CAPÍTULO 12

2074 Words
MINJIM . . Pasan algunos minutos en los que ella solo llora entre mis brazos y me siento pésimo, de verdad. Esto va más allá de no recibir una llamada de su familia o que no le guste festejar su cumpleaños. De repente, observo a través de las puertas de vidrio que alguien viene y con una pequeña reverencia le hago señas para que no ingrese a donde estamos. Por suerte entiende y se retira de inmediato. Es la amiga de Xio, quien, amablemente, coloca un cartel de no ingresar. —Xio, por favor háblame, intenta calmarte, ¿sí? —Gra... cias… No es un buen día para mí, Minjim. ¡No quiero que sea hoy! —De verdad me siento una mierda, no sabía que te ibas a poner así. —No, no lo eres. —Ella sigue llorando y a mí me parte el alma, no me gusta que nadie llore—. Es solo que no es un día para festejar, pero de verdad, gracias. —No, pero espera, quiero que te calmes y lo conversamos, ¿sí? —No por favor, no quiero que luego me tengas lástima, no lo quiero. —¡Que dices, tonta! ¿Cómo te voy a tener lástima? Ese es un sentimiento que no cabe en una amistad, y si te sientes más segura, luego de que me cuentes, me matas y tiras mi cuerpo en un río. —Intento nuevamente hacerme el gracioso porque no se me ocurre nada más—. Espero que sea el río Han ya que es hermoso como yo. —Al fin expresa una ínfima sonrisa entre tanto llanto. —No sabes cuánto necesitaba este abrazo… —Se acurruca aún más, apegándose a mi cuerpo. A un par de pasos hay un sillón, entonces decido llevarla, así abrazada, hasta él para sentarnos y convencerla de que me cuente. Si hay algo que me enseñó mi hermana es que cuando algo te lastima debes echarlo afuera. —Sentémonos. Solo me acomodo bien atrás y la ayudo a colocarse entre medio de mis piernas, así ella queda más cómoda. Además, está tan prendida a mí, que me doy cuenta de que no quiere que la suelte y, aunque es algo extraño, no es momento de estupideces, solo es una amiga que necesita consuelo. —Bien, te escucho, dime qué sucede —digo mientras acomodo su cabeza en mi pecho y apoyo mi mentón en ella acariciando su cabello—. ¡Mírame! Lentamente va sacando la cabeza de su escondite, que es mi cuerpo, y me mira. Dios, esta mujer está con sus ojos tan rojos de tanto llorar que su color se acentúa más. Nos miramos por unos segundos, creo que ella busca confianza en mi mirada y es lo que intento darle. —Yo no quería, te lo juro. —No para de llorar y no sé qué hacer para calmarla—. Los maté, Minjim, es mi culpa… Sí me sorprende lo que acaba de decir, pero solo debo escucharla y saber qué es lo que la lástima de esta manera. —¿A qué te refieres? Hablémoslo, debe una buena explicación para lo que acabas de decir, y no creo que sea cierto. Comienzo a mecernos levemente. Jamás había estado en una situación así, nunca había visto alguien tan destruida, con tanta angustia a flor de piel. Ella comienza diciendo que por favor no le tenga lástima y es algo que no está en mis planes. Continúa contando la historia de su familia y, la verdad, más que tenerle lástima, la admiro; no sé cómo pudo sobrellevar ese dolor todos esos años, sola. Me queda clarísimo que ella no mató a nadie, solo fueron sucesos de la vida y vaya vida de mierda. Está más que claro que mis estúpidos problemas son microscópicos. Después de esto, ni me atrevo a ponerme mal por un puto comentario, estos son verdaderos problemas. Al igual que mi Victoria. —Bien, nena, primero que nada, quita esa estúpida idea de tu cabeza, y sobre todo de tu corazón.... Tú no mataste a nadie, no digas eso, no fuiste tú la que manejaba esos autos, fueron ellos. La vida, el destino fue el que programó todo para que seas esta persona hoy. El único problema es que el muy maldito no nos enseña a olvidar o mejor dicho, a no culparnos. “Definitivamente lo que menos siento es lástima por ti, ¡mírame por favor! —Levanta su mirada, lamentablemente no puedo evitar el escape de algunas lágrimas en este preciso momento—. Lo que siento es admiración —Entrecierro mis ojos—, ¿cómo es que eres tan fuerte?” —No me siento así… —susurra. —Pues, lo eres. Mírate, saliste adelante solita, te convertiste en médico y eres una mujer maravillosa. Basta de llorar, ¡ya me contagiaste tu lloricación! —Ambos sonreímos y que satisfacción me da verla hacerlo. —Tonto, esa palabra no existe. —Mmm, ¿no? —Niega—. ¡Diablos, señorita inteligente! —Oye, no te burles, mi coeficiente intelectual es de 151 puntos y.... —Ok, ni idea de lo que estás hablando, pero Nam también es súper inteligente y ambos cometen errores. Él es el rey de la destrucción y tú te culpas por cosas que no son, así que no alardees. —¿El rey de la destrucción? —Sí, ese torpe rompe todo lo que toca. Aún no sabemos cómo es que no tiene roto algún hueso y nosotros estamos sanos. Mejor ni hablemos de los bebés, siempre los estamos cuidando. —Por fin suelta una carcajada y me atrevo a limpiar su carita, hay tantas lágrimas, que uso mi manga. —Deberíamos volver, me van a llamar la atención. —No, Xio, ya están avisados, no te preocupes. Oye, ¿crees que vas a estar bien? Sé que al resto le encantaría festejar tus logros de hace dos días y bueno, también nos gustaría salir a cenar por tu cumpleaños... Algo tranquilo. Vuelve a bajar un poco la mirada y supongo que esto es un no. —Gracias, gracias por estar aquí conmigo, por ayudarme y está bien, aunque no sea un día bueno para mí, sé que lo hacen de corazón. —¿Qué clase de amigos seríamos si no lo hiciéramos? —Me sorprende que acepte y me alegra un montón—. Espera, debo mandar un mensaje. . . Grupo Luckys-bro. “Chicos vayan por sus regalos.” JS: ¿Todo bien? Nam: ¿Todo está bien? Yo: ¿Por qué preguntan lo mismo? Jaja. Y sí, todo bien, la cena se hará y festejaremos con ella. Choi: Buenísimo, termino de editar esto y… Mou, ¿paso por ti? Mou: Ok, ¿a dónde vamos? JS: Lee los mensajes, vago. Yo: Chicos, esperen, debemos hacer que ella se sienta bien, divertirla, ya saben. Daek: Bueno, yo estoy libre, ¿vamos? Yo: Bien, busquen a Mun y vayan. Yo me encargo de Xio mientras alguien que le textee al jefe sobre esto MUN: Por qué lloran, chicas, aquí estoy con Nam. Jajajaja. Choi: Oye, Minjim, ¿qué le compramos? Yo: Y yo cómo voy a saber lo que le guste a una chica. Mun: I—nú—til. Yo: Oyeee, en mi defensa es mi primera amiga mujer. Voy a llamar a mi mamá para preguntarle. JS: Ok, ¿y qué le vas a decir? Mamá, ¿qué le regalo a la chica que me golpeó? Jajajaja. Yo: Ay, si, muy gracioso, bueno los veo. Bye. —Bien, voy a pedir otros cafés porque esos ya se hicieron frappé, ya regreso. —Bien, iré al baño. . . Al regresar con nuestros cafés recién hechos, me la encuentro sentada en la mesa, está más tranquila y se le nota un mínimo cambio. —Quiero comentarte que, como sabrás, el único que no asistirá a la cena es Nam por obvias razones. Además, él no está pasándola muy bien estos días. Hay cosas que aún no sabemos cómo afrontar, sobre todo él. —Lo comprendo y lo siento. —El 30 de este mes es el cumpleaños de los trillizos y el 31, hace un año que Vi… —Suspiro para mitigar el nudo en mi garganta—, se cumple un año desde que ella está en coma. Es el amor de su vida y quien se ha robado nuestros corazones. Ella es demasiado importante para todos nosotros y, de alguna manera, desde que nos dijiste lo que opinabas al respecto de su diagnóstico, varios nos permitimos llorarla de una manera diferente. A Erika le ha costado un poco más, es su hermana de la vida y ambas tienen una historia especial juntas, sin embargo, lo está entendiendo. —Pero Namhyun se sigue lastimando. —Lamentablemente no lo entiende y no quiere entender ni mucho menos creer. Piensa que si se aferra a aquel 20% de probabilidad, ella sobrevivirá y despertará para disfrutar de su amor y de sus hijos. Esas 3 hermosuras fueron muy buscadas. Ellos tuvieron que obtener una inseminación, Vi no podía tener hijos por sí sola. Antes de los trilli, perdieron un embarazo de mellizos. La vida es injusta. —Lo sé, sé de primera mano que la vida no es justa para nada. —Pero tú eres el claro ejemplo de que se puede salir adelante si eres perseverante. Mételo en tu cabeza. . . . . Las horas pasan, y vamos a cenar. Nos reímos bastante a la hora de darle los regalos. No sé si mis hyungs son estúpidos o se hacen, fueron juntos los 5, y tres de ellos le compraron lo mismo. JS, unas Vans dibujadas por él, Minho unas Adidas y Choi unas filas, todo deportivo. Namhyun le envió un libro y Mun le regaló utensilios de cocina y un perfume. Daek, bueno, él no tiene remedio, fue a la tienda LK7 y le trajo un peluche, un pijama de su personaje y un lightstik... ¿Es en serio? Cuanto ego, amigo. Las chicas fueron un poco más inteligentes, entre las tres le hicieron una enorme caja que contiene maquillaje y productos para teñir el cabello, cosa que a ella le encanta, se quedó enamorada de la tintura violeta. JiHu no le dio nada porque hace meses le regaló una notebook, una tablet y un teléfono, ella le hizo prometer que no le daría más nada. Y yo, después de hablar con mi madre, quien me aconsejo como siempre, le regalé algo no material. —Ohmmm, mi regalo, no es físico. —Sonrío nervioso, creo que debí comprar algo, antes me parecía una excelente idea—. Bueno, mi regalo va a ser un fin de semana divertido, todos juntos. —Qué tacaño eres, a falta de dinero, no es —dice Mun, riéndose de mí. —Qué cosas dices, hasta un auto le podría haber regalado, pero preferí darle algo que ella necesita más. —¡Oigan, no peleen! Eso me encanta Minjim, gracias... aunque lo del auto estás a tiempo. —Las carcajadas de todos se hacen presentes—. Es broma, gracias por ese detalle. —Bien, entonces el fin de semana que elijan, me aseguraré de que no tengan que hacer nada más que salir y divertirse con Xiomara. ¡Buena idea, Minjim! . . Así pasamos toda la cena entre risas y ella se lo merecía, creo que al final mi regalo fue el mejor de todos. Quedaron entusiasmados y agradecieron el hecho de que tengamos un pequeño descanso. Ahora solo me preocupa el hecho de tener que convencer a Nam. Estoy orgulloso de haber salvado el día y haber hecho que nuestra amiga se divirtiera tanto. Al fin y al cabo, fui el culpable del gran llanto de hoy en la mañana, así que, ¡bien hecho, Minjim! Llega la hora de irnos, así que nos despedimos de JiHu y nos retiramos a descansar. Mañana será otro día. Me apresuro a bajar de la camioneta para ir a la otra que es donde viene Xiomara. Me ofrezco a acompañarla hasta su edificio y me lo agradece, comenzando a caminar en silencio hasta llegar. —¡Hasta mañana, Xio, que descanses! —Hasta mañana, amigo, gracias a todos por la cena.... —comienzo a caminar—. ¡Hey, Minjim —Hace un guiño —, gracias!
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