Finn estacionó su motocicleta fuera de mi casa y me ayudó a bajar, como siempre mostrándose todo un caballero. Le entregué su casco y luego ambos nos quedamos de pie, observándonos fijamente sin saber muy bien qué decir. Era el momento de despedirse, pero mi mente solo quería alargar este momento el mayor tiempo posible. —Antes de irme, me gustaría saber… —murmuré llamando la atención de Finn—. ¿Cómo está Ivy? —pregunté de pronto, recordando aquel tema sobre mi amiga—. Le he escrito, pero no responde mis mensajes —mencioné con sinceridad—. ¿Crees que esté molesta conmigo por lo mismo que Oliver? Finn arrugó las cejas en mi dirección y luego negó con la cabeza, pero su rostro se mostraba algo confuso ante mi pregunta. —Ahora que lo dices, Ivy se ha comportado muy raro estos últimos días

