Claud salió de la habitación de aquel hotel y Natalia se levantó de la cama, desnuda, lista para darse un baño y sacar el olor a sexo de su cuerpo. Abriendo la llave de la ducha vio su reflejo en el espejo. Dio un enorme suspiro al verse desnuda, porque si bien lucía aún linda y atlética, había una marca de su hija en su cuerpo y la había cubierto con un tatuaje de mariposa cuando lo que realmente era es una estría de unos cinco centímetros. Pensó en Tempesty. En lo que sería de su vida y si el poco hombre de su padre habría tenido o no los pantalones para mantenerla a su lado. Sabía que Mónaco era un cobarde y aunque se negara a pensarlo existía la posibilidad de que el papel de padre le haya quedado demasiado grande y que el hombre escogiera dejarla en algún orfanato. Hacer lo mismo qu

