Una vez que me encontraba sentada en mi asiento del avión, sentí que al fin la opresión en mi pecho desaparecía, fue como si poco a poco el aire entraba en mis pulmones y pude nuevamente respirar, se en mi interior que la decisión tomada ha sido la correcta, alguno de los dos debía de ser feliz en este matrimonio y la verdad de las cosas amaba demasiado a ese hombre como para impedírselo.
Después de largas horas de viaje aterrice en el aeropuerto de Milán-Malpensa, gracias a dios tenía una aliada en esta travesía; me esperaba mi amiga Analía, ella hoy en día era una brillante abogada que había conocido años atrás cuando estuvo de intercambio en la universidad a la que yo asistía. Las dos éramos unas estudiantes destacadas, pero si muy imprudentes en todos los ámbitos, la juventud nos hizo hacer mil y unas locuras sin medir el peligro o las consecuencias que pudiéramos enfrentar. Nos conocimos una tarde de lluvia cuando la invite a un café al darme cuenta de que había perdido sus llaves ella solía ser un desastre, y en particular esa tarde se veía bastante desesperanzada, nada parecido a la flamante mujer responsable que es en la actualidad. Ese día hace ya muchos años atrás pude ver por una vez lo triste que puede llegar a verse una persona, además se encontraba completamente empapada a causa de la lluvia que caía en Portland y a la cual no estaba acostumbrada. Durante toda esa tarde hablamos por horas sin tener conciencia de que nos volveríamos hermanas por lo que desde ese entonces, esta bella italiana de un metro y setenta, figura despampanante, castaña, de ojos verdes penetrantes y carácter de leona, se ha vuelto mi confidente, mi apoyo, mi familia y mi mejor amiga, aunque jamás me ha revelado el porqué de su pesar aquella tarde.
Cecil- grito Analía eufórica- ¡¡¡al fin bambina!!! No sabes cuánto extrañaba verte, pero ya verás que al rato nos ponemos al día, por ahora me interesa que vayas a mi departamento, te duches, duermas y te repongas ya que en unas semanas iremos a la empresa donde trabajo, el imperio de modas L'IMPERO, ya verás que algún lugar para ti, hay allí, además Ignacio; el jefe, es maravilloso. Amiga si supieras…es un hombre guapo, bello, inteligente no sabes cómo alucino en cada reunión con él, es un verdadero macho y aunque no soy su tipo no tiene nada de malo fantasear…Pero bueno lo importante aquí es… ¿qué te dijo el bastardo de Emilio?, ¿firmo el divorcio?
Analía te vas a molestar, -esbozo un susurro Cecil- pero la verdad de las cosas es que me vine para acá y solo le deje una carta a Emilio donde le expreso que me fui, que lo abandone para que sea completamente feliz en los brazos de quien siempre debió serlo, también deje los papeles del divorcio en su despacho, esperando que los firme para que dé una vez por todas pueda realizar el sueño de mi suegra y suyo… o eso supongo.
-Pero como Cecil, -grito Analía en medio del aeropuerto- ¿como se te ocurre hacer semejante barbarie?, yo creo que estas equivocada… ¿qué pensaría tu hijo? que su madre se da por vencida, que deja todo tirado por culpa de una vieja chismosa…
-Analía baja la voz, no sigas por favor, Emilio es feliz con Carrie, mi suegra me lo demostró tal cual me lo había prometido, ellos están en Dubái en estos momentos mientras yo estoy aquí; contigo, celebrando que al fin salí de esa mansión llena de mentiras y engaños con el dolor a flor de piel por la pérdida de mi familia. Amiga entiéndeme para mí fue demasiado fuerte dejar a mis padres, ellos tampoco saben nada, no fui ni siquiera capaz de despedirme de ellos. -respondió Cecil con un dejo de melancolía- Ahora solo vamos a tu departamento, ya no quiero seguir pensando nada… te prometo que mañana hablamos.
Claro no te apures – Analía miro a su amiga con tristeza pues en el fondo no podía creer que Emilio quien demostró en innumerables ocasiones cuanto la amaba desde que se conocieron durante sus estudios universitarios, se hubiera atrevido a dejarla por la plástica de Carrie y más después de haber perdido a su hermoso bebe- bueno… vamos andando-le dijo a su amiga ya con calma y amargura por la situación que Cecil debía pasar-.
Ya en la entrada del edificio, se dispusieron a ingresar, y una vez instaladas en el departamento, Cecil esbozo una enorme sonrisa al llegar a este, en el interior encontró en una de sus murallas una foto ampliada de ellas más jóvenes, se sintió bien pensar que para su amiga era importante. Finalmente se ubicó en la que sería su nueva habitación o por unos meses al menos, por lo que se recostó y dejo su mente en blanco.
Por hoy solo quería dormir, olvidarse de sus problemas y más que nada intentar comenzar de nuevo.