Así van transcurriendo los días de total felicidad para Milet y su familia; ya que todo está fluyendo de la mejor manera posible, sigue asistiendo cada día a la escuela, aprendiendo más y más, recibiendo mucho cariño de su maestra Daya y de sus compañeros; también sigue ayudando a su familia con la venta de los dulces en la escuela, cada día le va mejor.
Hasta que llega un día en que la Directora de la escuela se percata de la presencia de Milet en el aula de clases; llama a la maestra Daya para entrevistarla.
—Maestra Dará, es usted una de las mejores institutrices que tenemos en esta la prestigiosa institución, cómo personal Directivo estamos muy satisfechos con su función y labor, sin embargo, he observado algo fuera de lo común, en estos últimos días —expresa la Directora.
—Gracias, estimada Rectora por sus reconfortantes palabras, cuénteme ¿qué es eso que ha observado? —pregunta la docente Daya Dará.
— No creo que usted no sepa de lo que le estoy hablando, sin más rodeos le comento; he notado que existe una alumna de más en su aula de clases; me di cuenta por qué de ese grupo se recibe el pago de matrícula por parte de 24 estudiantes y existe la presencia de 25, además esta pequeña también se encarga de vender unas golosinas durante el receso y eso está totalmente p*******o en nuestra escuela, ¿usted me podrá explicar esa situación? —comenta la Directora, sin preámbulos.
— Respetada Directora por supuesto que se lo puedo explicar, en primer lugar con todo respeto le pido mis disculpas; la situación es la siguiente: esta pequeña a la que usted hace mención se llama Milet Mandal, tiene grandes deseos de aprender y es una infante extremadamente inteligente, yo supe de su realidad? es la hija mayor de una familia conformada por la Madre, el Padre y cinco hermanos. Los dulces que vende los prepara su Mamá y ella la ayuda con la venta, son una familia de escasos recursos económicos, muy unida y amorosa, yo espontáneamente le ofrecí la oportunidad a Milet para que asistiera a clases una hora por día y ella lo ha aprovechado al máximo aprendido todo lo que se le enseña—explica la maestra.
—Loable labor la que usted emprendió, estimada maestra Dará, ahora le pregunto ¿es usted la encargada de tomar ese tipo de decisiones? ¿Pertenece usted al equipo administrativo—financiero de esta casa de estudios?
—prosigue la Directora.
La maestra Daya Dará, siente un poco de vergüenza por la pregunta que le está haciendo la Directora, reconociendo que tiene toda la razón en el planteamiento que le realiza; también siente un poco de temor; hasta llegué a pensar que quizás la despida de su empleo y lo que más le da pesar es no poder seguir ayudando a Milet.
— Nuevamente, le pido disculpas rectora y reconozco que usted tiene toda la razón, fue un atrevimiento de mi parte el haber tomado esa determinación; sin embargo, lo que le puedo decir en mi defensa es que lo hice con mucho cariño, la pequeña conmovió mi corazón y realmente d***o seguirla ayudando, aunque sé que esta institución no es una casa de beneficencia, me ofrezco a pagar su matrícula. Si ustedes me dan la oportunidad de hacerlo y de seguir ejerciendo mi función en el plantel como docente—expresa la maestra Daya.
—Le agradezco mucho que sea sincera maestra Dará yes por eso que aceptaremos sus disculpas y entendemos su explicación, también reconocemos tu ofrecimiento de pagar la matrícula de la pupila estudiante, tranquila usted seguirá gozando de su empleo; aun así le pedimos que una situación como esta no vuelva a ocurrir. Pase por el departamento de administración para que establezca los acuerdos del pago de la matrícula de la estudiante mencionada— declara la Directora a la maestra con seguridad.
— Muchísimas gracias respetada jefa por entender y por darme una nueva oportunidad, le aseguro no volverá a ocurrir, la oportunidad es únicamente para Milet; ella no los agradecerá grandemente. ¡Con su permiso! Me dirijo sin demora al departamento de administración, pondré todo al día.
Para la maestra Daya Dará será un gran reto asumir la cancelación de la matrícula de Milet, ya que sus ingresos son mínimos, aun así está decidida a realizar este esfuerzo con mucho amor y valentía, porque sabe en el fondo de su corazón que Milet llegará lejos, que aprovechará todas las oportunidades que la vida le presenta y, por otra parte, la maestra Daya siente un cariño muy especial por esta pequeña, quizás sea debido a que ella no ha podido tener sus propios hijos y ve en la pequeña Milet, reflejado el amor de una madre. Por tal motivo siente que no será un sacrificio, será un reto, un agradable desafío.
Al salir de su turno laboral en la escuela la maestra Daya decide ir a visitar a Milet y a su familia en su propio hogar, espera no causar molestias al llegar sin avisar. Al frente a la casa de los Mandal, toca la puerta.
—Buenas tardes —dice la maestra al tocar.
Desde el interior de la casa, la misma Milet sale deprisa a abrir la puerta, ya que ha identificado la voz de su maestra. Abre y la saluda.
— Buenas tardes, maestra Daya, qué gusto verla por aquí. ¡Bienvenida! Pasé adelante ya llamo a mi mamá y le presento también a mis hermanos.
— Gracias Milet, eres muy amable; me encontraba paseando por el vecindario y decidí venir a darte una visita breve y así como tú lo expresas conocer al resto de tu familia.
— Mamá, hermanos, ¡vengan todos, tenemos visita! Y es alguien muy especial— dice la pequeña, demostrando alegría.
Nathascha y los infantes varones se aproximan al recibidor, al llegar Milet comenta.
— Les presento al ángel más hermoso que he observado en mi vida, mi maestra Daya Dará.
La maestra se sonroja un poco y sonríe con un quedo de timidez.
— Bienvenida a nuestro humilde hogar maestra Daya, estamos muy contentos y agradecidos por lo que usted está haciendo para ayudar a nuestra hija Milet, realmente es un ángel en nuestras vidas ¡muchas gracias! Siéntese, le invito a tomar Lassi de mango, lo acabo de preparar—declara de inmediato Nathascha.
—Me encanta la idea, Señora Mandal, agradecida. Así podemos conversar usted y yo, en privado —comenta Daya.
—Ya escucharon mis pequeñines. Por favor me dejan a solas con la maestra —expresa la Madre, dirigiéndose a sus 5 hijos.
—Yo no me tengo que retirar Madre, la maestra yo somos amigas — dice Milet.
— Por favor pequeña te agradezco que me dejes a solas con tu Madre, si bien es cierto que tú y yo somos amigas que nos tenemos mucho cariño y confianza, aun así, hoy quiero conversar con tu Mamá entre adultos ¡si me lo permites!—declara la maestra, hablando directamente a Milet.
— Está bien maestra, entiendo. Disculpe mi indiscreción, me retiro ¡gracias por venir a casa! Nos vemos mañana—afirma Milet.
— Que educada eres amada Milet, prosigue ¡Nos vemos mañana!
Al encontrarse ya a solas ambas damas degustando el Lassi de mango, la maestra Daya le narra todo lo sucedido con relación a la Directora de la institución y la matrícula de Milet; le da explicaciones con detalles haciendo énfasis en que no se preocupe, ya que ella asumirá el pago de la matrícula de su pupila.
Nathascha se encuentra gratamente sorprendida, se ha quedado sin palabras, inclusive visiblemente emocionada luego de escuchar el relato de la maestra.
— Señorita Dará ¿cómo pagarle todo lo que está haciendo por nuestra hija? Mi esposo y yo le estaremos eternamente agradecidos, ¡cuente con nosotros para lo que necesite! Es usted es una gran bendición en nuestras vidas.
—No se preocupe señora Mandal, para mí es un gusto haber conocido a su hermosa hija y tener la oportunidad de ayudarla a cumplir sus metas, es un verdadero placer para mí poderle ayudar a esta Infanta me ha robado el corazón, la amo, y sé sin lugar a dudas que es alguien muy especial.