Capitulo 2: Un cambio

738 Words
Capitulo 2: Un cambio Sentí mi rostro entero sonrojarse por lo que dijo, mi garganta de repente reseca, aclaré mi garganta. —¿Uh? —murmuré, no podía salir de mi shock por lo que me habia acabado de decir. Sonaba como si hablara en doble sentido. Noté como sus preciosos ojos azules bajaron a mi cuello y la comisura de sus labios se estiró en una media sonrisa cuando dijo: —Lindo collar. ¿Eh? Sin detenerme a pensar en mis actos alcé la mano y me toqué el dije del collar que mencionó, eso me lo había regalado mi mamá, en realidad era hermoso, de oro blanco y en forma de corazón. Mi mayor tesoro. Él alzó la mirada de mi cuello hacia mis ojos y por un momento dejé de respirar ante la intensidad de su mirada sobre la mía. —Quiero que me lo des —ordenó Cristian. Lo miré como si le hubiera salido otra oreja. ¿Como se atrevía a pedirme tal cosa? —No. —repliqué. Sobre mi cadáver iba a darle mi adquisición más preciada. Él no cambió su expresión entretenida, como si estuviera muy seguro de que iba a cambiar de opinión. No iba a mentir su confianza en sí mismo me intimidaba mucho, lo hacía ver como alguien muy sexi a mi parecer. Inclinó la cabeza ligeramente a un lado y me dijo: —Es una garantía de que vas a devolverme mi saco y mis camisa, Pulguita. ¿Pulguita? ¿garantía? Bueno este saco y esta camisa que tenía de él eran muy costosas, incluso más que mi collar. Tenia sentido lo que me decía pero... no podía despegarme de algo tan preciado para mí. Miré mis muñecas y me saqué la pulsera tejida que llevaba puesta, evidentemente no me dolería perderla porque de hecho yo misma la hice un día que estaba aburrida, era muy linda, pero no tenía un importante valor a mi parecer. —Toma esta pulsera. —le dije quitándomela, sin embargo lo vi arrugar las cejas y negó con la cabeza en negación. —Esta es una pulsera que no tiene ningún tipo de valor para ti —dijo—, y no vale ni la mitad de mi ropa, no me das garantía de volver a verte. Sus ojos intensificaron su mirada en mí, me quedé por un momento sin recordar como respirar cuando mi mente repetía sus palabras diciendo: No me das garantía de volver a verte. Como si me lo dijera a mí... No, obviamente lo decía por el traje no por mí, tenía que dejar de pensar bobadas. —Vale. —me limité a decir, después de todo, así él sabría que hablaba muy en serio. Llevé las manos detrás de mi cuello y le solté la hebilla para darle mi collar aun con algo de celo, tenía casi 10 años que no me lo quitaba, él extendió su mano y se la entregué, nuestras pieles se rozaron en el acto, me estremecí y lo miré al sentir la corriente eléctrica atraernos a ambos, Cristian me observaba con fijeza intensificando la situación. Nunca me había sentido tan atraído hacia alguien, más allá de su hermosura física, se sentía peligroso y excitante. De repente llamaron abordar a los del primer grupo por los parlantes rompiendo nuestro hechizo, solté mi mano y acomodé mi cabello aclarando mi garganta, sin embargo Cristian mantuvo esa ligera sonrisa llena de atrevimiento y se levantó diciendo: —Nos vemos adentro, pulguita. No le respondí, no pude conectar la lengua a mi cerebro, solo me lo quedé mirando cuando empezó a caminar y se alejó de mí... guao, era realmente muy sexi. Pulguita, ¿Qué quería decir con eso? Me quedé completamente confundida y a la vez acalorada porque se sintió como una discusión y luego como un intenso coqueteo. En realidad Cristian parecía muy intenso. Solté un suspiro recuperando el aliento y luego entré al avión colocando su traje y sus camisas en el maletero de arriba de mi asiento para que no me estorbara, no volví a ver a Cristian, ni siquiera cuando me bajé del avión, de seguro iba en primera clase. Tomé mis cosas, retiré mi maleta y cuando estuve fuera del aeropuerto para tomar un taxi recordé que no me había llevado la chaqueta ni la camisa de Cristian que dejé en el maletero de arriba de mi asiento. Mierda.
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