Capítulo 38

1099 Words

Al reprimir las lágrimas, un nudo se formó en su manzana de Adán. Aunque sus ojos estaban cristalizados, hizo un esfuerzo por no llorar; aún tenía la perspectiva de que un marino no debe llorar. Pronto, una mano apretó su hombro, y la ronca voz terminó por desgajar sus lágrimas. —Aún no puedo aceptarlo —acotó Francisco—. Me es difícil asimilar que ellos ya no están. Hace un año y más, Fernando se vio invadido por una tragedia que desgarró su corazón: su padre y su madre perdieron la vida en un accidente automovilístico, a dos días de que se realizara la boda eclesiástica. Aquella desgracia impidió que se uniera en matrimonio con su amada Constanza. —Al igual que tú, nosotros también los extrañamos —afirmó Meredith. Apretando sus labios contra sus dientes, Fernando sollozó. Justo cuand

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD