Mónaco entró de nuevo a su oficina luego de que Francis se marchara despidiéndose con una sonrisa de el sacerdote. -Supongo que todo está mejor, ¿No es así?- le preguntó a Ceci mientras se acercaba a ella. La chica tomaba las tazas de café usadas para lavarlas. -Sí, de hecho- lo miró con una pequeña sonrisa- No sé cómo tuviste que ver, Mónaco- lo señaló con un dedo sin borrar la sonrisa- Pero gracias. Gracias porque Francis me dijo cosas que nunca me había dicho antes y yo… - suspiró - Sí, yo creo que estamos bien. Mónaco sonrió y la miró con cariño. -De hecho no, no hice nada pero me alegro mucho de que su relación esté de nuevo bien- Ceci se acercó a él y Mónaco tragó grueso conociendo sus intenciones. Pero antes de que se acercara demasiado, la puerta de la oficina de la iglesia

