En el bus, la cabeza de Abril daba mil vueltas. Sentada, esperando llegar a su destino no podía pensar en otra cosa más que en su novio, encamado y en pésimas condiciones. Los doctores insistían en que lo mejor era desconectarlo, pero la familia era clara en su posición. En ese hospital no iba a morir nadie. «No puedo creer que con todo lo que está pasando mi madre sólo piense en mandarme lejos para sacar el pasaporte» decía para si misma. A su mente arribaban los momentos vividos junto a su pareja. Recordaba como si fuera la primera vez el momento exacto en el cual se volvieron novios. Corría un 7 de septiembre del año 2010. Apenas trece años tenía cada uno. Desde pequeños siempre habían sido cercanos, pero como se narró anteriormente, la tarde en que el pequeño Mati salvó la vida e i

