Capítulo 28: La oficina de la pasión desenfrenada La boca de Cristian fue a mi escote besando con deleite el borde de mi sostén, jadee acariciado su cabello y eché mi cabeza hacia atrás, él bajó mi sostén exponiendo mis pechos, apreté los labios cuando su lengua empezó a moverse sobre mi pezón con rapidez y luego al otro, devorándome, erizando mi piel. Mi mente por completo en blanco siendo presa de las sensaciones. Su mano fue hacia mis piernas subiendo mi falda hasta mi cintura, y metió sus manos dentro de mis bragas bajándolas hasta mis rodillas, las separé un poco y él pasó sus dedos por el medio de mis piernas en toda mi zona sensible, empecé a mover las caderas al mismo ritmo de su mano buscando más profundidad, sentía su piel tibia, me estremecí, necesitaba que me tocara más. —E

