Capitulo 6

1598 Words
Milet continúa asistiendo a la escuela día tras día, ella desconoce que la maestra está cancelando su matrícula, aun así, cada vez tiene más participación como estudiante dentro del recinto educativo.   Progresivamente, la maestra Daya va aumentando las horas de su estadía en el aula, debido a su inteligencia y disposición de aprender, le brindan la oportunidad de participar en un concurso de deletreo entre diferentes estudiantes del plantel; Milet es la representante del segundo grado. Está muy entusiasmada con esta nueva experiencia; se prepara con ahínco, para cada etapa. En la primera ronda, obtiene el primer lugar frente a los estudiantes  de quinto y sexto grado, respectivamente.   En la segunda ronda, triunfa ante los representantes de cuarto y tercer grado, dándole la oportunidad de ser la vencedora, dentro de la escuela. Debido a que este triunfo, le brinda una gran oportunidad, la Directora le solicita a la maestra Daya que invite  a  Milet a pasar a su oficina. —Hola Milet,  ¿cómo estás? La ciudadana directora  solicita conversar contigo, te manda a decir que Entres a su oficina — dice la maestra Daya, directamente a la estudiante. — Hola maestra Daya, ¡muy buenos días! Yo me encuentro bien, espero que usted de igual manera se encuentre bien.  Maestra eso que me comenta me da un poco de temor ¿qué  la ciudadana directora quiere hablar conmigo? ¿Qué me invita a pasar a su oficina? ¿Cuál será el motivo? Maestra yo no he hecho nada malo, yo me he portado bien, yo he respetado todas las normas de la escuela, he entregado mis tareas a tiempo y buen elaborado. No entiendo por qué me mando a llamar— responde Milet a la maestra.   —Entiendo que tengas todas estas interrogantes mi pequeña estudiante, aun así, ¡ve tranquila! Realmente yo desconozco el motivo por el cual te manda a llamar,  estoy segura de que será algo positivo, confía en mi intuición; ¡yo te apoyaré! Te acompaño hasta la puerta y allí  te esperaré,  para saber cuál es el ofrecimiento que te plantea nuestra ciudadana Directora.   — Muy bien maestra Daya, ¡confío en usted! Vamos acompañé, no hagamos esperar a la Rectora.   Ambas emprenden la marcha por el largo pasillo que conduce desde el aula hasta la oficina de la gerente institucional. Al llegar a la puerta, la maestra Daya se aparta a un lado y con una señal en la mano invita a Milet a tocar la puerta. La pequeña realiza la acción con un poco de timidez. Al tocar la puerta, escucha una voz desde adentro.   — Adelante, continúe ¡espero que sea  Milet Mandal! —expresa la Directora. Milet, abre la puerta, da unos cortos pasos y comenta.   — Buenas tardes, respetada ciudadana Directora, si soy Milet Mandan. Con su permiso, la maestra Daya Dará  me ha indicado que usted solicita mi presencia, y es por ese motivo mi presencia ante usted, exponga su planteamiento y yo con gusto  le escucho—declara Milet, ante la Directora.   — Un gusto conocerte, pupila Mandal;  ya puedo entender por qué fuiste tú la que obtuvo el triunfo en el concurso de deletreo y precisamente de eso es que requiero conversar directamente contigo. ! ¡Escúchame con atención! Al  ser la ganadora ante tus diferentes compañeros en la institución, has obtenido la oportunidad de representar a la escuela,  en un concurso internacional el cual se llevará a cabo en Brasil—plantea al Gerente escolar. — Respetada Directora, que gran noticia lo que usted me brinda y me llena de mucha alegría, sin embargo, hay algo que me preocupa, como usted bien sabe, mi familia es de escasos recursos económicos y no tendremos la posibilidad de cubrir los gastos que representa que yo viaje a este País— responde Milet, con asombro.   —Por favor pequeña, calma y escuche.  En principio necesito saber ¿esta usted dispuesta a realizar el viaje y representar a nuestra institución  en el concurso? De ser afirmativa su respuesta, la escuela cubriría sus gastos operativos y asistirá acompañada de un representante escolar; el cual pudiera ser,  inclusive  la misma maestra Daya—comenta la Directora.   — En  ese caso, como me lo plantea, ¡por supuesto! Totalmente dispuesta a realizar el viaje y representar a esta prestigiosa institución; para mí sería un honor que me tomen  en cuenta para esa  importante actividad,  me encantaría que sea la   Maestra Daya Daya  quien me acompaña; ya  que gracias a ella gracias estoy aquí—responde Milet. — Excelente, realmente esperaba esa respuesta de Usted.  ¡Ahora bien,  le hago otro planteamiento! ¿Su familia estaría de acuerdo? ¿La apoyaría para que usted realice este importante viaje? — Sin lugar a dudas le digo que si,  mi familia me apoyará, estoy  totalmente segura de qué será así, ¡sé que cuento con su soporte emocional!   — Me parece muy bien, entonces el siguiente paso será conversar con sus Padres para que se ejecuten  los procesos de permisologia,  esté pendiente estudiante, que si su familia realmente aprueba esta moción, ¡su viaje será muy pronto!   Yo me encargo de convocar a sus Padres, le pido que mantenga la discreción a pesar de la emoción.   —Si ciudadana Directora,  ¡de esta manera lo haré! No se preocupe, me  mantendré en silencio hasta que usted conversó con mis Padres. Disculpé mi atrevimiento,  solo le pediré un asunto; de ser posible que realmente sea la señorita Dará, quien me acompañe en esta oportunidad de viajar y representar a la escuela en el concurso de deletreo internacional.   —Tomaré en cuenta su solicitud, esa decisión está en estudio, por los momentos regrese  a su aula de clases y recuerde, maneje la discrecionalidad con respecto a este asunto. ¡Adelante! La Directora realiza un gesto con sus manos, indicando a Milet la salida.   —Muchísimas gracias por la ocasión, así será, seré reservada, con su permiso —expresa Milet y se retira sin demora.  Al salir de la oficina de la Rectora, efectivamente se encuentra esperándola la señorita Daya, con voz expectante y mirada de  asombro, se dirige a Milet.    —Mi pequeña, la expresión en tu rostro me sorprende, ya que detona alegría. Por favor, cuéntame ¿para qué te mando a llamar? ¿Qué te dijo?   — Maestra se lo voy a comentar únicamente a usted por la confianza y el amor que nos tenemos mutuamente,  ya que la ciudadana Rectora me ha pedido que me reserve por qué me ha mandado a llamar.   —Milet, ¡no me asustes! Con esas palabras me pongo más expectante,  cuéntame por favor ¡habla! Ante la solicitud de la institutriz, la pequeña Milet le narra lo acontecido en la oficina de la Rectora; le comenta de manera breve el ofrecimiento que la misma le ha llevado a cabo, la maestra se emociona felicita a Milet, dándole un fuerte abrazo y un beso en la frente; luego de ese gesto, la pequeña le pregunta.   — Maestra ¿estás dispuesta  a ser mi acompañante y mi representante si se da esta oportunidad? ¿Te gustaría ir conmigo a Brasil?   —Por supuesto mi hermosa Milet, ¡claro, yo encantada de ser tu  acompañarte! De ser tu representante y de disfrutar tu éxito, porque estoy segura de que tú serás la ganadora internacional del concurso de deletreo.   — Gracias, maestra Daya, por tanto amor,  por tanto cariño, por creer en mí, por seguirme apoyando, eres como una segunda Madre en mi vida.   Luego de escuchar estas sentidas palabras la señorita Daya,  se emociona y nuevamente ofrece un abrazo a la pequeña estudiante. Se separan y se retiran cada una a sus respectivos hogares. ** Prontamente, han llamado a los Padres de Milet, ante la Dirección del plantel educativo; ambos asisten a la convocatoria, están preocupados y un poco nerviosos, ya que desconocen el motivo de la reunión.   Al estar frente a la Directora escolar,  escuchan con atención el planteamiento que ella les ofrece, con relación a la solicitud de que sea su hija, su pequeña hermosa Milet Mandal quien represente a nivel internacional a esta prestigiosa escuela,  en el concurso de deletreo. Ambos Padres están gratamente sorprendidos y aceptan  con mucho entusiasmo la proposición de la Rectora; estando todos de acuerdo se inician los preparativos para el pronto viaje.    Esa misma noche, al encontrarse toda la familia, reunida en la mesa para cenar unas  suculentas samosas, preparadas con mucha dedicación por Nathascha; El Padre, declara.   — Hoy es un día especial, es un día de gozo, ya que Milet ha sido galardonada con la bendición de viajar, de conocer otro País, otra cultura, otro idioma y tendrá la responsabilidad de representar a su escuela,  estamos muy felices, muy gozosos, sabemos que le irá  bien y que seguirá dejando el apellido Mandal en alto. —Milet se siente muy emocionada. Está feliz, piensa que ya realizará su primer viaje, cumplirá uno de sus mayores sueños, se siente agradecida por sus bendiciones, primero la oportunidad de estar en la escuela, ahora la oportunidad de viajar. Pide permiso para hablar.   —Gracias Papá, gracias Mamá, por confiar en mí y por darme esta oportunidad.   —Hija, a quien hay que agradecerle es a tu maestra, gracias a ella, todo esto es posible en tu vida — expresa Madhur a su hija.   — Realmente es así. Sin la maestra Daya, nada de esto sería posible—continúa Nathascha.    En ese instante se acercan Sanat y Dilbar, a Milet, le dan un abrazo y le dicen al unísono.   — Te vamos a extrañar.        
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