La Inquietud y el grito en el espejo La noche caía densa sobre Luna de Acero, tiñendo el cielo de un azul profundo donde apenas unas pocas estrellas se atrevían a brillar. Hoy, el cielo estaba desprovisto de luna, como si incluso ella temiera presenciar lo que estaba por venir. Samuel caminaba en silencio por el sendero que lo llevaba a su cabaña, con las manos en los bolsillos y el corazón latiendo acelerado, arrastrando una inquietud punzante que no lograba entender. Era un lobo joven, que apenas había encontrado a su lobo interior; hijo de un Beta, pero aún no había sido entrenado para ocupar ese lugar. Tenía mucho que aprender todavía. Era hábil investigando, o tal vez solo contaba con la suerte necesaria para resolver casos que otros no podían. Algo no estaba bien en él. No sabí

