un chico que le guste. —¿Qué te pareció?—exclamo Rose, cruzando la pequeña puerta de la tienda. —Creo que tomaste una grandiosa decisión—Respondí sonriendo —Eso no boba, el vendedor—Dijo ella entre risa —Ah, él, pues nos atendió bien y es simpático—Respondí a su curiosidad. —Te estaba mirando mucho, seguro le gustaste—comento ella haciéndome ojitos. —No lo creo, en realidad parecía que estaba más interesado en ti—Dije mientras caminábamos —¿Tú crees?—Pregunto ella —Claro, eres muy guapa—Respondí volteando hacia un lado para verla Rose se notaba algo sonrojada, se me encontraba muy adorable, supongo que anhelaba conseguir el amor verdadero. —¿Segura que no quieres venir? Mamá le encantaría conocerte finalmente—dijo insistiéndome para que asista al cumpleaños —No lo sé Rose, no soy buena alrededor de gente que no conozco—Respondí tratando de excusarme. —por favor, la pasarás muy bien—Dijo tratando de convencerme—No seremos muchos, mis padres, mis tíos y primos, y alguno que otro vecino. Eso me sonaba a multitud. —Mmm—murmure Me sentirá contra l espada y la pared, estaba en una posición muy difícil. —Por mi ¿Sii?—Dijo poniéndose delante de mi, mirándome con sus grandes ojos color café, haciendo caras lindas para convencerme. —Esta bien—Dije rindiéndome. No podía negarme a sus adorables intentos —Gracias—exclamo alegremente Necesitaba esto o de eso intentaba convencerme, seguro me divertiré y la familia de Rose me amara, aunque espero pasar desapercibida, tener tanta atención, que todos me vean, no lo sé, siento que no puedo respirar. —¿Pasa algo?—Pregunto —Creo que mejor no voy—dije deteniéndome para agarrar aire. —Ya has aceptado, no puedes decir ahora que o—Dijo ella sorprendida de mi repentina cambio de decisión. Tiene razón, fue mi error haber dicho que si. —Bueno—Dije un poco desanimada. Este día había caminado lo suficiente como para ganar un maratón, estaba cansada, quería arrancar mis pies solo para que me consiguieran una silla de ruedas. —¿Estás cansada?—Pregunto Rose —A decir verdad, un poco—Dije riendo —Descansemos aquí, llamaré a papá para que venga a recogernos—Comentó Rose sacando su celular de la mochila.   Los ángeles habían escuchado mis plegarias. —Estupendo—Exclame sentándome en la será. Puse la cabeza sobre mi pies y en ese lugar sin haberlo decidido me quedé dormida. —Ya llegó mi papá—Grito Rose. Yo levanté la cabeza de mis muslos, para observar a su padre —Que bueno—Dije aún dormida, levantándome del lugar. Cuando el papá se estacionó me sorprendió él carro del que bajó, no obstante me sorprendí al verlo a él, era el profesor Hackett. —Hola princesa, disculpa la demora—Dijo digiriéndose a Rose No supe cómo actuar así que no se me ocurrió más nada que salir huyendo —Hola Darling—Dijo el profesor mirándome fijamente —Hola profesor, es un gusto verlo—Dije sonriendo. —¿Vendrás con nosotros?—Pregunto —Me gustaría pero me acordé que ya estoy comprometida con mama—Respondí nerviosa —Pero habías aceptado—Reclamo Rose —Lo sé pero eso fue antes de acordarme de lo otro—Dije intentando excusarme —He pasado gran parte de la tarde intentando convencerte, si no puedes ir, está bien—Dijo ella un poco desanimada—Nos vemos en clases. —Discúlpame Rose, prometo recompensártelo—Dije dándole un abrazo. Me despedí de ambos y me fui tan rápido como pude de ahí, me sentía agitada, verlo hacía que mi cerebro liberará varias toxinas, dejándome totalmente perdida, dándome falsas ilusiones, sintiéndome feliz. Esa tarde camino a casa solo pensaba en lo afortunada que soy, estoy más cerca de él, de lo que esperaba.        
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD