Los días se le pasan a Lizzy con normalidad, Ben no la vuelve a molestar porque tiene muchas cosas que resolver, pero no le quita los ojos de encima y para eso puso a uno de los botones a seguirla con discreción. Las dos noches siguientes, las conversaciones con Frank las tuvo en el restaurante del hotel, puesto que el hombre la invitó a cenar, bien cómodos en un privado y con debates bastante intensos. La última, Frank le preguntó qué pensaba de instalar una sucursal en Canadá o en México y ella le dio su análisis sin temor a equivocarse. Abre sus ojitos alegres, es su último día de trabajo y piensa terminar esa semana con broche de oro. Sale de la cama, se dedica a guardar todas sus cosas y dejarlas en la recepción, para que, al terminar, pueda pasar por ellas y marcharse a casa. Ya q

