Capítulo 16

1873 Words
Chad  Me serví una copa de champán y miré alrededor para ver si alguien conocido estaba. Algunos lo hacían. Quiero decir, esta era una reunión de ex-alumnos y ciertamente no era mi curso ni nada de eso, pero la mayoría de las personas la conocía de mi juventud. Yo no había esperado estar aquí, en serio, no eran los planes que tenía para un sábado por la noche. Pero desde que había usado la portátil de Tamara en casa (ya que la mía no tenía batería) y un correo a la cuenta de Aspen había llegado con un "Estoy ansioso de verte, Aspen..." supe que tendría que estar aquí. No pude ver más que la fecha de hoy y la dirección antes de que el correo se borrara, como si Aspen lo hubiese recibido en su teléfono y lo hubiera borrado al mismo tiempo. Busqué desesperadamente la dirección, hasta que mi hermana menor me dijo que era la dirección de la escuela a la que habíamos asistido hace mucho tiempo y que en esta fecha se haría la reunión de ex alumnos. Me ofrecí de inmediato a ayudarle, y así poder encontrar al tal misterioso "P", porque yo amaba a Aspen, amaba a Eric y antes de poder decir cualquier cosa que pudiera destruir su matrimonio (y que quizás no era cierto) tenía que ver si ella era feliz con este otro sujeto, y si valía la pena alentarla para que dijera la verdad. En cuanto la vi, mi boca cayó abierta, no solo porque estaba usando uno de los vestidos de mi colección nueva, ni tampoco porque le quedaba muy bien. Sino porque quien estaba de su brazo no era Eric, o un desconocido. Era Aaron. Aaron Brooklyn. ¿Acaso ellos...? Ya saben, Aaron y Aspen pasaban mucho, mucho tiempo juntos. Se llevaban bastante bien. Lo único que faltaba ahora mismo era que, además de ocultarle el hecho a Eric de que Aspen lo engañara, le ocultara también a Tamara que su "amigo" la engañaba. ¡Y todo eso con sus personas queridas! Me quedé de espalda cerca de Gina, en un rincón oscuro para que no me vieran mientras Aspen se acercaba a la mesa en busca del gafete con su nombre. —¡Aspen, Aaron! ¡Qué bueno que estén aquí! ¿Es que acaso Eric no pudo venir, te mandó con una escolta?— preguntó mi hermana, y miré sobre mi hombro para ver a Aspen reír, sin siquiera prestarme atención. —¿En serio nadie más que yo te recuerda?— preguntó Aspen a Aaron, mientras firmaban el registro y él se encogió de hombros.— Gina, ¿no te acuerdas de él? Aaron y yo andábamos todo el rato cuando éramos chicos. Aaron buscó su gafete en la mesa y sonrió, enseñando al mismo tiempo la foto del anuario de su gafete. Oh mi dios, pero si había sido un joven gordito. —¡Mi dios! ¡Eres tú! Pero si has cambiado muchísimo, bajaste de peso.— dijo Gina, ayudando a ponerle el gafete mientras lo manoseaba un poco. Aaron se rió, sacudiendo la cabeza. —Lo sé, lo sé... No más hot dogs para este tipo.— dijo señalándose a sí mismo y de un segundo a otro, soltó una enorme carcajada.— ¡Mira eso, dientes de metal! ¡Pero si brillas en las fotos con tanto metal! —Deja de burlarte, patán.— le regañó Aspen, poniéndose el gafete aunque dudaba que alguien no la reconociera.— Te ha quedado todo muy bello, Gina. —Sí, tanto tiempo de mandonería en la secundaria te sirvió bastante.— se burló Aaron y mi hermana rió, agitando su cabeza de un lado a otro. Él desvió la mirada y la elevó en un saludo.— Mira quién está allá, Aspen, las cotorras a las que llamas tus amigas. —¿Bromeas? ¿Dónde?— dijo Aspen y entonces se estaban alejando. Me acerqué a Gina y ella soltó una risita mientras revisaba las viejas fotos del anuario. —¿Ellos estaban juntos en la secundaria?— pregunté y Gina soltó una carcajada. —¿No recuerdas el gordito que estaba con Aspen todo el tiempo? Claro, la mayoría de las veces tú estabas en la universidad, pero a veces... Ya sabes, eran muy unidos. No puedo creer lo bueno que se puso.— rió mi hermana pero fruncí el ceño. ¿Eran así de cercanos? —¿Estaban juntos?— pregunté una vez más y mi hermana sacudió su cabeza. —No, no de esa manera. Yo me fui de intercambio ese año, pero cuando regresé, ellos ya eran amigos. Los rumores decían que se conocieron por el novio de Aspen, y que ella lo engañó con Aaron, entonces terminaron. Ellos nunca hablaron sobre cómo se conocieron, además Aspen pasó con la muerte de su padre y estaba más sensible que de costumbre. Lo recordaba. Cuando el padre de Aspen murió, yo estaba en medio de los exámenes finales. Era casi fin de curso, Aspen estaba en segundo año. Había oído sobre Aspen teniendo un novio, mi hermana estaba en Francia de intercambio y temía que nadie estuviera allí para apoyarla. Así que volví a casa en cuanto los exámenes terminaron y ella era una persona distinta. Alguien oscura, alguien triste. Sí, recordaba a un chico que mandaba mensajes a ella, pero no tenía idea alguna de por qué había cambiado tanto. La muerte de su padre fue dura pero dos semanas después parecía haber empeorado. Gina volteó para recibir a alguien más y yo caminé más cerca de Aspen, para intentar oír su conversación. Una pelirroja, una rubia y dos morenas estaban rodéandolos, junto con un sujeto alto que sostenía a la pelirroja de la cintura. Con las luces no veía mucho de los gafetes, pero reconocí el nombre de Cate Prince en el de la pelirroja. Yo no la recordaba, pero ciertamente recordaba a su hermano. No pienses en eso, Chad, eres un hombre casado ahora. —...tanto tiempo en la secundaria, yo sabía que terminarían juntos.— exclamó la pelirroja y la morena sacudió su cabeza. —Mira un poco más de televisión, querida. Esta es Aspen Briggs, ¡Briggs! Se casó con el cantante de rock más sexy en una de las bandas de sexys de este mundo.— Susie Tyler dijo, y a ella no la reconocí. Aaron sacudió su cabeza. —Auch, y yo que creí que me puse atractivo.— se burló, haciendo que todos sacaran una carcajada. La rubia se le colgó de los hombros. —¡Estás más sexy que nunca, Aary, que nadie te diga lo contrario!— dijo ella, besándole la mejilla para dejarle una marca de labial. Bueno, dudaba que Aaron fuera su amante. O Aspen no era celosa de todas formas. Aunque el nombre del teléfono era "P" y el del correo tenía un simple Webber Company. —Era sexy antes, yo lo recuerdo. Un poco gordito, pero tenía la sonrisa más hermosa que vi en mi vida.— dijo la pelirroja y el sujeto junto a ella se aclaró la garganta. Ella miró hacia él.— Bueno, hasta que decidí darte una oportunidad en el baile, Tommy. —Lo sé, lo sé.— dijo él, levantando una ceja y me quedé allí un rato, oyéndolos hablar de los trabajos, los hijos, los novios y todo lo que pasó entre el tiempo de la secundaria hasta ahora. Todo estuvo bastante bonito y aburrido, hasta que un nombre con "P" apareció en los labios de una de las morena y la espalda de Aspen y Aaron se tensaron. —¿Acaso ese no es Patrick? Patrick. Con "P". Salí corriendo hacia la entrada, para poder recibir a la persona que fuera a entrar y que podía ser el tal P. Ni siquiera llegué a la mesa cuando vi a un hombre alto, de cabello n***o, con una mirada peligrosa de color jade. Una chica estaba sujetando su brazo y pronto reconocí que era Arpía Warren, coqueta allí como si tuviese algo que ver en la fiesta. Ella no me reconoció, lo haría, por supuesto, ya que me había acosado antes; pero él me quedó viendo y juro que casi parecía no tener alma. Exagerado, pero ya saben a lo que me refiero. Se veía vacío, frío. Aterrador. —¡Bienvenidos! Soy Gina Casey, y estoy a cargo del evento. Pueden firmar su entrada por aquí y luego recoger sus gafetes.— dijo mi hermana, toda agradable y la Arpía Warren la miró con superioridad. Tomó mucho de mí no mandarla al diablo. —De hecho, no somos ex-alumnos de este año, me gradué un poco antes que ellos, pero aún así...— dijo él, inclinándose para firmar. Mi ceño se frunció cuando la mirada de él me vio fijo de nuevo.— Tú eres Chad Casey, ¿No es así? ¿Él me conocía o me reconoció de la televisión? ¿Habíamos sido ex compañeros o algo así? Bajé mi vista al registro y vi el nombre de Patrick Webber firmado. ¡Es él! ¡Él es el amante! —Sí, éste es mi hermano.— dijo Gina interviniendo. Entonces les sonrió.— De todas formas, allí hay tarjetas en blanco para que puedan rellenarlas. —¿Por qué no lo haces tú? No quisiera arruinar mi manicura con tinta barata, pero tú no tendrás problema con eso.— dijo la Arpía y mis hombros se ampliaron en modo de defensa. —¿Por qué tú no te retiras? No eres una ex-alumna de ningún año, así que no eres bienvenida aquí.— gruñí y el sujeto, Patrick, levantó una mano para detenerme. —Basta. Leila se comportará. Además, ya nos vamos, sólo vine a ver a una persona.— Entonces los ojos de jade de Patrick volaron a un lado y los míos lo siguieron, para encontrarme con el rostro completamente aterrado de Aspen, junto con el furioso de Aaron. No puedo decir cómo lo supe, pero pude ver por completo el terror puro de Aspen al ver a este sujeto, aferrándose con fuerza al brazo de Aaron. Lo supe entonces. Este sujeto, fuera quien fuera, no era el amante de Aspen y por nada del mundo dejaría que la asustara de esa manera. —Creo que tú también debes irte, ahora.— dije, saliendo de atrás de la mesa de gafetes, mis hombros aún más amplios. El tipo seguía sonriendo condescendientemente cuando elevó su mentón a mí, casi dispuesto a pelear. Lo golpearía. Lo golpearía y lo sacaría de aquí. Hasta que las luces bajaron, y un reflector iluminó el escenario, a un sujeto con una guitarra tras un micrófono, una chica de cabello castaño junto a él, con un bongos en su regazo. —Buenas noches graduados del 2000, se supone que no debía estar aquí esta noche, pero nadie puede detenerme. Gracias a los chicos de la banda por prestarme los instrumento y a Sherri, la monada encargada de la iluminación porque...— el dedo del sujeto apuntó hacia el frente y el reflector fue directo al rostro sorprendido de Aspen.— Esta canción es para ti, Sexy.
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