Hacía bastante tiempo que había llegado al café y se arrepintió de no haber ido antes, las tres señoras charlaban muy entretenidas de sus trabajos, había descubierto que la Liz, como ella le había pedido que la llamara, tenía una famosa floristería en el aquel pueblo; Rose trabajaba en su propia empresa de joyas y accesorios de lujo que por el momento estaba a cargo su esposo, ya que ella quería dedicarle tiempo a su bebé que también descubrió que se llamaba Will y tenía 4 meses de nacido; y por último Dayane era administradora del centro comercial que estaba a unas calles del café, ellas eran simplemente geniales.
Siguió jugando con el bebé en las piernas de Rose haciéndole caras graciosas y soniditos extraños, escuchándolo reír una que otra vez, el pequeño Will era tan adorable.
– creo que Will tiene un favorito – comentó Liz algo divertida haciendo sentir avergonzado a Adan –
– tal vez debería de contratarlo como niñero algún día – bromeó golpeando levemente su brazo con su codo. Adan sonrió avergonzado y se odió por sonrojarse por una broma tan tonta –
– y dime Adan... – habló Dayane llamando la atención de sus amigas y Adan – ¿Qué haces para ganarte la vida?
– ¡oh! Esa es una gran pregunta – exclamó Liz entusiasmada – eres muy inteligente, Dayane – la nombrada sonrió orgullosa –
– yo… este… yo estoy en último año del instituto – las mujeres abrieron sus bocas soltando un largo “ah”. Adan sintió sus mejillas arder avergonzado de a ver dicho algo mal –
– ¿Cuándo comenzarás a ir al instituto? – preguntó Liz como si nada después de unos segundos. Adan abrió la boca dispuesto a responderle, pero nada salió de ella… que tonto, su tía no le dijo cuando comenzaba, ahora se sentía muy tonto –
– mi-mi t-tía no me ha dicho – susurró sintiendo sus mejillas arder, ya había perdido la cuenta de cuantas veces se había sonrojado en el día –
– ¿Cómo estamos yendo por aquí? – su tía llegó con una gran sonrisa como si la hubiera invocado con alguna clase de ritual satánico –
– oh, Haly – respondió Rose devolviendo la sonrisa – le preguntábamos a tu sobrino cuando comenzaba clases, ya sabes que hace dos meses comenzaron las clases y estamos preocupadas de que se atrase en las asignaturas.
Su tía abrió la boca dándole la razón. las clases habían comenzado hace dos meses y él ni por enterado, ahora tenía que socializar para ponerse al día, la sola idea de socializar le ponía los vellos de punta y le revolvía el estómago haciéndolo querer vomitar ¿él si estaba preparado para eso? No, definitivamente no, pero no quería decepcionar a su tía, él quería demostrarle que sí podía, tampoco quería causarle más molestias a su tía.
– pensaba enviarlo una vez que se adaptara un poco al pueblo – habló su tía sacándolo de sus pensamientos – como se darán cuanta es un chico tímido – las tres mujeres asintieron dándole la razón.
– tal vez le toque en el mismo grupo que a tus hijos, Liz – comentó Rose codeando su brazo –
– eso sería muy bueno, Skiler le prestaría sus apuntes y le ayudaría a integrarse al grupo – sus amigas asintieron dándole la razón. Le echó un vistazo a su tía y vio como sus ojos estaban más brillantes de lo normal –
– eso sería ge… – la puerta del café se abrió con brusquedad llamando la atención de los clientes, ya pasaba un poco más del medio día y los chicos del instituto comenzaban a salir –
Por la puerta ingresaron una chica y un chico completamente enojados, se sorprendió al ver lo muy bien parecidos que eran los dos. La chica era realmente hermosa, casi parecía una celebridad, su cabello era castaño claro, largo con unas bonitas ondas en las puntas, su rostro era lo más parecido a un ángel, era bonita… no, era hermosa. Sus labios eran pequeños rosados y sus ojos eran de un electrizante verde esmeralda, estaba vestida con unos pantalones negros de mezclilla y un crop top rojo, se veía realmente hermosa.
Pero el chico que venía detrás de la chica realmente le voló la cabeza, sus facciones eran duras, pero a la vez tenían un toque delicado que lo hacía ver realmente… wow. Su cabello era corto, un poco más oscuro que el de chica y sus ojos eran de un tono verde más claro con toques azules, se veía alto y tenía una presencia que hacía que sus piernas temblaran y su estómago se sintiera raro, digo él nunca se había considerado gay, pero hetero, hetero que digamos ufff que hetero, no era y esa era una de las razones por las que tenía problemas con su padrastro, el tipo cada vez que lo veía vestido con algo rosado o bálsamo labial hacía lo imposible para hacerle saber que se veía como un “marica”. El chico venía vestido con un Jean n***o que le quedaba deliciosamente apretado en los muslos, una camisa negra pegada al cuerpo que no le justicia a sus bíceps y pecho, traía una chaqueta de cuero negra en las manos
Estaba tan inmerso en sus pensamientos que no se dio cuenta el momento en que los dos chicos se pararon frente a su mesa hablando los dos a la vez y dándose manotazos cada que podían ¿Qué había pasado? Se sentía sin contexto.
– ok, ok… ok – interrumpió Liz igual de confundida que él, sus amigas y su tía – uno a la vez que no entiendo.
– ¡Jason tuvo la culpa! – habló primero la chica señalando al chico –
– ¡falacias! – exclamó el chico llamado Jason haciendo reír a todos en la mesa –
– ¿sabes lo que significa eso? – preguntó Dayane divertida. Jason se sonrojó haciendo reír aún más a las mujeres -
– ¿Qué es culpa de Jason? – preguntó su tía una vez que calmó su risa –
– ¿Qué era culpa tuya? – preguntó la chica con el ceño fruncido –
– Skiler, me dijo “hijo de puta” delante del maestro de historia – Liz llevó una mano a su pecho con mucho drama – y el maestro nos dio una charla de valores – explicó el castaño encontrándose por primera vez con los ojos café oscuro de Adan. El azabache se encogió en su sitio sintiéndose extrañamente ansioso por la mirada pesada que poseía el castaño. Jason lo observó con curiosidad hasta que un grito lo hizo saltar de su lugar –
– ¡hay un chico muy bonito sentado ahí! – gritó señalando a Adan. Liz le dio un manotazo sacándole un quejido a la chica –
– señalar es de mal gusto – le regañó. La chica hizo un puchero por haber sido regañada, pero aún no despegaba su mirada de curiosidad de él – Adan es el sobrino de Haly – señaló a la mujer que sonreía divertida por la situación –
– hola Haly – saludaron en un sonido a su tía. Su tía sonrió y los saludó también, más personas entraron al café y su tía se tuvo que despedir dejándolo solo otra vez –
– Adan, disculpa a los animalitos que tengo por hijos – le dijo haciendo reír a sus amigas. El azabache tuvo que moderse el labio para no reír también ante la cara indignada de los chicos – ellos son Jason, mi hijo mayor y Skiler mi hija menor – los dos chicos le saludaron con una sonrisa tonta – tengo un tercer hijo, pero ese está con su padre en la floristería – comentó con una sonrisa – hablando de floristería, su padre los espera así que vayan.
– ¿somos tus hijos o tus empleados? – preguntó Skiler con los brazos cruzados –
– claro que son mis empleados – respondió como si fuera lo más obvio. Los chicos abrieron la boca ofendidos – ahora vayan o no habrá pago.
– ni nos pagan – susurró Jason dándose la vuelta, pero fue lo suficiente alto como para que su mamá lo escuchara y se agachara para tomar su zapato – ¡corre Skiler, corre! – los dos chicos salieron de la cafetería corriendo haciendo reír con fuerza a las tres mujeres y a algunos clientes que ya los conocían desde que son bebés –
– esos chicos, un día de estos les daré una tunda – sus amigas rieron más fuerte. Adan apretó los labios tratando de no reír también ¿Qué diablos había sido eso? Pensó confundido. Nunca se había divertido como lo hizo hoy –
El sol ya se estaba ocultando así que decidió que ya era hora de ir a casa antes de que se hiciera más de noche, le avisó a su tía que ya se iba y esta le dijo que aún le faltaban algunas cosas por hacer y que se tardaría un poco más. Su tía le entregó unos tápers con comida adentro para que cenara, le dio un beso en la frente y lo despidió en la entrada del café.
El azabache caminó en silencio esperando llegar así más rápido a su casa, escuchó unos pasos detrás de él e inmediatamente se puso en alerta, su tía le había dicho que el pueblo era sumamente seguro así que no podía ser un ladrón ¿o sí?
– hola pastelito – la voz conocida lo hizo sobresaltar y suspiró aliviado al ver al chico llamado Jason caminar a su lado. Inevitablemente su corazón se aceleró y sus mejillas se sonrojaron ¿acaso ese tipo le había dicho pastelito? – ¿te comió la lengua el ratón, pastelito? – habló con un tono muy coqueto ¿Qué le pasaba a ese chico? –
– mi-mi nom-nombre es A-Adan – le corrigió entre tartamudeos –
– eso lo sé, pastelito – volvió a usar ese tono con él, dioses ese chico haría que le diera un infarto – mi nombre es Jason.
– tu madre lo dijo – le recordó en voz baja. Jason rió en voz baja –
– no pensé que fueras a recordarlo – comentó con diversión. El azabache se sonrojó ante la insinuación, él solo quería llegar rápido a su casa ¿Qué hacía ese chico siguiéndolo? – ¿Qué edad tienes, pastelito?
¿Por qué lo seguía llamando así? Acababa de decir que sabía su nombre ¿y por qué su corazón estaba que se le salía del pecho y su cara estaba a nada de estallar de lo caliente que se sentía?
– di-di-diecisiete – murmuró –
– así que tienes di-di-diecisiete – se burló. El azabache te tuvo que haber ofendido, pero la sonrisa que le dio el castaño hizo querer que se volviera a burlar de él – ¿vas a la escuela o trabajas en el café con tu tía, pastelito?
– n-no me di-digas así ¿ok? – se sorprendió de lo firme que salió su voz, pero esa seguridad que había conseguido se esfumó cuando vio la sexy sonrisa del castaño –
– lo que digas, pastelito – se volvió a burlar de él –
– y no, n-no trabajo con m-mi tía – se felicitó mentalmente al ya no tartamudear tanto – entraré a-a la escuela el lu-lunes.
– déjame adivinar ¿tercer año? – Adan negó –
– último – consiguió decir sin tartamudear. Jason sonrió ladino y ese gesto oficialmente se convirtió en una de sus cosas favoritas en el mundo – ¿Por qué me si-sigues? – preguntó en voz baja. Jason sonrió y se encogió de hombros ¿cada cosa que hacía se veía sexy o qué?
– solo te quería conocer, pastelito – respondió con ese tono de voz otra vez – me pareces un chico… – frotó su barbilla pensativo haciendo que Adan frunciera el ceño – interesante – terminó su frase – sí, eso, eres interesante, pastelito.
– ¿Qué ten-tengo de interesante? – Jason se encogió de hombros –
– no lo sé – el azabache levantó una ceja incrédulo haciendo sonreír en grande al castaño – hay cosas que no tienen explicación, pastelito – su espina dorsal sufrió un escalofrío ante la gruesa que utilizó el chico castaño ¿empezaba a odiar ese apodo o era la forma en la que lo decía? –
– n-no me digas a-así – Jason volvió a reír de forma ronca –
– tus deseos son ordenes, pastelito – el azabache emitió un pequeño gruñido haciendo reír otra vez al castaño. Su actitud engreída le daban ganas de irse por el camino de la violencia –
Adan se detuvo frente a su casa tratando de ignorar la mirada pesada del chico castaño sobre él, el castaño miró la casa y luego al azabache – tienes una bonita casa, pastelito.
– que no me digas así – se sorprendió por lo fluido que salió decirle eso y se sonrojó al ver la ceja levantada del castaño –
– deberíamos de salir algún día, pastelito – comentó ignorando totalmente su pedido – te podría enseñar el pueblo – los ojos del azabache brillaron al escuchar eso ¿en serio ese chico lindo se estaba ofreciendo a ser su guía? –
– ¿en serio? – preguntó aún sin poder creer todavía lo que le había dicho –
– claro, pastelito – le ofreció una sonrisa – tú solo dime el día y la hora, y haré lo imposible para estar aquí.
– oh bueno – susurró con las mejillas sonrojadas hasta más no poder – si-si quieres el otro fin de semana – murmuró inseguro temiendo de que el otro chico pensara mal de él –
– entonces será el otro fin de semana – el corazón del azabache brincó de felicidad en su pecho. El chico en serio le iba a enseñar el pueblo, eso lo ponía extrañamente feliz –
Su mirada se desvió a un lado del azabache y levantó una ceja incrédulo. Adan volteó confundido y vio a un grupo de 4 chicos, que al parecer eran conocidos de Jason, caminar hacia donde estaban ellos, uno de los chicos levantó su mano gritando un “hola” al castaño.
Entró en pánico al ver que los chicos se acercaban más a donde estaban ellos ¿Qué iba hacer? ¿saludar? ¿Cómo se saludaba? él no tenía amigos de su edad y aunque su tía era joven no se podía comparar.
El castaño saludó a sus amigos con energía feliz de presentarles a su nuevo amigo, dirigió su mirada hacía el azabache y su sonrisa desapareció al verlo inquieto por la presencia de sus amigos, Hany le había contado que el chico era muy nervioso y no se llevaba bien con los de su edad, por un momento pensó que solo exageraba, pero se equivocó. Les hizo una seña a sus amigos y ellos pararon de inmediato preguntándole en silencio qué pasaba, el castaño señaló al azabache que parecía inmerso en su mundo, sus amigos fruncieron el ceño y se quedaron a una distancia prudente algo confundidos.
– bueno, me tengo que ir – el azabache lo miró entre sorprendido y aliviado. No habría prestaciones ¡genial! – nos vemos, pastelito.
– ¡o-ok! – el azabache lo vio correr hasta donde estaban sus amigos y comenzaron a pelear entre ellos. Uno de los chicos lo miró fijamente con el ceño fruncido y luego le sonrió para después seguir sus amigos –
¿Qué carajo acababa de pasar? Aún nervioso entró a su casa pensando en lo ocurrido ¿acaso ese chico tan cool y lindo quería ser su amigo? ¿estaba en alguna clase de historia para adolescentes o qué?