Mientras que Theo recordaba malos recuerdos, Darcy enfrentaba a la nueva secretaria de su esposo dispuesta a destruir lo que sea que esos dos mantuvieran. La pelirroja pensó que su querido marido le arruinaba sus planes, porque ella no haría lo mismo, a fin de cuentas estaba en todo su derecho… al cerrar la puerta, la castaña levanto la mirada poniendo sus ojos en ella. Parecía como tímida, especulo Darcy eso le resultaba más fácil el trabajo. —Te estaré vigilando mujercita, mucho cuidadito con meterte con mi esposo —Advierte haciendo una parada en la puerta de la salida —.Yo soy su esposa, Theo jamás se va a divorciar de mí, así que no te hagas ilusiones absurdas. Yoelis permaneció en silencio, pero la voz de su cabeza le repetía una y otra vez que ya era muy tarde para eso. Había teni

