Me devolví a mi casa completamente enfadada ¿por qué? no lo sé, pero lo estaba. Mamá me recibió con una sonrisa, seguramente esperaba que llegara a darle noticias que básicamente fuesen "azúcar, flores y muchos colores" y de alguna manera si era así porque después de todo el profesor pareció quedar satisfecho con las actividades que había estado realizando hasta el momento, pero ella no sabía que yo tenía otras razones para estar molesta.
—¡Que humor! — bufó mamá en mi cara para luego levantarse del sillón y dirigirse a su habitación para encender el televisor.
—¿De qué hablas? — pregunté fingiendo confusión, obviamente conocía a la perfección lo que estaba tratando de decir pero preferí hacerme la tonta.
—No, de nada — contestó ella utilizando la misma técnica que yo.
—Si vamos a pasar todo el día así entonces me avisas, quiero prepararme para la larga batalla — respondí de manera inmediata a forma de reto.
—Si tan solo pudieras decirme lo que te pasa, no te cuesta nada — mamá solía ponerse muy intensa y a mí en lo personal no me gustaba para nada.
—Deja de insistir, eres muy molesta cuando te pones así — exclamé sin miedo.
—Entonces no me hagas poner así — dijo ella en voz alta como respuesta — llegas a casa así, como si alguien te hubiese pisado en la calle y se supone que ibas a la universidad a hablar de tus pasantías. Yo, que llevo mucho tiempo aquí esperándote, preocupada, deseando saber cómo te fué, obviamente lo primero que voy a pensar es que te ha ido mal, pero tú solo llegas con esa cara de cañón, ni saludas ni nada.
—Mamá, no tengo tiempo para esto — repliqué enseguida.
—Obviamente no lo tienes, nunca lo tienes — contestó ella evidenciando su molestia.
—¿Quién crees que soy? ¿papá? a mí no me hables así, si quieres te doy su número y lo llamas — mi respuesta quizás fue un poco exagerada, no habían razones para sacar eso, pero ya lo hecho estaba hecho y lo dicho estaba dicho, no iba solo a recoger mis palabras derramadas, porque desgraciadamente no habían toallitas que limpiaran ese tipo de cosas.
—Te has excedido — respondió ella en voz baja.
No quise seguir allí, así que huí a mi habitación como siempre hacía. De alguna manera todo era más fácil cuando papá estaba aquí, él de alguna extraña manera lograba comprenderme, comprendía cuando no quería hablar y escuchaba cuando tenía que hacerlo.
Papá nos abandonó tres años atrás, se enamoró de otra mujer, mamá se burló de él, decía que se había ido por andar con una mujer horrible, pero papá terminó por dejarla perpleja cuando le respondió que al menos esa mujer "horrible" realmente lo amaba.
Me dí un baño de agua fría para poder sacar todas las malas energías que habían en mí, no me gustaba el agua fría, así que suponía que a ellas tampoco, me pregunto si ellas también se darán baños de agua fría para deshacerse de mí.
Me puse algo liviano y respiré profundamente, quería ir a ver a papá, no lo veía desde el día en que se fue, siempre me mandaba mensajes, dinero e incluso llamaba, pero siempre he preferido no responder. Sé que a mí no me conciernen los problemas entre mis padres pero... pero tenía mis razones y ya. Al salir de mi cuarto mamá se puso alerta de forma inmediata, aquí viene.
—¿A dónde vas? — preguntó de forma instantánea.
—Voy a salir un rato — contesté de forma natural.
—Si, yo sé que vas a salir, mi pregunta es ¿a dónde? — ese tono de voz que solía usar me sacaba de quicio, me hervía la sangre, me molestaba de sobremanera.
—¡Mamá, tengo 23 años! — grité para luego salir y aventar la puerta.
No quería ser grosera, pero hasta cierto punto solo estaba tratando de protegerla, sabía que lo más probable era que se molestara o se pusiera triste si le decía la verdad, pero esto era algo que necesitaba hacer y sobretodo era algo que debía hacer sola.
Tomé un bus y me dirigí hacia la dirección que él me había mandado por correo, mamá también sabía donde vivía, pero solo lo sabía porque Patricia era una chismosa y se había enterado por el vecino de un primo que conocía una tía de ella o algo así.
En un principio me sentí perdida, no había ido antes a esa zona de la ciudad, aunque he de admitir que es simplemente hermoso, parece ser una zona donde las personas realmente saben vivir en armonía con la naturaleza porque habían muchos árboles y hermosas plazas con ardillas correteando por sus ramas.
Caminé durante aproximadamente media hora, incluso estaba a punto de darme por vencida y volver, sin embargo justo cuando me dí la vuelta allí estaba, un letrero que me indicaba que estaba en la calle "La Esperanza" di un par de pasos hasta llegar a la tercera casa a la derecha, miré los apellidos en el pequeño cuadro de metal de la entrada y sí, definitivamente era allí "Hogar Vital Baker" «Que mala combinación pensé al instante» respiré profundo antes de tocar la puerta, la casa era de un color amarillo precioso, el césped verde y brillante le daba ese toque de magia, lo único que no encajaba mucho aquí era yo, mi presencia entorpecía toda la decoración. Ya estaba aquí, era un poco tonto retroceder, así que me armé de valor y toqué el timbre, escuché unos pasos acercarse hacia mí y entonces mi corazón empezó a latir a gran velocidad hasta que la puerta se abrió. Una mujer de cabello castaño y tez bronceada me miraba con una sonrisa y al mismo tiempo con cierta confusión.
—¿Tú eres Sarah, cierto? — preguntó con gran entusiasmo.
«¿Cómo es que sabía mi nombre?»