La mirada de Han Do intentó encontrar algún lugar en el que pudiera esconderse de Woo Sik, e inconscientemente sus manos se posaron en la parte baja de su abdomen, que estaba cubierto por un holgado suéter beige, buscando hacerse pequeño en el lugar, porque la mirada del alfa era tan intimidante que hacía que quisiera huir. —Ven aquí, Han Do —ordenó Woo Sik. Han Do estaba paralizado, porque por el tono usado y el aura que rodeaba a Woo Sik, sabía que nada bueno ocurriría, porque de otra manera no lo habría ido a buscar en su habitación, haciendo que deseara no haber regresado todavía, o que no le importara si Do Soo estaba evitando a Taek Soo, porque siempre visitar a sus hermanos era mejor que lo que sea que tenía su esposo preparado para él. —Woo-Woo Sik —tartamudeó, buscando hacia dó

