Capítulo – El Silencio de Volver a Casa El sonido de las llaves girando en la cerradura fue casi violento en el silencio del apartamento. No porque hiciera ruido, sino porque interrumpía una ausencia. La ausencia de años. La de las risas de Mariana corriendo por los pasillos. La voz de su madre llamándola desde la cocina. La de ella misma, llegando con el cabello mojado por la lluvia y la cámara colgando del hombro. La de otra Eleonor, más joven, más ilusa. La puerta se abrió con un suspiro de polvo y recuerdos. Y por primera vez en mucho tiempo, Eleonor estaba sola. Sola de verdad. Entró despacio. Llevaba una mochila en la espalda, y nada más. No necesitaba más. No quería más. El aire estaba viciado, detenido, como si ese lugar también hubiese estado aguantando la respiración desde

