Madhur se dirige al cuarto matrimonial observa que Nathascha está despierta esperándolo.
— Vida mía, qué bueno encontrarte despierta d***o conversar un poco contigo —expresa Madhur su esposa.
—Sí, Te estoy esperando yo también d***o conversar contigo ¡te escucho! —responde Nathascha.
—Realmente lo sucedido hoy a Milet me llena de mucha alegría; sin embargo, me preocupo un poco pensando que ¿Y si esa acción altruista le trae algún problema a la amable maestra? ¿Y si más adelante habrá más consecuencias? Por ejemplo, ¿si en la institución se dan cuenta de que existe una niña demás en el aula y que no está pagando matrícula? No quiero ni espero que nos vayamos a meter nosotros luego en un problema, en una situación difícil de manejar ¿no crees tú Nathascha?
—Madhur, no te puedo negar que he reflexionado lo mismo que tú, no puedo quitarte la razón al estar preocupado y al suponer así; a pesar de todo eso he decidido ser de mente más positiva, más abierta y apoyar a nuestra hija, está muy ilusionada esposo mío; está muy alegre si hubieses visto cómo sus ojos brillaban más intensamente al contarme la maravillosa experiencia que había vivido el día de hoy junto a la maestra Daya.
—Está bien, todo eso me parece perfecto y también estoy muy alegre por nuestra hija, solo que hay que pensar en las consecuencias de ciertas acciones, confiaré en tu positivismo y espero que todo salga bien. Ahora a dormir mañana será un día muy importante, contemplaremos cómo le va a Milet en la escuela y que sucede durante la jornada escolar, por lo pronto hasta mañana te amo Nathascha.
Ambos esposos se miran a los ojos con ternura se dan un beso respectivamente en la frente y se disponen a descansar.
Al siguiente día, comienza muy temprano la faena hogareña para Nathascha, preparar el desayuno, asear las habitaciones, atender a Madhur para que se vaya al trabajo y llegue a tiempo; luego preparar a Milet para que vaya a su primer día de clases.
—Milet, hija mía, ¡vamos levántate! hoy es tu gran día, está todo preparado para que te bañes, desayunes, te vistas y llegues a tiempo como te lo pidió la maestra.
—Si Madre; haré todo de manera pronta y sencilla, realmente es mi d***o llegar a tiempo y gracias por tu apoyo; hoy de verdad será un gran día para mí y para toda nuestra familia. Hoy inicia un cambio importante en nuestras vidas—responde la niña a su progenitora.
—A veces me sorprendo mucho con tu manera de pensar, con tu manera de actuar, con tu manera de hablar, inclusive a veces me asusto; porque ya pareces una adulta. ¡Vamos vamos, prosigue! —expresa Nathascha.
—Mama acostúmbrate, yo soy así; tranquila todo saldrá bien hoy y el resto de los días de mi vida.
La pequeña Milet ,dedica unos minutos a prepararse para estar lo más presentable que sea posible en su primer día de escuela; al estar totalmente lista para partir, su Madre le entrega la cesta con los dulces que espera que b***a con sus compañeros de clases , le da un beso, le da un abrazo y la ve partir camino al recinto escolar, con mucha fe, con mucha esperanza, la observa desde la puerta del hogar hasta que su sitúela se pierde de vista, luego entra a la casa y se dedica a atender a sus otros cuatro pequeños hijos.
Milet da pasos lentos, firmes y seguros, siente cómo su corazón late con mucha fuerza, está muy contenta y expectante a la vez. Finalmente, llega a la entrada de la escuela, observa el que ya el grupo de estudiantes que corresponde a su aula han entrado con anterioridad, sin embargo, la maestra Daya está muy al pendiente para recibirla.
— Hola preciosa Milet, ¡te estaba esperando! Bienvenida, te voy a pedir solo un favor entra calladita y despacito al salón de clases, allá atrás dispuse un asiento para ti—comenta la maestra a Milet, con voz suave.
— Gracias, Maestra yo también estoy muy contenta de estar en mi primer día de clases, está bien entraré calladita y ocuparé mi lugar—responde de inmediato Milet.
Seguidamente, la maestra Daya se dirige al grupo de estudiantes dándole los buenos días; ellos deben ponerse de pie y contestar ¡buenos días, estimada maestra Dará! Milet un poco temerosa imita las acciones y palabras de sus compañeros.
La primera asignación que la maestra Daya le otorga a Milet y al resto de los compañeros, consiste en que escriban un corto texto directamente del pizarrón, en cuál tiene relación con la importancia de las plantas; considerando que Milet es apenas una aprendiz se le acerca y le comenta.
— No te preocupes si se te dificulta hacer la copia, puedes venir a mi escritorio y yo te puedo dar instrucciones más específicas para que aprendas a escribir. La técnica consiste en imitar cada letra y fijar la mirada en la pizarra.
— Gracias, maestra por su apoyo déjeme intentarlo, trataré de hacerlo si se me dificulta téngalo por seguro que solicitaré su ayuda.
—Me parece excelente, te dejo sola para que lo intentes.
Primera vez que Millet está en la escuela, primera vez que hace un intento de escritura; sin embargo, hace lo que la maestra le ha sugerido se concentra; fija su mirada en la pizarra y paso a paso va imitando cada una de las letras que puede observar e identificar. Al culminar de escribir, se acerca a la maestra Daya y le muestra lo que ha hecho con un poco de timidez. La maestra le responde asombrada.
— Milet te felicito, ¡excelente! Para ser la primera vez que escribes directamente de un pizarrón lo has hecho de manera perfecta, continúa así eres muy inteligente y muy aplicada.
— Muchas gracias, maestra Daya, hice mi mayor esfuerzo; ahora le digo algo me gustaría comprender que dice en todo eso que acabo de escribir.
— Eso está muy bien, poco a poco irás comprendiendo, hay que ser constantes para llegar aprender a leer y escribir, al mismo tiempo. Mi tarea como Docente es facilitarte a ti las estrategias, la manera de lograrlo, a partir de mañana nos enfocaremos en la lectura, vamos paso a paso.
— Seré constante Maestra, se lo aseguro que lo seré; porque tengo muchos deseos de aprender de todo, todo, todo, lo que se pueda.
—De esta manera será Milet, cuentas con mi apoyo, tú me emocionas, tengo varios años ejerciendo esta función y he conocido pocos estudiantes como tú, con tantos deseos de aprender y tan inteligente. Ahora ve al receso, aprovecha de vender tus dulces.
—Gracias, maestra, si claro, ya voy.
En ese momento, la pequeña busca la cesta de dulces y se va al patio a ofrecérselos a sus compañeros, en esta oportunidad Nathascha los ha elaborado con formas de animales y bañados en chocolate, buscando la manera de que sean más llamativos a los infantes, y realmente eso sucede. Milet, ha logrado venderlos todos en cuestión de minutos, a todos los infantes les han llamado la atención y compran los dulces; inclusive quedan algunos sin comprar y le solicitan que el día próximo lleve más cantidad.
Milet, está fascinada, le parece un sueño todo lo que ha vivido en esta corta hora, ha aprendido a escribir, ha hecho nuevos amigos y se siente muy animada de seguir adelante. La Maestra Daya la llama, interrumpiendo sus pensamientos.
—Pequeña, ya ha llegado la hora de que vayas a casa.
—Muy maestra, me retiro, no sin antes decirle que estoy muy feliz y es gracias a usted, por darme esta oportunidad, es una bendición en mi vida, no la decepcionaré. Hasta mañana bella y amada maestra.
—Qué bello te expresas Milet, gracias a ti por tu cariño y todo lo que emprendas en tu vida, hazlo por ti misma. Hasta mañana, te espero.