Dante Sigo escuchando cuando nombra algo que le envié. Mandé a Franco para que le entregara unas cosas que en algún momento le compré unos días atrás, pero que por decisión mía no se las di antes. También estuve un poco confundido ese tiempo. Desde entonces, ella provoca muchas sensaciones extremas en mí. Algo muy fuera de lo normal. Algo que nunca había sentido. Es más, yo no sabía lo que era sentir. Lo único que llegué a sentir era cómo mi pene se movía excitado por cualquier mujer. Sin embargo, eso también cambió; ya ninguna despierta nada en mí en lo absoluto, solo mi fiera de ojos esmeralda. Ella es la única. Es la dueña de mi m*****o y de todo lo mío, supuestamente todo. Maldita sea, soy un cabrón porque la quiero tener siempre conmigo. No sé si podré llegar a ofrecerle una vida c

