Capítulo – Donde Vuelve la Vida El sol comenzaba a colarse por entre los árboles de Luna de Acero cuando la camioneta blanca cruzó el límite del territorio. Iba despacio, sin alardes, pero cargada con algo más poderoso que cualquier rugido: el regreso de una Luna que todos creían perdida. Sandra Fontes, aún pálida pero erguida, iba sentada en el asiento trasero, con los dedos apretados sobre sus rodillas. Había sido dada de alta esa mañana. Sus heridas sanaban lentamente, pero su alma latía con una fuerza nueva. Hoy volvería a ver a su hija. Y al hombre que una vez la amó… y la perdió. —¿Estás lista? —preguntó la enfermera que la acompañaba. Sandra no respondió. Solo asintió. Sus labios temblaban apenas. El miedo no era el reencuentro… Era a no reconocerse. Sandra Fontes bajó lentamen

