|4. El contrato|

1251 Words
Mientras escuchaba lo que decían , comprendí que no era nada bueno - las brujas han vuelto a atacar, están con los vampiros -malditas brujas, beta, quiero que toda bruja o vampiro que se llegue a acercar a mi territorio sea decapitado, ninguno de ellos merece seguir con vida No, como era posible, si las brujas no habían hecho nada, mi madre pertenecía al consejo de estás, en dónde se encontraba la reina, ella no me había dicho nada, acaso la clase sobre natural a la que pertenecía no era digna de ser admirada por ser buena, sino por ser mala? Mientras tanto yo seguía escuchando la conversación, hasta que hubo un silencio sepulcral, que había pasado? Mientras esperaba no me di cuenta que la puerta fue abierta, encontrándome con el beta y el alfa de esta manada, ambos me miraban muy atentos a lo que diría -hola, me esperabas? - soltó de repente Jordan ¿Yo esperándolo? No era mi tipo -no, yo... - en realidad si decía otra cosa me podrían atrapar, así que decidí seguirle la corriente- si, por supuesto, como dijo el alfa que después estarías libre te estaba buscando, lamento haberlos interrumpido - no tranquila preciosa, me alegra que me hallas esperado ¿ Nos vamos? Pase fuerte mientras veía al alfa, no me gustaba nada de lo que estaba pasando - si, vamos - sin darme cuenta de que al contrario del despacho del alfa había una ventana que estaba abierta, el viento entro, el alfa suspiro y sus ojos cambiaron de color - puedo hablar con ella -vamos hermano no me arruines esto, no he encontrado a mi mate jajaja - sin decir más el alfa miro a jordan y este pareció comprender todo, y sin mirarme se fue - oye, espera que pasa? - intente seguirlo pero fue un fracaso, el alfa me agarró antes de que pudiera hacerlo, y me llevo a su despacho, cerrando la puerta con seguro - Tu nombre - ¿qué? Quiere mi nombre, pensé que iba a ser peor - Tu nombre no te lo volveré a repetir - Makeyla Vitale - tenía miedo de lo que pudiera hacerme - edad - ahhh... 18 años alfa - ¿qué eres? - que soy, alce una ceja sin entender lo que me decía, mientras yo no sabía que decirle, el en un ágil movimiento me agarró del cuello lansandome contra una de las paredes que poseía estantes, una vez caí no pude evitar llorar, el dolor era insoportable - ¿Qué eres? Y ¿qué quieres? -alfa... No sé de qué me habla... Yo solo vine a trabajar, a ganarme la vida -con juegos y mentiras, querías meterte con mi beta para sacarle información, pues te equivocaste de manada Sin decir más, el se acercaba de forma peligrosa, sus ojos estaban de un amarillo intenso y no sabía que hacer, pero debía decir la verdad si quería seguir con vida - yo... Soy... Una bruja - todo mi cuerpo dolía, sentarme era complicado, el dolor se esparcía por todo mi cuerpo y respirar se volvía complicado - ¿qué quieres, y quién te dejo entrar en mi manada? - si le decía, sabía que al soldado lo mantarian, al igual que a Teresa, y no lo iba a permitir - yo... Estaba de viaje, se encontraba la luna de lobos y escape de casa, no me di cuenta que pase un portal, hasta que llegue al pueblo, encontré la mansión y entre, me dieron una vestimenta y me mostraron el lugar, necesitaban empleada, y yo necesitaba un lugar para descansar... Pero descubrí que puedo volver, alfa con su permiso deseo volver a mi mundo - no le creo, y no la devolveré a su mundo hasta que me diga la verdad, tampoco la devuelvo porque usted es una infiltrada, quiso saber cómo podía sacar partido de todo esto, para destruirnos - se agachó para estar a mi altura, luego agarró mi cuello y lo empezó a aparentar con fuerza, no podía respirar y lágrimas comenzaron a salir de nuevo por mis ojos - ya... Le... Dije... Todo... Alfa -Defiente maldita bruja, no se supone que ustedes luchan hasta conseguir lo que quieren - mis ojos se comenzaban a cerrar - sí... Pero yo... No soy una... Infiltrada... Y menos se utilizar la magia - al terminar de decir eso, mis ojos se cerraron por completo. ... Abrí los ojos con sumo cuidado, seguía viva, era asombroso, pero no me encontraba en mi habitación sino en un calabozo, mientras mis ojos se acoplaban a la tenue luz, yo miraba todo el lugar, la espalda me dolía al igual que el respirar; minutos más tarde escuché como alguien entraba - ¿vas a decir quién te envío? - reconocía esa voz, el solo había aplazado mi muerte, una muerta que ya estaba escrita en el libro de la vida - ya dije todo, si quiere busque a mi madre, ella hara todo para salvarme, ella le dirá lo mismo que yo le estoy diciendo, soy novata - tu protector dónde está? - no le diré, usted le hará daño - se acercó, agarró mis grilletes, jalandome junto con estos, el dolor en mis costillas era insoportable y un grito se escapó de mis labios, él pareció notarlo, por lo que se detuvo para luego sacar de su bolsillo una llave y soltarme, caí al suelo y mi respiración se cortó, ya no podía respirar - eres libre, puedes irte- no podía hablar ni moverme, ya, no respiraba del todo, y lo poco que entraba no llegaba a mis pulmones, él se acercó y de inmediato lo noto y me alzó - llamen a un médico ¡¡AHORA!!. Mis ojos se cerraron, sentí como me depositaba en una cama, mientras me pedía que me mantuviera despierta, yo no podía, el parecía desesperado; escuché que el doctor entro y le pidió que saliera, el no acepto, me pusieron una careta, para poder respirar mejor, el cambio era poco, era mejor eso que a nada. Aún con mis ojos cerrados, sentía como me revisaban, las voces se escuchaban lejos y dispersas, pero una en especial, sobresalía entre las demás - ¿un contrato?, No comprendo doctor - alfa para que ella siga viva necesita hacer un contrato con alguien, ella le será fiel a esa persona - por un momento pensé que el llamaría a jordan, pero no fue así- el olor de las píldoras se disipa cada vez más rápido, confirmando que es una bruja, alfa decida ... No le queda más tiempo - déjenos solos por favor - como guste alfa, salgamos - ¿puedes escucharme?- asentí no muy convencida pero lo hice - Makeyla tú... Hueles - no quería que me llamara ni que me trata mal por ser bruja, así que con mis últimas fuerzas, me desconecte todos los aparatos he incluso me quite la careta - yo... No... Quiero - no termine de decir que no quería tener un contrato con él, cuando sentí que sus labios se estamparon con los míos, era un beso lento pero doloroso, la respiración iba desapareciendo de a poco, hasta que sentí una mordida en estos, sintiendo el sabor de mi propia sangre junto con la de él; el contrato estaba cerrado - eres mi mate Makeyla, y no te dejare morir - susurro a mi oído y el poco conocimiento que me quedaba desapareció, undiendome en una oscuridad inevitable e imparable.
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