XIOMARA
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Daek no para de reír y comienza a contagiarme. Más aun al darme cuenta de que él me lleva más de una cabeza de altura, ya que me está abrazando y hace gestos chistosos sobre la diferencia.
—Ya, Daek, de verdad que él me sacó de mis cabales, no te rías —hablo, riéndome con él y secando mis lágrimas—. ¡¿Es que es idiota?! Debe haber dicho eso porque el otro día salí con el jefe. —Instantáneamente deja de reír y me mira—. Sí, no me vas a decir que tú también te vas a poner con estupideces, mejor te explico.
Allí estuvimos como media hora mientras yo le contaba el porqué de mi salida con el jefe y terminamos riéndonos, mucho más, por la estupidez que carga Minjim. Obvio, omití información irrelevante para Daek, no me interesa que nadie sepa mi historia de vida, es doloroso y, todavía más, cuando luego te miran con lástima.
—¿Crees que me excedí en golpearlo? Es que cuando me enfurezco soy otra.
—No, si no me dices, no me doy cuenta. Ya lo anoté, para recordar no hacerte enojar. Bueno, hablando enserio, de repente no fue la mejor manera de tratarse ninguno de los dos, pero ya van a estar mejor.
—Lo dudo, esto va a ser un cuento de nunca acabar.
—¡Oye! No digas eso, lo que pasa es que él no está pasando por un buen momento, él no es así. Es mi mejor amigo, somos hermanos de la vida y lo conozco como la palma de mi mano. Ustedes chocan mucho porque son de carácter fuerte, es solo eso. Yo he intentado ayudarlo un poco, pero no es fácil. Tenemos un problema en casa, alguien de nuestra familia… —Al instante pierde el brillo de la sonrisa suplantándolo por un tinte de tristeza—, sé que no es justificativo y prefiero no hablar de ello.
Por otro lado nosotros recibimos un amor inmenso de parte de nuestras fans, pero hay quienes se dedican a criticar, y a la hora de poner eso en la balanza, gana el amor de las Lockys, pero Minjim es una persona que constantemente busca perfeccionarse y le pesan demasiado los comentarios negativos. Él sufre demasiado, más que cualquiera de nosotros.
—Discúlpame, pero eso no le da el derecho a descargarse conmigo. —Omito decir que estoy al tanto de lo que ocurre en su casa.
—No lo hace solo contigo, a nosotros nos pasa también, pero no le damos importancia porque después él se da cuenta y no sabe ni cómo disculparse. Nosotros ya lo conocemos, son 9 años de convivencia en las malas y buenas. Lo positivo es que, cuando vuelve a ser el Minjim de siempre, hace todo por nosotros, hasta es capaz de limpiar tu habitación. —Se encoge de hombros y reímos nuevamente.
—Ok, voy a intentar calmarme y no darle tanta importancia. No sé, hacer de cuenta que no está y así llevar el trabajo mejor. Encima el jefe me pidió que estuviera pendiente de él más que nada. —Llevo mi mano a mi frente.
—¡Yah! Voy a ver cómo quedó el herido y vuelvo. —Asiento con mi cabeza y él sale del estudio.
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DAEKHO
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—Hola, ¿cómo estamos? —pregunto, entrando a la sala donde estaban todos, pero me dirijo a Minjim específicamente—¡¡Ohh, ven aquí amigo!! —Lo abrazo, él está llorando y el resto intenta consolarlo. Se encuentran todos en silencio y Nam habla.
—Creo que te pasaste de la raya, Minjim-ah, no debiste hablarle de esa manera. —Él trata de sonar calmado y comprensivo—. Te lo digo como consejo, no como regaño. Ella realmente es médico, el CEO me contó todo. Ella ingresó como limpieza porque aún no ha podido revalidar su título, aquí estudiar no es económico y cuando ella te ayudó el día que te desmayaste, el Ceo vio todo. Obvio dijo que ella no era para ese trabajo, pero aun así, quiere ayudarla y decidió ponerla como nuestra asistente. ¿Sabes para qué? Para cuidarte a ti por tu salud y cree que podría ayudarnos con Vi.
—Es verdad, ella me lo acaba de contar todo, y eso que dijiste de ser amante del Ceo, no fue lo mejor que salió de esta cabecita hermano —digo tocando su cabeza en forma de caricia—. Xiomara salió a cenar con él porque debe conocer todo de ella para servir de testigo y que pueda estudiar aquí. Vamos Minjim, tu eres mejor que esto, no debes dejar que te afecte toda esa porquería con los comentarios, juntos saldremos adelante como siempre. Sé que lo de ayudar a Vi es tu decisión, Nam, pero no es mala idea, Xio se nota muy dedicada y creo…
—En cuanto pase sus exámenes, Daek, no quiero poner la delicada vida de mi mujer en manos de alguien que no sé cómo es.
—¡Gracias, hermanos, los amo! No sé por qué me la agarré con ella, no debí hacerlo — habla Minjim mientras con su manga limpia sus lágrimas aún con la cabeza gacha.
—Eso es muy cierto. —Inserten risa de limpia vidrios para más placer, lectoras—. Tremendo cachote que te metió... Yo ni loco me meto con ella a ver si arruina este hermoso rostro que llevo con orgullo.
Las carcajadas de todos son épicas, hasta Minjim se ríe diciendo lo mucho que le dolió y la mano pesada de la chiquita. Nos burlamos un rato más de las estaturas, pues él está feliz de no ser el más corto.
—Bueno, la voy a ir a buscar porque la dejé encerrada en el estudio de Mou. Está bastante calmada, pero me apenó el hecho de verla llorar, deberíamos invitarla a cenar, ¿no les parece?
—Yo paso, debo llegar a casa rápido, ya lo saben —dice Nam y todos asentimos en silencio, difícilmente él hace alguna otra actividad que no sea trabajo.
—Perfecto, así la sacas de mi estudio porque ya sabes que odio que se metan en él. —Me fulmina con la mirada
—Lo siento, hyung, es que fue la primera puerta que vi. —Su mirada me pone nervioso—. Mejor salgo antes de que me maten.
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XIOMARA
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—Vamos, enojona, te invito a cenar.
—¿Para qué Minjim diga que también eres mi amante? No, gracias, paso. A este paso saldré con media empresa.
—No, tonta, vamos a ir todos juntos, así que no podrá decir nada. De igual manera, demoré porque él estaba igual o peor que tú, y no me gusta ver a mi hermano de esa manera. Está arrepentido y para cuando terminamos de contarle cómo son las cosas contigo, quedó peor. Nam también lo sabía porque el CEO le dijo lo de tus estudios y eso.
—Daek, solo eso le dijo, ¿cierto? Nada raro hablaron sobre mi vida, ¿verdad?
—Oye, tranquila, me haces pensar de más. Las cosas personales son de cada uno y no andamos ventilando nada de nadie. Solo se habla lo necesario para conocer con quienes trabajamos y el Ceo suele hacerlo con Nam hyung, ya que él es el líder y nos comunica lo que debemos saber.
—Ok, disculpa, mmm, Minjim no va a hacer ninguna escena, ¿no?
—No, ya vámonos que nos están esperando y cuando se trata de comida la banda se desespera. —Mira la pantalla de su teléfono—. ¡Solo tenemos una hora, así que corre!
Salimos directo a las enormes camionetas del grupo para dirigirnos al mismo restaurante privado donde me llevó el CEO para conversar. En el viaje le pregunté a Daek porque Namhyun no venía con nosotros y me respondió que así como yo tengo cosas de las cuales no quiero hablar, ellos también. Que es un asunto que los afecta a todos, pero el principal es él y que cuando estuviera listo, el mismo Nam me lo contaría.
Llegamos y todos tomamos asiento, casi inmediatamente nos trajeron lo que pedimos y nos disponemos a comer. De Repente me siento observada y, al levantar la mirada, veo a todo el grupo observándome con asombro y creo que ya sé por qué es.
—¿Qué? ¿Nunca vieron a una mujer comer?
—No es eso, es que comes más que yo, y eso a decir verdad, creí que era algo imposible —dice Mun llevando los palillos a su boca.
—Ah, ok, es que así soy, ya dejen de mirarme y coman, o mejor no, así queda más para mí —digo riendo.
—¡Tú sí que comes!
—MINJIM!!!!!