Capitulo: El Perdón de la Sangre Ignacio seguía arrodillado frente a sus hijas,con la cabeza baja, el cuerpo tenso por la vergüenza y la culpa que consumía su alma . Mariana, con la ternura que sólo un corazón puro podía ofrecer, soltó la mano de Eleonor y caminó hacia él. El espíritu de su abuelo, Álvaro Fontes, todavía susurraba en su memoria: "Recuerda, hija: la misericordia y el perdón vienen de la mano. Si te arrepientes de corazón, debes abrazar el amor. En esta vida nos enseña que la maldad está por encima del bien, hoy debe cambiar." fueron palabras dichas por su abuelo en el sueño que tuvo. Con los ojos llenos de lágrimas, la pequeña Mariana se inclinó sobre Ignacio, y con un gesto simple pero lleno de poder, lo abrazó. Apoyó su cabeza pequeña en su espalda temblorosa. —No

