Ellos, más que nada Iván, son la única familia que tengo. Comparto todo con ellos, hasta llegué a hacerlo con las mujeres, pero en esta ocasión no haré eso posible. He decidido hacerla mi esposa, y nadie podrá tocarla para ningún objetivo . Ella es prohibida para cualquiera que no sea yo. Ella es solo mía. —¿Y ahora qué quiere nuestro jefecito? —broma Leo. Gruño molesto por lo de «jefecito». Llega hasta mí y palmea mi hombro en saludo. No los había visto en semanas—. ¿Qué es eso tan importante? —Toma asiento al lado de Enzo. —Sí, ¿de qué se trata?, ¿algún enfrentamiento?, ¿hay que matar a alguien? —cuestiona Enzo emocionado. —Yo creo que no es nada de eso —comenta Iván. Va hacia la barra de bebidas y se sirve en un vaso otro tipo de whisky—. Me estaba diciendo que se trata de su fierec

