Capitulo– La Verdad y la Lealtad El cielo de la ciudad se abría en tonos grises cuando Eleonor bajó del autobús junto a Luz. Ambas llevaban camperas livianas y mochilas en la espalda, caminando con paso decidido por la vereda húmeda. Había algo eléctrico en el aire, como si el mundo supiera que esa mañana iba a cambiar algo. —Es acá —dijo Eleonor, señalando el edificio del archivo central—. Si alguien quiso borrar tu historia… algo debió quedar. El lugar no parecía gran cosa: paredes de concreto, carteles viejos, y un olor a papel envejecido que se colaba por las ventanas mal cerradas. Pero para Eleonor, ese edificio era un santuario. Ahí se había escondido muchas veces, años atrás, buscando historias que nadie quería contar. Ahora volvía… no como periodista. Como loba con una causa.

