Capitulo 2

1386 Words
                Nathascha ha dedicado la tarde a preparar el atuendo de Milet como se lo prometió, para que vaya lo más hermosa posible a su primer día de clases; transcurren unas horas y ya se aproxima el momento de recibir a su esposo luego de la jornada laboral.    —Buenas noches, amor mío, bienvenido a casa te estamos esperando para cenar, lava tus manos, cambia tu camisa, ya la comida está lista y los pequeños con hambre, también listos para cenar; además Milet te aguarda para darte una estupenda noticia —expresa Natascha a Madhur.    —Hola preciosa esposa gracias por tu recibimiento, que gusto me da llegar a casa; voy ligero a asearme y a sentarme a la mesa y ¿cuál será esa noticia qué me tiene Millet?   —Tranquilo apenas nos sentemos en la mesa te lo dirá, ya que está muy emocionada por comentarte lo que le ha acontecido.   Madhur, realiza las acciones señaladas y la familia en pleno se sienta alrededor de la mesa, no sin antes cada criatura saludar con besos, abrazos, sonrisas y palabras agradables a su Padre.   Nathascha dispone los alimentos, el menú es sencillo, aun así con excelente presentación, pues es muy buena cocinera y tiene buen gusto culinario.   —Huele rico  —comenta Madhur.   —Y sabrá aún mejor —responde Nathascha.   —Me gusta que te jactes de tu habilidad como chef.   —Soy la mejor, lo sé – comenta Nathascha con picardía.   Todos sonríen y comienzan a degustar su cena. Al culminar Milet, se dirige a su Padre. —Papá préstame atención, tengo algo muy importante que decirte. Para empezar te doy gracias por haberte ofrecido a enseñarme a leer y escribir y con mucho gusto te comento que ya no será necesario.   —Milet ¿y cuál es el motivo? ¿Por qué rechazas mi ofrecimiento? ¡Si cuando te lo comenté estaba sumamente emocionada!   —Si padre tienes toda la razón, a pesar de eso escúchame; hoy salí temprano a vender los dulces que Mamá preparó y llegué a la escuela cercana, me asomé por la ventana a ver la clase, la maestra se percató de mi presencia me invitó a pasar y al yo negarme se acercó a mí y me preguntó ¿qué porque no entraba? Le aclaré que no podía pagar la matrícula y ella espontáneamente se ofreció a recibirme todos los días durante una hora, para darme clases sin costo alguno, es un gesto altruista de esa bella dama, por cierto se llama Daya, mi primera maestra es hermoso Papá tanto por dentro como por fuera.   —Hija, ¿me hablas en serio? ¡Qué emoción, que agradable noticia! Milet te felicito, aprovecha al máximo esta oportunidad. Hija yo sé que vas a ser grande, que vas a ser exitosa, que vas a lograr todos tus sueños. Que feliz me siento por ti  – contesta Madhur.   —Gracias papá, sabría que te gustaría esta noticia; Mamá también está muy contenta y yo imagínate superfeliz; mañana tendré mi primer día de clases. Aprovecharé al máximo esta bendición, me portaré muy bien y aprenderé todo papá todo lo prometo.   —No tienes que prometérmelo, sé que será así; creo en tu palabra y en tus habilidades, te amo hija.   —También te amo papá, mucho grandote.   En ese momento se dan un fuerte abrazo Padre e hija y acto seguido, los hermanos de Milet, comienzan a demandar atención de su progenitor. Madhur se tira al piso, para jugar con ellos al oso y el cazador; cada niño es un oso y el Padre va en su captura.   La pequeña sala del hogar de la familia Mandal se convierte en el escenario para la diversión, los niños corren, gritan, sonríen muy contentos, por tener un momento de esparcimiento con su Padre. Para Natascha es difícil el caos, sin embargo, respira profundo y acepta que se desarrolle el desorden por unos breves momentos, aprecia el instante de felicidad que viven sus hijos con su papá. Mientras los niños varones juegan con su Padre; Nathascha y Milet  se dirigen a la cocina, la Madre se dispone a  lavar los platos y utensilios utilizados durante la cena y Millet se encarga de secarlos y de colocarlos en su lugar, mientras llevan a cabo estas acciones, conversan un poco entre ambas.       —Cuéntame hija ¿estás emocionada por el inicio de tu actividad escolar, el día de mañana?    —  Pregunta Nathascha.       —Si Madre más que emocionada, tengo sensaciones encontradas;  por una parte estoy superfeliz y por otra un poco angustiada— responde Milet a su Madre.       —Cuéntame ¿Por qué angustiada, a qué se debe que te sientas así? —pregunta Nathascha.       —Mamá, es que no quisiera decepcionar a la hermosa maestra Daya,  me pongo a pensar y ¡si me cuesta aprender! Además, me pregunto ¿y si no comprendo rápidamente la lección que ella esté dando el día de mañana?   —Milet, amada hija no opines de esa manera,  yo estoy segura de que será todo lo contrario, tú eres una niña muy inteligente, que aprendes rápido, que captas con fluidez, sé que aprenderás todo lo que la maestra te enseñe  y que serás una excelente aprendiz.   —Madre eso es lo más d***o, espero sean ciertas tus palabras.   –Ya veraz que tengo la razón, una Madre no se equivoca. —Gracias Mamá y Amén.       Sin percatarse ya Madre e hija han culminado el proceso de asear la cocina,  todo está limpio y en su lugar.  Natascha se dirige a la sala y expresa.       —Estimados osos, respetado cazador, ha llegado el momento de levantarse, de recoger el desorden, posteriormente asearse y prepararse para  ir a dormir.       —Vamos chicos,  ya escucharon a su Madre, a recoger y a prepararse para descansar expresa Madhur  a cada uno de sus hijos.       Todos obedecen, en primera instancia levantan el poco desorden que ocasionarían al jugar y luego van en fila al baño, Sanat se acerca a su Padre y le pregunta.   —Papá, ¿puedes venir a la cama a narrarnos un cuento?      —Claro que si pequeño,  en unos minutos cuando estén listos voy a la habitación y les narro el cuento más maravilloso que habrán escuchado en toda su vida – le dice Madhur.   —Está bien papá te esperaremos – contesta Sanat. Al estar los cinco niños listos para dormir; Mádhur cumple su promesa y se dirige a la habitación donde duermen todos juntos a narrarles una historia, él tiene la habilidad de crear los propios cuentos que les comparte y sus hijos se maravillan con las historias que él les presenta. En esta ocasión ha inventado la historia del árbol y el leñador.   —Había una vez un leñador que dependía de ir a cortar la madera de los árboles para construir bellos muebles, luego venderlos y así sustentar a su familia.   Un día llego al bosque con su hacha muy bien afilada y cuando ya estaba preparado para derrumbar un gran y frondoso árbol, se llevó una gran sorpresa, ¿saben cuál fue?-pregunta Madhur a los niños.   Todos responden al unísono, No.   —Sigue Papá, no te detengas, ¿dinos qué pasó?— expresa Adaih.   El padre prosigue.   —El árbol le hablo al leñador, le declaró ¿Por qué cortarás mis ramas y mi tronco? Si yo no te he hecho ningún daño, más bien proporcionó oxígeno, regalo sombra y doy exquisitos frutos. El leñador se sorprende y le contesta.    —Señor árbol, discúlpeme no es mi intención hacerle daño, entiéndame por favor, este es mi oficio, dependo de su madera para proveer a mi familia. —Ah entiendo, contesta el árbol, entonces hagamos un trato; te permito que me podes, si de mis raíces injertas en la tierra dos árboles más, así yo te sirvo a ti y mi legado se multiplica. ¿Estás de acuerdo?    —Claro, estoy de acuerdo, señor árbol. Trato hecho, le doy mi palabra y de esta manera, se hizo, se respetó el convenio. El leñador utilizó la fuerte y hermosa madera del robusto árbol Para construir una bonita cómoda infantil y sembró de las raíces dos árboles más, que crecieron prontamente de manera frondosa.   Luego de este cuento breve, pero hermoso, los niños han quedado dormidos, de manera plácida.                  
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