Capítulo 29: Mi esposa CRISTIAN FERRARI Sus gemidos, sus perfectos pechos, su mirada, sus curvas. Maldición, sentía que la calentura me ganaba cada vez que pensaba en Micaela, tenía una debilidad por las latinas, por su forma de hablar, caminar e incluso de moverse, en exclusiva Micaela, apenas había obtenido un poco de todo lo que necesitaba de ella, quería perderme en su cuerpo, que gritara mientras la penetraba por todos los orificios que encontrara. Ella había aceptado a ser mi esclava s****l, pero por mis compromisos tuve que irme, mi hijo siempre sería prioridad, así fuera por sobre mis deseos. —Señor. Desperté de mis pensamientos mirando al jefe Derek de ideas creativas de producción. —¿Sí? —dije sin comprender por qué me llamaba. —¿Qué opina de eso? —preguntó ahí de pie al

