Ya llevaba una semana trabajando en la compañía del señor Kidman, ahora debía pasarme por la universidad para que evaluaran mi progreso en la misma. Todos estaban asombrados cuando dije el lugar en el que haría mis pasantías, pero ahora solo pienso que da lo mismo, estoy haciendo el mismo trabajo que todos los demás, incluso me atrevería a decir que estoy haciendo menos. Sí, que genial, estoy en Industrias Kidman, pero lo único que hago es preparar unos diez cafés al día, mantener una lucha con la recepcionista y con mi madre y pelear con mi jefe cada vez que tengo una oportunidad, jefe que además me llama Danna solo porque así lo desea «Es un imbécil»
Estaba tan distraída (como siempre) que se me olvidó por completo mi plan de evadir a Kevin por el resto de la vida... digo, el resto de tiempo que nos queda en la universidad y justo ahora él venía hacia mí.
—Hola ¿cómo has estado? — preguntó él de manera inmediata apenas pudo alcanzarme.
—Yo estoy muy bien ¿y tú? — pregunté de vuelta con cierta incomodidad, ya no era lo mismo estar cerca de él, ya no podía verlo como un amigo, ahora solo lo veo como alguien que estaba fingiendo ser mi amigo solo porque le gustaba.
—Estoy bien — respondió caminando junto a mí — no has devuelto mis llamadas.
—Lo siento ¿me llamaste? mi teléfono ha estado teniendo problemas con la señal — no estaba mintiendo, no del todo, no ví ni una sola de sus llamadas... quizás porque puse su número en mi lista negra.
—Tampoco has devuelto mis mensajes — agregó al instante.
—Bueno, he estado un poco ocupada, no he tenido tiempo ni siquiera para responderme a mí misma ciertas dudas.
—Lo comprendo, después de todo eres la chica modelo de nuestro año, "la pasante Kidman"
—Suena muy dramático todo eso — contesté poniendo en blanco en los ojos.
Toda esta gente tiene un grave problema, aunque lo nieguen son muy clasistas, solo les importa que marca de ropa estás usando, que teléfono tienes y claramente a qué personas frecuentas y es justo este el punto que les interesa de mí ¿acaso creen que ser millonario es contagioso? no porque pase días trabajando con el señor Kidman se me va a pegar la clave del éxito.
—Te entiendo, debe ser difícil ser tú — lo último lo dijo con ironía, lo comprendo, normalmente siempre nos burlabamos de las personas que creían tener problemas en sus vidas y sentíamos que sus problemas eran de personas privilegiadas.
—Más de lo que crees — repliqué.
Entramos al salón en donde nos íbamos a hacer cargo de compartir nuestras experiencias y nos sentamos lado a lado o bueno, Kevin se sentó junto a mí, supongo que no hay nada más fuerte que la costumbre.
—Buenos días, jóvenes. Hoy vamos a evaluar cómo han sido sus inicios en las pasantías ¿hay algún voluntario? — el profesor parecía emocionado y obviamente lo estaba, lo único que tenía que hacer era escucharnos hablar de nuestras experiencias y guiarnos para hacer nuestros trabajos, básicamente no hacía nada y le pagaban por ello.
Todos estaban ansiosos por hablar de sus experiencias, así que uno a uno fueron exponiendo lo que habían hecho hasta ahora, esta gente era multitarea, limpiaban, llamaban, diseñaban, contactaban, realizaban registros, cuentas y un montón de cosas más.
—Señorita Sarah, hablemos de usted — se dirigió el profesor hacia mí, me daba tanta vergüenza decir que mis pasantías se basaban en mirar una pared blanca.
—La verdad es que no hago mucho, profesor — contesté al instante.
—¿Has limpiado? ¿has hecho algún registro? — preguntó él tratando de hacerme entrar en confianza.
—La verdad no, por ahora soy secretaria del Señor Franco Kidman, mi trabajo se basa en agendar citas, servirle café y acompañarlo a reuniones, apenas hace unos días descubrí que tengo sueldo y que hago un café muy bueno — solo quise ser sincera, así que dejé salir todo de golpe, quizás de manera muy rápida pero no era la oradora más experta tampoco.
—¡Claro! siendo secretaria del Señor Kidman sería un poco tonto que te pusieran a hacer algo más, debe ser asombroso — no supe con qué responder a las palabras del profesor ¿realmente le impresionaba tanto la tontería que había dicho? debe tener serios problemas — bueno, espero que todos sigan así de bien en sus respectivos trabajos, nos vemos la próxima semana.
El hombre salió del aula con una sonrisa de oreja a oreja «Obvio, no hizo nada» bueno, no era mi deber juzgar lo que ese tipo hace o no hace. Me decidí a salir rápidamente del lugar, no quería estar más tiempo del necesario pero sentía que Kevin era como una de esas moscas que nunca dejan de perseguirte cuando llevas comida en la mano y es curioso, porque sentía que yo era la comida.
—¿A dónde vas ahora? — preguntó a un lado de mí «Me gustaría ir muy lejos de ti»
—Creo que voy a volver a casa, quiero descansar el resto del día — contesté de esta manera para no ser grosera.
—Me estás evitando — dejó salir él con completa confianza.
—¿Qué te hace creer eso? — cuestioné fingiendo sorpresa. Al parecer no es tan estúpido como creí.
—No soy tan estúpido como crees, Sarah — y además de todo también puede leer mentes, nunca deja de impresionarme.
—Yo no te estoy evitando, he estado muy ocupada — exclamé un poco molesta, creyendo mi propia mentira.
—Ve a decirle eso a alguien que si te crea — Kevin tomó otro camino y se marchó.
Yo no era culpable de lo que él creyera, yo no era culpable de sus acusaciones, yo no era culpable de nada ¿o sí?