Theo observa su reloj una y otra vez preguntándose donde demonios podía estar metida su secretaria, aproximadamente media hora atrás que debió retomar su puesto y nada que aparecía. Daba vueltas en la oficina donde ella trabajaba, la estaba esperando pero su paciencia llegaba a su límite. Es que ni siquiera pudo probar bocado por la necesidad que tenia de hablar con ella y de aclarar las cosas… volvió a mirar el reloj, los minutos pasaban y Yoelis no entraba. De repente al fin la castaña ingresa por esa puerta dándole alivio a la pobre alma de su jefe de quien ya estaba pensando que había decidido por renunciar o algo así. —¡Yoelis! ¿Dónde estaba metida? —Señor D´Lukas, ¿me estuvo esperando? Como lo siento, he perdido el sentido de la hora —Objeta dejando sus cosas sobre el escritorio si

