XIOMARA
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Hoy es un día extremo para mí. De hecho desde que inicio el mes de octubre lo ha sido, sentimiento que al parecer estamos compartiendo varios. Nam, no la ha estado pasando bien, el resto tampoco.
Una, cuando llega a cierta edad, ya no quiere cumplir años porque se da cuenta de que se está poniendo vieja.
A mi edad, ya no quiero cumplir más porque estoy cerca de los 30, y siendo sincera, da miedito, aunque no me quejo. No aparento los 26 años que hoy cumplo. Dicen que tengo cara de 20 y mi cuerpo me ayuda bastante, está todo en su lugar; cola grande y parada, buenas chicas firmes, no tengo rollitos y un abdomen plano, fibroso, y tonificado.
A decir verdad, es pura genética, porque como más que muchos, no suelo mostrarme por las varias cicatrices que me dejó el accidente, pero ese es otro tema del que ahora no voy a hablar.
A mí no me interesa nada de eso. No me interesa hacerme más vieja, ni ser vanidosa por tener un cuerpo bien formado.
El hecho de no querer cumplir años es porque es uno de los días más feos de mi vida, el día que perdí lo poco que me quedaba y, además, me recuerda el peor día de mi existencia, ya que días antes me arrancaron lo que más amaba, mi papá.
Papá: es a nivel mundial la primera palabra que dice un bebé, más siendo mujer. Papá es el primer hombre de una niña, es el que nos entrega su amor incondicional, papá para mí significaba todo.
Él era quien me cuidaba si enfermaba, quien me aconsejaba, quien me daba la mano para cruzar la calle. Quien me levantaba si me caía, y me alentaba si me frustraba.... El que se desveló una y mil noches para ver que su nena estuviera bien, solo por un poco de fiebre. Él me amaba tanto como yo a él, pero la vida me dejó muy poco tiempo a su lado, no me dejó mostrarle de lo que era capaz. No vio cuando me recibí en medicina, no me felicitó cuando salvé la primera vida, no me va a ver y sentir orgullo por formar una familia, y es difícil querer hacerlo, si él no va a estar para saberlo y festejarlo.
El resto de la familia que tenía, aunque no me querían, yo si yo los amaba, y hubiera dado todo por ser yo la que viajaba en ese auto aquel día. Pero bueno, no decido las ocurrencias del destino. El problema con este maldito 24 de octubre es que es el peor del mundo para mí, desearía ni siquiera despertar, saltármelo, así ahorraría sentir todo esto que hay en mi pecho.
Antes de ayer hice los exámenes, y hoy me mandaron por mail los resultados, los cuales aprobé con el 100 % en medicina y 98% en idioma. Cualquiera estaría tirando la casa por la ventana de felicidad, pero yo no, hoy no. No en este maldito mes.
Las cosas en mi trabajo van súper bien. Ese grupo de hombres, incluyendo a JiHu, se están convirtiendo en algo hermoso para mí, hasta Minjim que a pesar de que terminamos a los golpes, ahora somos amigos y salimos a todos lados juntos. Tenían razón, él es un hombre sumamente diferente a lo que conocí a primeras. Poco a poco fue mejorando y desapareciendo al gruñón que tenía invocado.
Luego de mi charla con Namhyun, el asunto pasó a ser algo del pasado, al igual que con Erika y las chicas. Llevamos 6 meses y medio de trabajo y algo de diversión, las tardes en sus casas los juegos con los bebés y escuchar sus balbuceos además de algunas palabras.
Son las 9 am y ya debo ir a trabajar, lo único bueno es que como no me han preguntado, nadie sabe que hoy es mi cumpleaños y agradezco que sea así. Lamentaría mucho y no tendría como justificar lo mal que me pone si alguien me saluda, no quiero, me niego a hablar de mi vida.
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BANG JIHU
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Hoy es el cumpleaños de Xiomara y la verdad no sé si decirle al grupo. Por un lado, tengo muchas ganas de hacerle algo íntimo con los chicos para que ella se sienta en familia y querida. En poco tiempo esa niña se ha convertido en alguien importante para estos 7 locos y para mí, lo es más. Obvio, aunque soy su jefe la veo como a ellos, una hija que la vida me regaló.
Por otro lado, me da miedo que no se lo tome bien, no he podido hablar con ella de si se toma este día bien o muy mal, ya que fue feo para ella. En fin, creo que se lo voy a decir a los chicos y tratar de que se lo tomen con calma, e ir tanteando la situación.
—¡Buen día! ¿Cómo estamos?
—Buen día Bang, estamos bien, un poco cansados, pero bien. —Todos hacen una reverencia para mí.
—Me alegro Nam, bueno, quería hablar con ustedes porque hoy es el cumpleaños de Xiomara —Ya se alborotaron—. No, esperen, a ella no le agrada mucho cumplir años. Como se habrán dado cuenta ella no tiene a nadie, solo a nosotros, y creo que a una amiga que conoció en Starbucks el día que ingreso aquí. La cosa es que se me ocurrió salir a cenar juntos con la excusa de que ella salvó sus exámenes con excelentes notas. Ya lo debe saber porque se lo mandaron por correo hoy al igual que a mi.
—Bien, pero también podemos saludarla por su cumpleaños, ¿no? —pregunta Choi—. ¿Podemos salir a comprar regalos para ella?
—Bueno, pueden comprar lo que quieran, pero debemos tomar con cautela este día. No sé cómo lo va a tomar, así que de a poco la van saludando en privado y de a uno para ver cómo se pone. Si se abruma demasiado, solo seguimos con el plan de festejo por los exámenes, pero si está todo bien, ya reservé en el rest de siempre, y encargué un pastel para ella.
—Bien, ¿por qué todo esto? A mí me da la impresión de que no nos está contando todo —habla Minjim preocupado y desconfiando de mi palabra—. Posiblemente, su familia ya la llamó y ella está feliz, nosotros capas no la felicitamos y ella se va a sentir mal.
—No Minjim, créeme que no, y no puedo decir más. Ella a su tiempo se los va a contar supongo. Solo les pido que tanteen la situación y sean discretos, ¿ok?
—No se preocupe, entendemos y nos comportaremos, cualquier cosa nos avisamos por el grupo de w******p. Por otro lado ya saben que estoy de acuerdo en todo pero no voy a poder asistir.
—¿Y si vamos a casa para la cena? —Propone Mun y me siento mal, no lo he pensado antes.
—De ninguna manera, los planes ya están hechos, tienen una reservación y yo no tengo ganas de estar. No es por ella, no tengo nada en contra, pero no estoy bien.
—Gracias Nam y tranquilo, lo comprendo, lo lamento. Ella ya debe estar por llegar, así que vayan y hagan como si nada. Observen su estado de ánimo, eso les va a dar idea de cómo continuar.
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MINJIM
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No me conformo con eso de que no nos explique qué le pasa, ella fue la que más me ayudó y la verdad nos llevamos muy bien, estamos construyendo una linda amistad. Me recuerda mucho a Victoria de alguna manera.
Saliendo de la oficina veo que viene en dirección a nosotros, debo aprovechar.
—Adelántense, ya vuelvo...
Voy corriendo hacia donde está ella y la tomo de la mano, no la dejo sacarse los lentes ni el cubrebocas, solo la obligo a salir a la calle nuevamente.
—Minjim, ¿qué haces? ¡Cúbrete! —¡Mierda! lo olvide, así que me pongo el cubrebocas—. ¿A dónde me llevas? Debo ingresar a trabajar.
—Vamos nena, acompáñame a Starbucks, necesito un cappuccino, de paso te invito a desayunar.
—No, pero esper....
—No te preocupes, ya le aviso a JiHu.
—Ok —Termina diciendo resignada.
Ni bien entramos a la cafetería, noto su semblante extraño, y cuando por fin puedo ver sus ojos, lo entiendo. Esos ojos están tan hinchados que parecen los míos cuando me río en las mañanas recién despierto. Solo la observo tratando de encontrar las palabras para iniciar una conversación.
Es muy incómodo intentar algo así con una persona que está tan mal, no sabes cómo va a reaccionar y Xiomara tiene un carácter bastante particular. Una palabra incorrecta en el momento incorrecto, y se arma la tercera guerra mundial.
Ella pide lo que vamos a tomar mientras yo me voy a buscar una mesa cómoda para nosotros, ya saben, lo más privada que se pueda, y la hallé en la terraza, por suerte no había nadie.
Envío al grupo la explicación de mi desaparición y el porqué de que ella no ha llegado aún. Recibo al instante 6 mensajes iguales, "cuidado con lo que dices" más un, "cuídala", de parte de JiHu.
Le envío uno a ella para avisarle que estay en la terraza y a los pocos minutos llega con nuestros desayunos
—¡Estás raro! ¿Qué te traes? —Le sonrío—. Vamos, dime, que ya te conozco lo suficiente para saber que algo te traes entre manos.
—Ay, chica inteligente. ¿Cómo es que no se te escapa nada? ¿Eres adivina también? —Sonríe, no me quejo, es un avance —. ¡Sentada! —Bromeo un poco con ella.
—Bueno, que no soy mascota.
—Ja, pero obedeciste. —Intento hacerme el gracioso a ver cómo me va.
—Creo que alguien se levantó con ganas de recibir un golpe. —Ok, mejor me callo.
—No agresiva, no te abuses de mí. Bueno, quise salir porque me enteré de algo. —Aquí vamos…, estoy nervioso y no sé bien porque—. Sé que obtuviste excelentes notas en tus exámenes y quise felicitarte.
—Ajá, gracias, sí, es verdad. —Su rostro no me dice, "estoy feliz".
—Bueno, avísale a tu rostro que ya eres médico aquí en Corea, porque creo que aún no le informaron.
—Sí Minjim, ya lo sabe, solo que está bien, no me levanté con el pie derecho. Déjalo estar, te agradezco las felicitaciones.
—Algo más. —Me mira confundida y un poco, ¿preocupada?—. Feliz… —Se le llenan los ojos de lágrimas y me paro—, c*m… pleaños. —Su gesto se va distorsionando hasta que explota en llanto cubriéndose con las manos y me limito abrazarla—. Oye tranquila, ¿Qué pasa?
—.......
—Vamos, no te pongas así, por favor. —La levanto del asiento y la abrazo más fuerte—. Tranquila…