Él no parecía molesto por ser besado, más bien me daba la sensación de que era todo lo contrario por la forma en la que su brazo envolvía mi cintura con tal de acercarme más a su cuerpo, como si no le fuese suficiente la cercanía que tenían nuestros labios. No sé si había algo diferente en sus labios, o si había aprendido una nueva técnica para besarme, pero ahora estaba erizando mi piel, incluso sentía cierto cosquilleo en el vientre que me hacía sentir extraño, así que preferí cortar el beso para ver como sus ojos ahora buscaban los míos. –¿Eso era lo que querías? –me preguntó manteniendo en sus labios una sonrisa. Yo no pude evitar asentir mientras sonreía con cierta timidez, sus ojos parecían analizar cada uno de mis movimientos y pronto me volvió a besar con un tono malicioso, roza

