Capítulo 6

2190 Words
Justin —Oí que has estado teniendo problemas. Gruñí, oír que había tenido problemas era la frase del mes, al parecer. La doctora White acomodó mejor su libreta mientras se cruzaba de piernas y yo sólo dejé caer mi cabeza hacia un lado. —Justin, parece que estamos retrocediendo.— murmuró, bajando sus gafas antes de leer de su libreta.— ¿Cinco ataques en dos meses? Casi los habíamos extinguido. —Bueno, también habíamos extinguido tu odiosidad, pero parece que está de regreso.— le gruñí y ella me vió con una ceja elevada, inmutada en cualquier otra forma. —Ese es el problema.— dijo, desconcertándome, y aunque fingí no darle importancia, ella se inclinó hacia el frente.— Estás echándole la culpa de todo a los demás, pero ¿Cuanto has aceptado? —No fue mi culpa que nacieras perra.— le gruñí, pero ella sólo agitó su cabeza de un lado a otro. —Aspen me llamó, ¿Y qué crees que me dijo?— ella no esperaba que respondiera, así que no lo hice.— Dijo que discutías con tu esposo y que por eso estabas irritable, y por eso le echas la culpa a los demás. —¡Es porque todo el mundo tiene la culpa, no yo!— grité, sin poder contenerme. A ella le encantaba eso, verme sufrir, verme miserable. —¿Es culpa de Chad el tener crisis, o que no pueda trabajar? ¿Es por su culpa que su relación está tan tensa? Porque no creo que Chad sólo llore porque quiera, ¿O sí?— insistió y apreté mis manos en puño, intentando no darle la satisfacción de verme llorar.— Justin, quiero que entiendas esto... —¡Es Chad el culpable! ¡Él no quiere un bebé! ¡No quiere que tengamos un bebé!— escupí de nuevo, agitando mi cabeza de un lado a otro para no llorar. No te rompas frente a esta perra.— ¡Yo no tengo la culpa! —Justin, orillaste a Chad que te diera la respuesta que tú quieres. Lo estás empujando a hacer algo que él no quiere, ¿Eso es lo que quieres? ¿Que sea padre por obligación? ¿No estarías consiguiendo que fuera una persona miserable con eso?— preguntó y la miré con pura furia. Ella no sabía de lo que hablaba. —Tú, perra imbécil, no puedes decirme nada porque tienes un maldito útero. Tú no entiendes lo que yo siento, no entiendes lo difícil que es para mí y no entiendes lo que Chad le hace a nuestra relación.— me limpié las lágrimas que furiosamente caían por mis mejillas.— Si tan sólo él me hubiese dicho que sí, la primera vez, hubiesemos visto como se arreglaría esto. Y ahora, estoy más que seguro que tendremos que ver como arreglamos nuestro matrimonio. Así que discúlpame si lo estoy haciendo miserable, pero él me está haciendo sentir miserable también. Me levanté de mi sitio, sin esperar algo de ella. Sólo me levanté y crucé las puertas hecho una furia. Aspen se levantó en el sitio de la sala de espera y sólo levanté mis manos deteniéndola en su camino hacia mí. —¿Cómo siquiera te atreves a decirle a esa bruja todo lo que me ocurrió? Eres detestable.— le gruñí y ella me miró, inmutable, lo que me hizo enfurecer peor. Tanto ella como esa perra de la terapeuta tenían esa seguridad impenetrable. Cómo las envidiaba.— ¿Por qué no te vas con esa mujer y comparten todos los secretos? Ella puede ser tu mejor amiga, porque yo no pienso serlo. —De acuerdo, voy a hablar con ella, de todas formas es más agradable.— murmuró, tomando su bolso y poniéndolo sobre su hombro antes de meterse en la oficina de la que yo acababa de salir. Ahogué un grito frustado. Es tan fácil para ella deshacerse de mí. La voz en mi cabeza se amplificó, gritandome, una y otra vez. ¿Aspen es tu amiga? ¿En serio? Ella ni siquiera te quiere. No puedes confiar en ella. Ella no cree que seas agradable. Aspen salió de la oficina cuando yo me había metido en el elevador, y el ser dentro de mí, un hombre enfadado e insensible, ni siquiera detuvo el elevador para ella. Permití que se cerrara y Aspen ni siquiera me vio enfadada mientras las puertas se cerraban frente a su rostro. Odiaba eso, odiaba que no se enfadara, que no me gritara, que no me reclamara nada. Y me odiaba. Odiaba cuando yo era malo con ella porque Aspen no se lo merecía. Sí se lo merece. Odiaba tratar mal a Chad y no poder darle un espacio para que tomase una decisión. Claro que no, su decisión está tomada y no somos su elección. Odiaba que la voz de mi cabeza presionara y presionara, aprovechando que estaba débil para hacer que desconfiara aún más. Me odio también, ¿Cuantas cosas había en esta vida que no odiaba? Yo conozco una... Y se llama Chad Casey. No importaba cuanto dijera que lo odiara, yo sabía que mentía, me mentía terriblemente a mí mismo, porque si tenía una razón para odiarlo, tenía cinco más para amarlo, y eso me molestaba más. No podía estar furioso con Chad, y no podía aprovechar lo que me quedaba de Chad aunque ignorara ese enojo. Yo no quería dejar mi furia porque Chad no haría lo que yo quisiera, lo que necesitaba, si yo no estaba enfadado. Era por eso que me alejaba de él. Pero, eso, de todas formas, estaba matándome. Aspen acababa de bajar los últimos peldaños de las escaleras cuando las puertas de mi elevador se abrieron y, con lágrimas en mis ojos, caminé hacia ella. Porque ella era Aspen, e iba a contenerme, iba a consolarme, ella era mi roca. Detuvo sus manos, deteniéndome a varios pasos de ella.— Escúchame una cosa, Justin. Te amo, eres mi mejor amigo y yo voy a hacer lo mejor para que tú estés bien, incluso aunque sé que eres un poco cruel.— mi roca comenzó a llorar, lágrimas gruesas por sus mejillas.— Pero si tú no lo vas a apreciar, no me hagas perder el maldito tiempo, Justin. ¡Porque ahora no soy sólo yo! Tengo una bebé, una que apreciaría pasar el tiempo conmigo y no sería una malagradecida. Así que, lo siento, pero ahora mismo no quiero decir nada de lo que me arrepienta, así que sólo mantendré mi boca cerrada. Se limpió las mejillas y caminó frente a mí y yo... Yo sólo la observé caminar, alejándose de mí, mientras acababa de oír lo que ella me dijo. Me decía que la tomara en cuenta. No se lo merece, no está haciendo nada mágico. Si no la tomaba en cuenta, ella me dejaría. No perderemos mucho, ya notas que nadie es lo que dice. Esta mujer no te quiere cerca, te está dejando, por dios santo. Mírala, ella ya no está. Levanté mi mirada de sus pies y la vi, aún en la puerta, esos penetrantes ojos verdes sobre mí. Suspiró, dejando caer sus hombros y extendió su mano. —Sobredramaticé, pero sabes que estoy en lo cierto.— dijo, acomodándose un mechón de cabello tras su oreja.— Así que déjate de congelarte en el tiempo y muévete, Eric me ha estado bombardeando con mensajes desde la mañana. Esnisfé, pero di los pasos suficientes hacia ella para entrelazar mis dedos a los suyos. Se apretó contra mi lado y frotó su mejilla contra mi hombro. La voz estaba siendo ahogada por pensamientos buenos, pero ella consiguió sacar una pregunta a la luz. —¿Prefieres a Eric sobre mí?— pregunté, limpiándome las mejillas. Aspen me guió hasta su auto y me detuvo en la puerta abierta del acompañante. —Claro que lo hago, pero tú eres mi mejor amigo, y sigues siendo una persona importante para mí.— tomó mis mejillas entre sus manos y besó mi mentón.— Además, tú preferirías a Chad sobre mí. Le permití eso, porque era verdad. Mi Chaddy era mi Chaddy, y muchas cosas que él me había dado eran muchas que Aspen no podría darme. De seguro había muchas cosas que Eric podía darle a ella que yo no podía. Me encogí de hombros con una risita, atándome el cinturón.— Bueno, Chaddy tiene un pene.— murmuré, limpiándome el resto de las lágrimas y Aspen se inclinó hacia mi lado, besando mi mejilla con mucha dulzura. —Bueno, Eric tiene una voz de rockero bastante ardiente.— me guiñó y yo alcancé su mano de encima del volante para entrelazar nuestros dedos juntos. —Y tiene una esposa comprensiva, paciente y dulce. Simplemente, perfecta. *** La esposa amorosa de Eric Briggs se había ido en su camioneta a casa, donde su esposo de seguro la recibiría ansioso y bastante alegre. A mí, me habían dejado frente a las puertas del refugio de mi esposo, con una duda en forma de nudo asentada en lo más profundo de mi estómago. ¿Y si me rechazaba? Lo hará, no vales nada. Él es mi vida, todo el tiempo junto que pasamos... No sirve de nada, te odiará aún más. No, mi Chaddy no haría eso. ¿Eso crees? Prepárate para desilusionarte... Tragué dos de mis píldoras y caminé un paso más cerca de la puerta, agradeciendo que la voz se hubiera callado. Eso hacía ella, molestarme, hacerme sentir inseguro. En especial en momentos de tensión, estaba lista, atenta, como un buitre en el desierto esperando a mi muerte. Empujé la puerta del taller abierta y no oí muchos ruidos. No estaba seguro de que Chad estuviera aquí, pero ahora me sentía con hagallas de hablar con él, así que tenía que encontrarlo, antes de que la voz resurgiera y me hiciera sentir un cobarde. —¿Chad?— llamé, entrando a la zona del taller. Los ojos de Lidia me encontraron cuando abrí la puerta y con una mueca, bajó su mirada de regreso a su cuadernillo de diseños.— ¿Chad está aquí? —En su oficina.— su tono casi fue cortante, ni siquiera me entregó otra mirada. ¿Por qué se comportaba así? No tenía idea, ni una. Caminé fuera del taller al corredor, hasta el final y escuché música clásica viniendo detrás de la puerta de la oficina de Chad. Era una melodía rápida, viva, el chelo casi y me ponía paranoico. Empujé la puerta un poco y nadie me detuvo por lo que abrí un poco más y me quedé casi paralizado en mi sitio. Chad estaba moviendo su mano, arriba y abajo en trazos veloces, a ritmo con la música, antes de arrancar la hoja y ponerla en su pared con una tachuela. Luego otra, luego otra. La pared ya estaba casi llena, con decena de diseños de ropa de bebé, tan adorable que sentí mi estómago darse vuelta en mi sitio. En cuanto se percató que estaba en la puerta, tan agitado como estaba, me sonrió inmensamente y abrió los brazos, señalando las paredes. —Te dije que yo estaba listo, ¿Tú lo estás?— preguntó, elevando la voz sobre la melodía, que comenzaba a menguar y bajar el ritmo. —Chad... Yo quisiera estarlo...— murmuré, bajando la mirada, avergonzado. Él tenía razón, no era por su culpa que no teníamos un bebé. Era mi culpa. Era yo el que tenía miedo, era yo quien se comportaba infantil, quien no era lo suficiente maduro como para ser un padre. Era yo quien seguía haciendo escenas, y quien no aceptaba esto. Nuestro matrimonio estaba en peligro por mi culpa y no tenía idea de que hacer para cambiarlo. —Yo... No estoy seguro de estar listo, Chaddy.— gruñí, casi sin voz. Limpié la lágrima que cayó por mi mejilla pero me topé con la mano de Chad, adelantándose a limpiarla. —Bueno, entonces estoy listo por los dos, Jus.— susurró, inclinándose de a poco, hasta que sus fuertes labios se presionaron con los míos. Chad sí quiere un bebé. Chad sí me ama. Como un niño hambriento, me dejé envolver con ese beso como si fueran mi alimento, sujetando sus hombros, apretándolo contra mi cuerpo. Chad me sujetó de igual manera, presionándome contra la pared, devolviéndome todo el tiempo perdido. No quiero perderme esto nuevamente. —Te amo...— dije entre sollozos, sin apartar mis labios de los suyos. Bajó sus labios hasta mi mentón, presionando besos suaves hasta mi oído antes de regresar nuevamente hacia mis labios de nuevo.— Lo siento, Chaddy. Lo intentaré... Lo prometo, lo intentaré... —Confía en mí, dulce Jus, confía en mí.— presionó sus labios contra los míos nuevamente, abrazándome con fuerza entre sus brazos.— Podemos ser padres, sólo necesitas arreglar unas cosas antes de comenzar a planear todo. —¿No estás enfadado por todo lo que provoqué? ¿Por todo lo que hice?— pregunté, aterrado de su respuesta. Temía que me rechazara ahora, que me dijera que no me quería más pero Chad refugió su rostro bajo mi cuello. —Yo nunca puedo enfadarme contigo, mi dulce Jus. Pero puedes ayudarme a quitar la indignación.— bromeó con media sonrisa y no pude evitar besarlo una vez más. Busqué la voz dentro de mi cabeza, que estaba ahogada y callada en un rincón alejado y cerrando los ojos mientras besaba al amor de mi vida, le dije: Te equivocaste, y te voy a demostrar que yo puedo. Yo soy fuerte y si no, tengo a alguien fuerte que me protege. No podrás conmigo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD