Capitulo— Absorbiendo enseñanzas Mientras tanto, en la manada Luna de Acero, la vida seguía latiendo con fuerza renovada. El sol comenzaba a esconderse detrás de las montañas, tiñendo de dorado los campos que rodeaban la casa principal. En el patio de entrenamiento, la brisa fresca agitaba las hojas de los árboles y el olor a tierra húmeda llenaba el aire. Mariana y Eleonor estaban allí, bajo la atenta mirada de sus tres maestros. Lilay, la Luna Madre, suave pero firme como la roca. Mónica, la abuela guerrera, astuta como un lobo en la espesura. Francis , la curandera, nueva en la manada, encargada de enseñarles sobre el vínculo con la Diosa Luna y la magia ancestral. Las tres mujeres formaban un triángulo perfecto de conocimiento. Y las chicas... absorbían todo como esponjas. **

