anécdotas de hospitales

472 Words
Anecdota 1: Mi madre estaba en agonía en un hospital de la ciudad, ella ya estaba entrada en años por lo que ya me hacía la idea de que no saldría con mi madre de vuelta al hogar, en la sala de espera me llegó un mensaje poco inusual para esto yo llevaba unas 4 horas esperando noticias sobre mi madre, en el texto de mensaje una de mis tías me estaba reclamando el hecho de no avisarle a ella que mi mamá ya estaba fuera del hospital y en buen estado, mi cabeza no entendía que pasaba ya que era casi imposible que mi madre hubiera salido del hospital sin que yo me hubiera dado cuenta, le marque a mi tía para saber que estaba pasando, ella me contesta molesta y reclamando, yo le estaba explicando la situación y mi teléfono sonaba y sonaba de múltiples mensajes de texto, total mi tía no me creyó y se enojo, mi sorpresa fue mayúscula al ver muchos mensajes de familiares con la misma situación, MI MADRE HABIA PASADO A VISITARLOS, ahí comprendí que estaba pasando, a los 30 min me informan que mi madre falleció y que tuvo una muerte tranquila, entendí que ella se estaba despidiendo de sus seres queridos, solo una lágrima recorrió mi mejilla y le deseo que descanse dónde quiera que esté. Anecdota 2: soy un enfermero pasante, la demanda de trabajo nos hace en ocasiones quedarnos en el hospital a dormir o simplemente estar muy tarde recorriendo pasillos y pasillos ya que las emergencias solo necesitan de minutos para hacerse prensente, una noche de octubre mi guardia se tuvo que extender hasta la madrugada, tenía que curar a un señor del un brazo ya que había tenido una operación simple pero necesitaba cambio de gasas y vendas, las cosas estaban en el sótano raro lugar para tener suministros, en fin baje por las escaleras y un silbido siempre me hacía voltear me llenaba de curiosidad ya que en ese lugar no podía estar algún pasiente o familiares entre por lo que me hacía falta y salí rápido al abrir la puerta y subir el primer escalón pude notar a un señor muy alto casi de dos metros vestía ropa antigua y muy sucia, le pregunté SEÑOR PUEDO AYUDARLE? el solo silbo, ahí fue donde reconocí el sonido mi sorpresa fue mayúscula cuando este señor se puso en cuatro patas y empezó a bajar las escaleras silbando y meneandose muy extraño, corri al elevador y me metí solo precionaba cualquier piso, un silbido detrás de la puerta me hizo creer que esa cosa estaba detrás y esperando a que saliera, mis compañeros me vieron llegar pálido y casi llorando, les conté lo que ví y todos se burlaron, desde ahora ya no bajo por provisiones si no es acompañado
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