CAPITULO 4: NUEVOS AMIGOS

907 Words
Adan estaba muy entretenido escuchando todo lo que le estaba diciendo Skiler de la escuela, el maestro de filosofía se encontraba incapacitado gracias a una horrible gripe y ellos tenían esa hora libre. Algunos estaban hablando, otros estaban jugando y hasta había algunos estudiando o decorando sus cuadernos, pero nadie estaba aburrido o deprimido en su lugar como hacía él en su antigua escuela cuando los maestros no asistían. Skiler le había contado que casi todos en la escuela eran amables y que lo ayudarían si estaba perdido o necesitaba llegar a alguna parte, también le contó que la comida de la cafetería eran una delicia y que si alimentaba a uno de los gatos que estaban en ella, la cocinera le daría un sándwich de jamón gratis, porque sí, habían animales dentro de la escuela y era parte las reglas ser amables con ellos, algo que le parecía muy tierno y extraño ya que en su antigua escuela no estaban permitidos ni los esmaltes para uñas. La chica castaña también le contó que había solo dos baños en la escuela y ninguno de los dos tenía etiqueta de sexo, podía usar cualquiera de los dos siempre y cuando lo dejara limpio después de usarlo. – ¿y los chicos no dejan sucio después de usarlo? – la preocupación en su voz se hizo notar haciendo reír a la chica. Él odiaba la suciedad y todo lo que no tuviera un orden – – no, ya los hubieran echado a patadas – bromeó haciendo que el chico riera un poco – Le gustaba estar Skiler, ella tenía una personalidad sumamente pura y su sonrisa era muy bonita idéntica a la de Jason, tenía ese toque de inocencia y sensualidad repartido en partes iguales que los hacia ver más atractivos. Estaba casi seguro que esos dos tenían muchos pretendientes detrás de ellos, pero ellos no se veían del tipo que se creían más que los demás. – ¿Adan, ya sabes con quien ponerte al día? – preguntó la castaña interrumpiendo sus pensamientos. El azabache se encogió de hombros avergonzado. La chica tocó su gorrito haciéndolo saltar por el repentino toque, sus mejillas ardieron tornándose de un poderoso rojo – perdón – se disculpó al ver la cara sonrojada del chico – es que estaba algo torcido. El azabache asintió varias veces aun incapaz de verla a los ojos, una chica lo había tocado, estaba teniendo un hetero panic. S – deduciré que no tienes a nadie que te preste sus apuntes, así que como buena amiga que soy te prestaré los míos – llevó las manos a sus mejillas y sonrió haciendo un gesto lindo que hizo sonreír a Adan – ¡paren todo! ¿había dicho que era su amiga? ¡le había dicho que era su amiga! Por primera vez en su vida tenía amigos y se sentía tan extraño con eso ¿Qué hacían los amigos? ¿debía de investigar en google o algo así? – Adan, pastelito – chasqueó sus dedos frente a los ojos del azabache haciendo que saltara del susto – eres un asustadizo ¿no? – rió ante las mejillas sonrojadas del chico – te pregunté que, si tenías teléfono, celular, aparato de comunicación, como sea que lo llamen de donde vienes – el chico asintió de inmediato buscando el aparato en su mochila. La verdad es que casi nunca lo usaba solo para escuchar música o tomarle fotos a animalitos o plantas que se encontraba en la calle, él prefería estar dibujando o leyendo comics en la tranquilidad de su cuarto – ok, ya tengo tu número. Adan El azabache sonrió de manera inconsciente al ver el corazón al lado de su nombre, algo en su pecho se sintió cálido ¿así de cálida se sentía la amistad? Quería sentir siempre esa calidez en su pecho. El timbre del almuerzo sonó, la chica sonrió en grande agarrando su mochila y la de él, salieron del salón de clases, todos se despidieron de él mientras que golpeaban o molestaban a Skiler, de forma delicada claro. – acompáñame a hacer algo primero, pastelito – el azabache asintió como un niño pequeño resignándose al apodo que le habían colocado los dos hermanos. Los dos caminaron un poco por el instituto. La castaña aprovecho para darle un tour corto por el edificio, llegaron a los salones de segundo año que ya estaban vacíos porque estaban en el comedor o el patio charlando con sus amigos. Llegaron a la zona de casilleros donde estaba un chico de cabello rojo teñido y dos chicas lo acompañaban una de cabello azul y la otra de cabello verde, genial en ese instituto estudiaban las chicas súper poderosas. No sabía que los dejaban teñirse el cabello y hacerse perforaciones sin suspenderlos por lo que resta del año. Todavía recuerda la vez que en su antigua escuela lo suspendieron por una semana por ponerse un piercing de imán en la oreja, todavía recordaba las palabras de la directora alias dolor en culo “Adan, tú eres un hombre y los hombres no deben de tener ningún tipo de perforación, eso solo lo hacen los chicos desviados que irán al infierno por no cumplir la palabra de Dios” sí, eso había dicho. – Dave – el chico teñido de rojo volteó a verla con una pose muy cómica, tenía una mano en su cintura y una ceja levantada – – Qué se le ofrece a la hermosa chica de ojos verdes y a… – lo miró de pies a cabeza haciéndolo sentir incomodo por un momento – el chico que no conozco, pero que bonita ropa tienes puesta – le halagó haciendo que se sonrojara, últimamente eso lo hacía más que respirar. Las chicas detrás del tipo no dejaban de verlo de forma rara ¿tenía algo en su cara? Sabía que debía echarse más maquillaje en sus ojeras – ¿Quién eres chico bonito? – atrás, zorra igualada. Mantén tus sucias manos alejadas de él – Skiler lo manoteó haciendo que el chico retrocediera quejándose de los golpes. Adan abrió los ojos sorprendido del insulto ¿zorra igualada? Por favor, había insultos mejores ¿qué estaba diciendo? – vengo por el… – se acercó al chico y susurró – el encargo. El azabache levantó una ceja intrigado de saber qué era ese encargo, digo no era que fuera un chismoso, pero si era bien curioso. – aaaah, el encargo – le susurró algo a una de las chicas que estaban con él y ella asintió sacando una bolsa de su mochila – aquí tienes, cariño. Ya sabes que estamos para lo que… - lo miró de pies a cabeza y luego se mordió el labio haciendo un pobre intento de verse sexy – necesites. – deja de verlo así que lo asustas – le regañó la castaña. El pelirrojo bufó divertido – Jason te partirá las piernas – le susurró al teñido tomando a Adan del brazo y arrastrarlo lejos de ahí – El chico se quedó en blanco unos segundos y luego sonrió – así que Jason ¿eh? Adan se dejó arrastrar por la castaña. Todavía estaba algo confundido con lo que pasó antes, no había escuchado lo que la chica susurró, pero estaba un cien por ciento seguro de que no fue algo amable. – el idiota de Jason debe de estar en entrenando con la otra manada de idiotas – el azabache ladeó su cabeza tratando de entender lo que decía – está en el equipo de baloncesto de la escuela… Adan asintió entendiendo. Sería muy gracioso si fuera el capitán, eso sonaría muy cliché pensó con diversión. – es el capitán – terminó de decir. Sería muy gracioso que cayeran 40 millones de dólares del cielo… ¿no?... lo intenté – ¿tú no estás interesado en los deportes, Pastelito? – el azabache negó de inmediato con la cabeza – aquí hay muchos deportes que tal vez quieras practicas. – lo-los deportes no son lo mío – murmuró desviando su mirada – – estoy contigo, correr y oler a sudor – hizo una mueca de asco – lo odio. Adan asintió entendiendo completamente su sentimiento, a él le daba vergüenza admitirlo en voz alta pero la idea de ensuciarse o sudar le daba asco, además, en verdad los deportes no eran lo suyo, la última vez que practicó un deporte fue cuando un perro lo persiguió y tuvo que correr por muchas calles para sacárselo de encima, sin olvidar que se cayó fracturando su brazo izquierdo, su padrastro se burló de él por semana llamándolo “niñita” y lastimando su brazo a propósito, sí, una fea experiencia. – ¿A dónde iremos? – preguntó en voz baja, sentía vergüenza con la chica ya que prácticamente lo estaba cuidando en su primer día – – a la cafetería – el azabache asintió tratando de seguirle el paso – Los dos caminaron hacia la cafetería mientras Skiler le contaba algunas cosas de la escuela o simplemente anécdotas de su vida, también se dio cuenta que casi todos en los pasillos los saludaban o le sonrían de forma amable, le costaría acostumbrarse a tanta amabilidad. Cuando llegaron a la cafetería se sorprendió lo limpia y bien cuidada que estaba, además que sus mesas no eran las típicas rectangulares sino redondas, ese lugar era un infierno para los introvertidos como él. Los estudiantes caminaban buscando sus mesas o haciendo fila para recibir su almuerzo. – ¡Skiler! – los dos voltearon buscando la voz de la chica que gritó, la castaña sonrió cuando la encontró y saludó a sus amigos con asentimiento de cabeza. El azabache se exaltó un poco ante el repentino jalón. El menor dejó que la castaña lo llevara hasta que se dio cuenta de algo muy importante ¿conocería a más personas? ¿Que la vida no entendía que él nunca había socializado con nadie y las pocas veces que lo hizo terminó por destruir la poquita autoestima que poseía? Su corazón se aceleró golpeando con furia su pecho, él no se sentía preparado para socializar con más chicos de su edad. Rumpelstiltskin esto no era parte del trato. Cuando quiso abrir la boca para inventarse una excusa y huir de ahí, se dio cuenta ya estaban frente a los cinco chicos. Las chicas se acercaron halagando al azabache y diciendo cosas positivas acerca de su ropa o aspecto, el azabache se sintió incomodo ante la atención dada, por su mente solo pasaba que las chicas en realidad no pensaban eso y que solo lo hacían porque eran amigas de Skiler y no querían hacerla quedar mal. – ¿qué haces con el chico nuevo? – le susurró uno de los chicos a Skiler, mientras el otro chico estaba entretenido en su comida sin prestarle atención a los demás – – digamos que soy irresistible – bromeó ganándose un zape del chico – ¡manos fuera! – intervino cuando las chicas hicieron el amague de tocarlo – bueno Adan, te presento mis amigos – las chicas se sentaron en hilera sin apartar la vista del azabache la forma en la que estaban sonriendo de daba algo de miedo – – mucho gusto Julia Robert, estoy en último algo en el grupo A – se presentó primero la chica rubia que estaba sentada en el medio – Ella era más gruesa que las otras dos chicas, tenía los ojos cafés y su cara era redonda al igual que su nariz, sus cachetes pachoncitos tenían un lindo color carmín, tenía labios gruesos pintados con un leve color rojo; tenía un vestido beige de mangas largas y su cabello rubio estaba recogido en un moño desordenado. El azabache sonrió con vergüenza susurrando un “mucho gusto", la chica sonrió en grande y golpeó los brazos de sus amigas con disimulo. – Artemisa Johnson, último grado – le siguió la chica de piel morena que estaba sentada a su izquierda subiendo sus cejas de manera coqueta – grupo A El azabache sintió mucha curiosidad por su nombre, tenía muchas ganas de preguntar, pero prefirió tragarse la duda. Artemisa era una chica morena de abundante cabello engajado, con una sonrisa hermosa y unos brillantes ojos color avellana que parecían coquetearle cada segundo que pasaba, era hermosa. Sentía celos de los habitantes de los habitantes del pueblo, todos eran tan lindos y amables que le era imposible no sentir envidia. La morena estaba vestida con unos pantalones holgados blancos y una blusa del mismo color junto con unos tenis de color azul celeste. – me presento, Margaret Miller, pero mis amigos me dicen Margo y también estoy en ultimo grado grupo C – habló la última chica haciendo una exagerada reverencia. Los chicos en la mesa rieron ante la graciosa reverencia, Adan sonrió apenado y asintió, la chica sonrió y le levantó su pulgar – Margaret era una chica sencilla, su cabello era castaño, como el de Jason, cara era pequeña y tenía unos grandes ojos expresivos de un color verde gris. Estaba vestida con una falda de cuadros azul junto con una blusa negra y unas botas del mismo color. – bueno ya que todos se están presentado – el chico que estaba hablando antes con Skiler se levantó y giró en dirección a Adan, mentiría si no se sintió intimidado ante su altura, el tipo medía como dos metros ¿Qué les dieron a esos chicos de comer? Él comiéndose todas sus verduras solo alcanzó la miserable altura de 1.63m… lamentable – Jacob Jones, mucho gusto – le ofreció su mano con cortesía. El azabache dudo en si darle su mano, pero terminó cediendo – último grado, grupo C El chico era realmente lindo, no, era hermoso; su cabello n***o caía despreocupadamente sobre su frente dándole un aura de chico malo, sus ojos inexpresivos eran de un potente color azul, sus facciones eran marcadas, pero sin perder la delicadeza, ese chico parecía haber salido de alguna leyenda de dioses griegos, sus labios gruesos parecían estar siempre humectados. El chico llevaba puesto unos jeans desgatados y un suéter rojo, y todo le quedaba jodidamente bien… digo él era un chico, pero eso no le impedía ver la belleza de otro chico. – Adan Hope, último grado – se presentó en voz baja después de unos segundos en silencio, sintió que su respiración se cortó cuando vio al chico morder su labio inferior con disimulo dándole la imagen más sexy y caliente que jamás había visto en su vida. Después de unos segundos el chico de cabello n***o asintió y soltó su mano con delicadeza para regresar a su lugar – – ¿soy yo o hubo mucha tensión en ese apretón de manos? – preguntó Margaret en voz baja mientras se abanicaba el rostro con la mano, Artemisa y Julia asintieron con las mejillas sonrosadas ente el ambiente tan caliente que había surgido de repente – Skiler veía todo con una expresión seria sin saber cómo reaccionar ¿Qué carajos acaba de pasar? En el ambiente se puso de un momento a otro tenso y ¿caliente? Joder, eso sería un problema. – y yo soy Luke, estoy en tercer grado grupo D – todos voltearon a ver al chico que estaba comiendo como si nada pasara a su alrededor. El chico levantó su cabeza con una ceja enmarcada – ¿Qué? – no nada – hablaron todos a la vez desviando su mirada. Luke solo se encogió de hombros y siguió comiendo – Luke era un chico pelirrojo con pecas en la cara y complexión delgada, su cabello era corto, sus ojos de color ámbar le recordaban a una persona, pero no lograba descifrar quien era. Estaba vestido con unos pantalones holgados y un sweeter n***o que tenía estampada la frase “school ruined my life” en mayúsculas… un chico amante a la escuela de seguro. – ¿supieron del rompimiento de Sami y Bruce? – habló Margaret rompiendo el incómodo silencio – – Margo, los chismes son de mal gusto – le regañó la rubia con los ojos entrecerrados – ¿Qué dirá Adan de nosotras? – el azabache se encogió en su sitio avergonzado. Volteó a ver a Skiler suplicando ayuda, pero esta solo se encogió de hombros – – iré por nuestros almuerzos – les avisó a todos en la mesa. Las chicas asintieron dándole diferentes pedidos, la castaña solo las ignoró y siguió con su camino – Realmente agradecía que no lo invitara a pasear por la cafetería. Ahora tenía un problema más grande frente él, el chico llamado Jacob no dejaba de verlo con sus ojos azules bañados en diversión, como si él fuera una pequeña y débil presa y el pelinegro el hábil y peligroso cazador. Se sentó derecho en su lugar tratando de verse seguro e intimidante, Jacob alzó una ceja con diversión y desvió la mirada hacia su almuerzo. Adan soltó todo el aire que tenía en los pulmones y se concentró en la conversación de las chicas. – pero es que todo el mundo anda comentando sobre su rompimiento – se quejó la chica haciendo un pequeño berrinche ajena a la tensión en el ambiente – – no porque todo el mundo comente del tema tú también tienes que hacerlo, Margo – la chica se cruzó de brazos haciendo reír a la rubia que solo negó rendida – – ¿Cómo se llamaba el instituto donde estabas antes, Adan? – preguntó Artemisa ignorando a sus amigas – Adan se sonrojó porque en realidad él llevaba un año sin ir a la escuela, su tía lo tenía en clases particulares porque se negaba a volver a la escuela, la razón por la que aceptó tan rápido ir de nuevo era porque no quería ser más una carga para su tía y porque era un nuevo pueblo y nadie conocía su pasado tormentoso. – y-yo… yo no iba al instituto – le explicó en un susurro. Los chicos fruncieron el ceño sin entender – estaba en clases particulares – explicó rápidamente – – así como tú, Luke – el chico levantó su cabeza del plato con una expresión confundida. Artemisa soltó una carcajada junto con Julia, Jacob solo negaba – – Luke estaba en refuerzos particulares, Margo – explicó Artemisa riendo. Margaret abrió su boca soltando un largo “ah” – – llegué – interrumpió Skiler poniendo dos bandejas en la mesa – puta madre, casi no alcanzo los sándwiches de pavo. – Skiler, sin malas palabras en la mesa – le regañó Julia – – ya te pareces a Liz – comentó sacando su lengua. Todos en la mesa rieron incluido él y el chico que no había levantado su cabeza de la bandeja del almuerzo – Adan, tienes que probar este sándwich ¿ye te dije que son los mejores? El azabache miró su bandeja en ella tenía un sándwich de pavo, con un bowl de ensalada de fruta, con una barra de chocolate y una cajita de leche de fresa, sonrió agradecido hacia la chica, amaba la leche de fresa. – te ves como alguien que le gusta la leche de fresa – dijo moviendo sus cejas de forma divertida – – ¿y de otro sabor no? – el tono divertido en la voz del pelinegro lo hizo sonrojar de la vergüenza – – ¿Por qué la pregunta? ¿a ti te gustan de otros sabores? – preguntó la castaña en forma amenazante – – sí, estoy abierto a todo tipo de sabores – le respondió de la misma forma sin perder la diversión en su voz – Adan entendía al chico, a él también le encantaban todos los sabores de leche, pero su favorito era el de fresa, era el que su papá le compraba cuando paseaban por el parque y le contaba cosas interesantes de las plantas, él era un gran botánico. – bueno, dejemos las leches en paz y comamos tranquilos – interrumpió Artemisa con una sonrisa incomoda – Skiler miró con sus penetrantes ojos verdes a Jacob por última vez suspiró pesado y se centró en su almuerzo, sonrió cuando vio al azabache gemir de gusto por el sabor tan esquicito del sándwich. – rico ¿no? – Adan asintió con una sonrisa complacida – Miró de reojo a Jacob, este miraba al azabache con una sonrisa parecida a la del gato de Alicia, sus ojos azules tenían un brillo de diversión que conocía muy bien, eso serían gran, gran problema.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD