Capitulo:La Sangre Que No Duerme La mansión de Fuego n***o no dormía. Cada piedra de sus muros, cada grieta en el suelo, cada susurro oculto en sus corredores, vibraba con una tensión invisible. Era como si el aire mismo supiera que algo terrible se estaba gestando. Un presagio. Un lamento contenido en la carne misma de la tierra. En la gran sala, iluminada por un círculo perfecto de velas negras, Fátima Romand trabajaba en silencio. Su vestido oscuro flotaba alrededor de su cuerpo como una sombra viva mientras colocaba runas antiguas sobre el suelo de piedra helada. El ritual final aún no sería ejecutado. Primero, debía preparar a sus armas más preciadas a sus hijos. Sergio y Sandro Smith. Ellos serían la punta de su lanza. Ellos irían primero a buscar a Eleonor Fontes. Ellos

