Pov Adan
Aún recuerdo la primera vez que alguien me hizo sentir como si fuera un bicho raro, tenía cerca de los seis años y me encantaba jugar con las niñas de mi curso, ellas eran tan delicadas y cuidadosas a diferencia de los niños que se la pasaban corriendo jugando a las atrapadas y actuando de forma salvaje, como si fueran animales con rabia y sin educación. Recuerdo que un niño de mi edad se acercó a preguntarme si quería jugar con ellos, a lo que negué con mi cabeza y seguí con jugando con para aquel entonces eran mis amigas de juego, el niño claro que fue a decirle a sus amigos que elegí jugar con las niñas. Lo recuerdo como si fuera ayer, fue la primera vez que me sentí diferente, como si estuviera en el lugar equivocado, me sentí… diferente.
Hubiera deseado que las cosas se hubieran detenido ahí, pero uno de los niños le contó a su papá de mí y los rumores del niño “desviado” comenzaron a surgir. Ya las maestras no me veían como antes, me veía como si fuera alguna clase de demonio que necesitaba ser exorcizado y las niñas ya no quería jugar conmigo… nadie lo quería hacer. Desde ahí ningún niño quería hablar conmigo, sus padres se lo prohibieron y desde ahí fueron creando rumores que tenía una extraña enfermedad que me hacía ser así, hasta que entré a la escuela secundaria y mamá conoció al tipo que haría de mi casa, mi lugar seguro, otro infierno. Ahora no simplemente recibía las burlas de mis compañeros sino también de mi padrastro.
Aún recuerdo cuando conocí a aquel tipo amante de la cerveza de barril y comida chatarra, nos habíamos mudado a una nueva casa ya que mamá no podía pagar la casa en donde vivíamos, papá tenía cuatro meses de fallecido y no podía con todos los gastos ella sola así que tomó la decisión de mudarnos de casa a una más pequeña donde si pudiera con los gastos, yo no me negué, sabía que la estaba pasando mal por la muerte de papá aunque se mostrara fuerte, sabía que en el fondo le había dolido tanto como a mí aunque su relación con él no hubiera sido en vida. El tipo era nuestro vecino, nunca me cayó bien y traté de ignorarlo hasta que ella tomó la decisión de meterlo a nuestra casa.
Me negué, claro que lo hice, pero lo único que recibí a cambio fue una bofetada y la perdida poquita relación que teníamos como madre e hijo.
Ahora muchos años después estoy jodido hasta el fondo, viviendo con mi tía la que tomó mi custodia por lástima porque tenía a un padrastro abusivo que me humillaba y golpeaba cada vez que tenía la más mínima oportunidad, apesta ser yo.
Observé a las dos ardillas que jugueteaban en la terraza de mi casa ¿o estaban peleando? Oh, estaban haciendo la danza del apareamiento. Miré hacia otro lado incomodo, acabo de ver a dos ardillas haciendo el amor en mi terraza… no tienen pudor.
Miré con melancolía el atardecer, a mi papá le encantaban los atardeceres, siempre me decía que era uno de los momentos más hermosos del día donde podías ver todo lo que hiciste durante el día y sentir alivio al saber que lo hiciste bien. Aún recuerdo su voz tranquila susurrando en mi oído anécdotas que me hacían reír y olvidar por un momento todos mis problemas, gracias a él no todo en mi vida era malo, papá era bueno… todavía lo extraño mucho.
Fruncí mi ceño cuando mi vista enfocó al hermano de Skiler, Jason, caminar por la calle saludando a todos los que se cruzaban por su camino, definitivamente era alguien famoso en el pueblo, debí imaginarlo alguien tan guapo y alegre debe de tener a medio mundo babeando por su presencia. Reí despacio cuando lo vi tropezar y caer de cara en el suelo. Guapo y tonto. Sí, debe de tener a medio mundo detrás de él. Se levantó miró hacia todos los lados asegurándose de que nadie lo haya visto y lo vi suspirar aliviado cuando no vio a nadie en el perímetro.
¡Ja! Si supera que yo lo vi y hasta me burlé de él.
Siguió caminando hasta que paró frente a mi casa. Levanté una ceja esperando a que hiciera su movimiento, agradecía que no se podía ver nada de afuera para adentro porque si no probablemente ya tendría las mejillas rojas, ese chico me hace sentir nervioso y extrañamente ansioso. Me asusté cuando me miró fijamente a los ojos ¿no que no se podía ver nada de afuera para adentro? Suspiré aliviado cuando apartó su mirada y siguió reparando la fachada de la casa como si estuviera buscando algo ¿y este no se piensa ir o qué?
– ¡pastelito! – caí hacia atrás en la silla que estaba sentado gracias a la impresión – ¡pastelito, sal!
¡pimienta! Lo ignoraré, de igual no sabe si estoy en casa o no.
– ¡sé que estas en casa, Pastelito! ¡tu tía me lo acaba de decir! – mi tía y su gran bocota, no se puede quedar callada –
Solté un suspiro de frustración y con todo el dolor de mi alma me levanté del asiento que queda al lado de mi ventana, que por cierto fue mi idea ponerlo, mi tía me preguntó acerca de lo que quería en mi habitación y le dije que un asiento al lado de la ventana para ver a los pájaros o las ardillas juguetear, ella me había dicho que había bastante fauna y flora en este pueblecito. Bajé las escaleras con pereza, maldiciendo mi suerte y deseando que se cayera, mmh no sé, algún estante con libros y me dejara inconsciente para no salir.
Tomé una larga respiración y abrí la puerta de la entrada principal dejando ver a Jason recargado en la entrada del porche, mentiría si dijera que no se veía jodidamente sexy, sus brazos estaban cruzados haciendo que sus bíceps se vieran más grandes y apetitosos ¿apetitosos? Jesús, ahora hablo como esas adolescentes hormonales de las películas románticas ¿Qué sigue? ¿decir que quiero que me quite la virginidad? Mmmh no suena mala idea, pero… ¡yo soy un hombre!
– ujum – se aclara la garganta ¿se le ofrece un vaso de agua? – mi hermana me dijo que te adaptaste bien a la escuela.
– ¿s-solo viniste por eso? – genial no puedo dejar de tartamudear. Él ríe de forma ronca ¿escucharon eso? Fue mi corazón explotando
– no Pastelito – siento como sus profundos ojos verdes con destellos azules reparan cada detalle de mi cara haciendo que mis mejillas de calentaran ¿por qué me tiene que mirar de esa forma tan sexy? –, te recuerdo… – sigue hablando – que tú y yo tenemos una cita pendiente.
¿Qué cosa de la qué pendiente?
– ¿ci-cita? – pregunto confundido. Él niega chasqueando su lengua mientras finge una cara de decepción –
– me dueles, Pastelito – rodeé los ojos ante su dramatismo. Concéntrate Jason, esto es serio, acabas de decir que tenemos una cita pendiente y me siento sacado de contexto – ¿no recuerdas que la primera vez que hablamos te prometí un tour por el pueblo?
Ah, eso… pensé que lo habías dicho jugando. I’m sorry for you.
– l-lo había olvidado – dije en voz baja – pe-pensé que mentías.
– ¡claro que no, Pastelito! – exclamó asustándome un poco ¿Qué pasa con esas reacciones? – todas las promesas que hago las cumplo.
– oh…
¿Cuándo te vas o qué?
– ¿entonces este fin de semana? – asentí tímido a la que él sonrió mostrando su perfecta y atractiva sonrisa – bueno yo… – miró su reloj, lo vi hacer una mueca de fastidio y volteó a verme de nuevo directamente a los ojos, aparté mi mirada de golpe con pena ¿Qué le pasaba a este chico con sus miradas de repente? – tranquilo pastelito, no muerdo – eso último lo dijo con un tono que yo diría que miente y en realidad si muerde, eso me hace recordar a ese dicho que dice “perro que ladra no muerde” lo cual es mentira porque una vez me persiguió un perro que me estaba ladrando y la final si me mordió, o sea que perro que ladra si muerde ¿de qué estábamos hablando? – me tengo ir – voltee a verlo – mi mamá me castigará si llego tarde hoy a la casa.
– ¿por qué? – la pregunta salió de mi boca antes de que pudiera controlarla. Me cachetee mentalmente. Ahora tenía miedo a que se enojara por ser tan metiche con su vida privada –
– eres algo curioso ¿no, pastelito? – el tono burlón en su voz me hizo sonrojar de vergüenza. Sí, soy un chismoso, anéxenme –
– no m-me tienes que responder si no quieres – dije avergonzado. Sonrió y chasqueó la lengua ¿ya dije que se ve sexy haciendo eso? ¿no? Porque se ve muy sexy haciendo eso. Halagar a un hombre no me hace gay, solo acepto la realidad que nunca diré en voz alta por miedo a que la sociedad me vuela a vetar de raro –
– tranquilo Pastelito, no tengo problema en responderte – su voz burlona ya me estaba dando dolor de cabeza – unos tíos vinieron de visita con todos hijos y mamá hará una cena familiar, ya sabes cómo se ponen las mamás a veces.
Asentí aun sin comprender lo que decía, nunca había estado en una cena familiar de la que hablaba, mis papás se llevaban mal y preferían ignorarse el mayor tiempo posible para no discutir delante de mí, no conocía a mis tíos y abuelos por parte de mamá, sabía que vivían en alguna parte de Daegu en Corea del Sur, pero eso era todo a mamá no le gustaba hablar de ellos y papá, bueno por parte de papá solo tenía a mi tía Haly, mis abuelos paternos murieron en un accidente de autos según lo que me contó mi papá y ya no tenía más hermanos o tíos.
– nos vemos luego, pastelito – vi como se alejaba mientras se despedía con su mano. Tapé mi boca con mi mano asustado cuando volvió a caerse en el mismo lugar que antes, se repuso enseguida y me sonrió levantando su pulgar. Suspiré aliviado y lo observé alejarse hasta perderlo de vista.
Cerré la puerta de mi casa, apoyé mi cuerpo contra ella y me dejé caer en el suelo rendido ¿Qué había sido eso? ¿Por qué me pongo tan nervioso con su presencia? ¿será que… es alguna clase de vampiro y juega con mi mente? ¿por qué se me vienen a la mente pensamientos tan estúpidos?
– ¿Qué haces ahí tirado? – llevé una mano a mi pecho asustado. Mi tía me miró con una ceja levantada esperando una respuesta –
– ¿inercia? – achicó sus ojos. Tragué duro y sonreí incomodo – ¿por dónde entraste? – pregunté al recordar que yo bloqueaba la puerta principal –
– por la de atrás – respondió como si nada – ¿qué quieres cenar?
– creo que una ensalada con espaguetis estaría bien – ella me miró no muy convencida con mi elección –
– me gusta – respondió entrando a la cocina. Me levanté del suelo y la seguí sabiendo que me iba a preguntar mucho por mi primer día en el instituto – ¿cómo te fue en tu primer día de clases?
Lo sabía…
– mmm diría que normal, pero no, los chicos de esa escuela están dementes y pareciera que me quieren violar con la mirada – la escuché reír divertida – no te rías, es cierto, un día de estos voy a llegar sin mi virginidad.
– pues como estas hablando diría que te fue súper bien – mis mejillas se sonrojaron porque era verdad, amé ir a la escuela por primera vez en mi vida, los chicos se comportaron de forma amable y los profesores fueron muy pacientes conmigo –
– pues sí – admití en voz alta – desearía que todos los días fueran como hoy.
– todos los días pueden ser como hoy – negué –
– cuando sepan como soy dejarán de hablarme… como siempre – de un momento a otro me comencé a sentir triste, no quería que mis nuevos amigos dejaran de hablarme por ser como soy –
– Adan…– acunó mi cara con sus manos con cariño – eres un chico maravilloso, de buen corazón ¿Quién no querría ser tu amigo? – abrí mi boca para contestar, pero me interrumpió – esos chicos eran unos tontos superficiales que nunca han valorado nada, no dejes que una mala experiencia defina toda tu vida – hice un puchero –, además las personas de aquí son muy amables y comprensivas ¿haz visto como actúan los hermanos Fox? – negué confundido – esos chicos de verdad que son extraños, la vez pasada fue Skiler al café a preguntarme si le quedaba mejor un gorro de rana o un gorro de queso – reí al imaginarme a Skiler haciendo eso, sí suena a algo que ella haría – ¿si ves? No te preocupes, todo saldrá bien.
Mi tía me ofreció un cálido abrazo que me hizo sentir muchísimo mejor, ella siempre hallaba las maneras de hacerme sentir bien conmigo mismo, amaba a mi tía.