Capítulo 15

2158 Words
Tamara Aspen parecía la misma de siempre mientras se maquillaba, bastante natural, frente a su cómoda. Un vestido azul ceñía su caderas, aferrándose a cada sensual curva que poseía, incluído el bulto de su bebé de cinco meses dentro de su vientre. Esta no era más que una reunión de secundaria, pero por las miradas que Eric le lanzaba al pasar, no le importaba nada más que su esposa yéndose de la casa viéndose tan atractiva, y sin él. —Sólo creo que es demasiado peligroso que salga con ese bebé dentro de ti. Podrían golpearla o algo.— dijo con el ceño fruncido cuando le pregunté por qué actuaba así, gruñendo cada vez que pasaba frente a la puerta de la habitación. —Creo que sólo lo usas de excusa. Admite que te molesta que se vaya.— le susurré, viendo a Aspen ponerse un par de pendientes. —¿De qué serviría? Ella se va a ir, sin importar lo que diga. Sin importar que yo podría ir con ella.— gruñó, sentándose en la cama con Cameron dormida en sus brazos. —Creo que le gustará algo de celos, ¿A qué chica no le gusta eso?— pregunté, aunque por dentro yo misma estaba respondiéndome. Ciertamente, a mí no me gusta sentir los celos. Y que Aaron fuera la pareja de Aspen esta noche me molestaba aún más. Claro, claro, Aaron y yo no éramos nada más que "follamigos", algo que se nos daba muy bien, pero que ellos de repente fueran tan cercanos y secretivos entre ellos, que Aspen me ocultara algunas cosas y el pequeño rumor del que Chad no quería hablar, me hacía sospechar terriblemente y los celos que me provocaban eran espantosos. Que mis hormonas estuvieran alborotadas con el embarazo no ayudaba. —A Sexy no le gustan, ella dirá "¿Y quién te crees para decirme que hacer, Eric Briggs? ¿Qué está mal contigo? Bla, bla, bla, la revolución femenina y esas cosas." — dijo fingiendo su voz femenina. Me permitió que tomara a Cam de sus brazos, tan distraído que ni siquiera notó que Aspen estaba justo a su lado, oyendo cada palabra con una mueca divertida en su rostro.— Por supuesto que la quiero aquí, conmigo, o allí afuera, juntos. Trabajo demasiado y cuando tengo un día libre, y quiero pasarlo con ella, se va de aquí para cenar con quién sabe cuantos fracasados. Quisiera poder ser desconsiderado, un maldito cavernícola que golpee su cabeza con un mazo, gruña "Tú, mi propiedad, mía" y la arrastre a una cueva, que bien podría ser cualquier sitio con ella en mis brazos... —Deja de ser dulce, Eric Briggs, o no voy a poder irme esta noche.— murmuró Aspen, haciendo que Eric diera un pequeño salto por la sorpresa. Aspen se sentó sobre su regazo de lado y abrazó sus hombros, apoyando su frente en la suya.— Casi haces que quiera quedarme. —Tú, mi propiedad, mía...— repitió Eric, abrazándola con fuerza y Aspen rió, dándole un pequeño beso, que le siguió a otro más. Oh-oh, el monstruo de la envidia y celos estaba despertando de nuevo. No podía evitarlo. Estaba en presencia de la relación más perfecta que vi existir en la vida. En frente de la mujer que, no sólo tenía un buen esposo, sino que también iba a salir con MI follamigo. Así que, sí, Aspen no sólo me demostraba que no importaba a quién encontrara en mi vida, nunca podría igualar su situación, sino que también se llevaba a la distracción más grande que tenía afuera, a solas. Sólo ellos dos. —Te diré algo, podemos salir a cenar mañana.— dijo Aspen con un guiño y Eric le dio una mirada que no entendí. —¿No te lo dije ya? Hay reunión de banda mañana, para arreglar el tema de la gira y... —Perfecto. Tú, la banda, Tam y yo.— dijo Aspen añadiéndome y la miré sorprendida. ¿Fui muy obvia con los celos? Quiero decir, ¿Mi cabello se había puesto rojo de la envidia o algo? Aspen sabía que Aaron y yo estábamos teniendo sexo pero sabía que no éramos nada más que eso, que no salíamos en citas ni nada. Además de eso, sin importar cuanto ocurrió, Intense aún era mi banda favorita y estar con ellos y oír cualquier adelanto de canción podría matarme de emoción. —¿Yo? ¿Y quién cuidará a Cameron?— pregunté, sin dejar de ver a la bebé no tan pequeña de mis brazos. Era cuestión de tiempo para que yo tuviera uno igual, uno en mis brazos. —Justin y Chad necesitan aprender a cuidar un bebé, ¿Cierto? Ellos nos harán el favor, y aprenderán cuan duro es cuidar a una bebé, en especial a una Briggs.— aseguró Aspen, frotando su frente bajo el cuello de Eric. —Aspen...— comencé y ella sólo negó con la cabeza. —No quiero quejas, Tam, además, necesito que alguien distraiga a Aaron de querer tocarme. Dice que tengo tetas enorme con lo de tener a Cam y el embarazo actual.— rio y su risa me pareció tan ácida en ese momento que agradecí tener al pedacito de alegría en mis manos, para evitar que la ahorcara allí mismo. Mensaje para las hormonas: ¡Dejen eso! Aspen es mi amiga, y Aaron es mi... nada. —Aunque todavía pienso que el otro vestido me quedaba mejor...— murmuró Aspen con una mueca y Eric le gruñó, viéndola con el ceño fruncido. —No me gusta ese vestido, prácticamente se te ven todas tus tetas afuera.— gruñó Eric y Aspen puso los ojos en blanco. —Briggs, el vestido sólo da la sensación de que están afuera, pero las chicas están cubiertas.— le dijo y Eric sólo frunció aún más el ceño. —Bueno, no me gusta, no quiero que nadie sienta que tus hermosas tetas están afuera para ellos.— gruñó, puntualizando esto sujetandola del pecho. El timbre sonó por fortuna y encontré una excusa para irme. —Yo atiendo...— y una excusa perfecta para ver a Aaron. —Y si Aaron cree eso, ¿recuérdame por qué estoy dejandote salir con él?— pidió Eric mientras yo salía de la habitación. Retrasé mi paso, porque quería esa respuesta. Sí, ¿por qué Aspen y Aaron van a salir? —Bueno, porque no puedes impedirlo, Briggs.— se burló Aspen y gruñí a lo bajo mientras me apresuraba a la puerta. Si no podía sacarle esa respuesta a Aspen, se la sacaría a Aaron. Cuando abrí la puerta, los ojos abiertos en grande de Aaron me dijeron que no me esperaba y sabía que no lo hacía, porque más temprano le había escrito preguntándole si iría a casa esta noche (Jus y Chad estaban fuera) y él sólo dijo que "tenía cosas importantes que hacer." ¿Cuando mi mejor amiga se volvió más importante para él que el sexo conmigo? —Tammy, no te esperaba por aquí.— murmuró, casi nervioso. Debería estarlo, yo estaba a punto de asesinarlo. —Es obvio, yo tampoco te esperaba... Oh no, espera, sí te esperaba, pero creí que no me verías hoy.— discutí, y quise golpearme internamente. Dios, tres meses de ser follamigos no me daba ningun derecho, pero aún así mis celos estaba hirviendo mi cerebro. —Vaya, oye, no hagas un drama. No es como si alguien hubiese muerto. Además, tengo planes con Aspen.— dijo, más serio y supe que le había molestado esa pequeña escena. Y quise patearme de nuevo. —¡Oye, ya estás aquí! Gina acaba de llamarme, dijeron que pusieron toda clase de hot-dogs, todos listos para ti...— se burló Aspen, bajando las escaleras, con Eric detrás de ella como un pequeño cachorro siguiendo a su dueña. —Oh, eso es genial, ¿sabes que más es bueno? Que te hayan quitado esas cosas de metal de tus dientes porque tienen un detector de metales en la puerta. No iban a dejarte entrar allí.— le devolvió Aaron, pasando junto a mí para alcanzarla. Le dio un breve abrazo, pero Eric lo vio como si acabase de tocarle el trasero o algo peor.— Te pusiste muy linda para ir, Aspen, ¿Cómo está mi ahijado? Añadió esto frotando su vientre y pronto la mano de Eric abrazó a Aspen por la espalda y ocupó su sitio. Bueno, lo genial era que yo no era la única celosa. —Le tomamos ecografías ayer, pero eso no importa ahora. Te diré lo que importa, Brook y quiero que prestes atención.— ordenó Eric, acercando más a Aspen hacia su cuerpo.— Tus manos están permitidas solo en la suyas o en su brazo, y nada más. Nada de besos, saludos o abrazos y nada de tocar ningun sitio que estoy tocando en este momento.— con esto, la tocó por todos los sitios que un hombre siempre reclamaba como suyo. —¡Eric Briggs! ¡No me manosees!— rio Aspen regañándolo antes de voltear hacia él y besar sus labios tan profundo que juro que vi a Eric derretirse.— Vas a ponerme cachonda y mojada antes de irme... —Quiero ir contigo...— pidió Eric y los ojos de Aspen se oscurecieron mientras le daba un beso suave. —No, no puedo llevarte. Regresaré temprano, te lo prometo, Eric.— dijo con voz baja y le dio un abrazo antes de susurrarle,— Te amo... —Y yo te amo a ti, Sexy, llámame si cambias de opinión.— la súplica era obvia en su voz pero Aspen sólo lo abrazó un poco más. —Yo la cuido, amigo, deja de ser paranoico. Sabes que no mordería la jugosa, atractiva y rellena manzana de mi amigo.— se burló Aaron, o eso esperaba, haciendo que Eric (y yo) lo mirara con desaprobación, mientras Aspen se reía. —Gracias por cuidar a Cam, Tamara, te quiero.— susurró, besándome la mejilla antes de besar a su bebé suavemente.— Llámame si pasa algo, o si Eric se enloquece... —No enloquecerá, vamos As, se nos está haciendo tarde.— dijo Aaron, tomándola por la cintura y Eric soltó un grito no tan fuerte detrás de él. —¿Qué acabo de decirte, hombre? Quita tus manos de mi mujer...— gruñó Eric, y Aaron sólo puso los ojos en blanco. —Perdóname por no tener tiempo para ti hoy, Tamara, mañana, lo prometo.— dijo Aaron, inclinándose sobre mí y robándome un beso que me dejó de puntillas, deseando más de él. Miré esos ojos grises y un guiño me llegó, junto con algo más. Pero no sabía que más. Me besó otra vez, este más corto.— ¿De acuerdo? ¿Estamos bien? —Sólo ten cuidado de donde pones tus manos por el resto de la noche.— gruñí, meciéndome para balancear a Cameron suavemente. Aaron puso los ojos en blanco, de nuevo y se acercó a Aspen, poniendo su mano justo sobre su trasero. —¿Dejamos a tu esposo y vamos al motel de la esquina?— se burló y ni siquiera el comentario me pareció gracioso. Quiero decir, Aaron tendría que irse antes de que yo decidiera cortar sus bolas y su enorme pene y guardarlas en mi cajón, para asegurarme de que no usara eso con nadie más. Pero eso era raro, así que preferí ignorar el pensamiento, viendo a Eric contenerse de ir tras ello. —Tenemos compromisos antes, come-hot-dog. Además, al único al que llevo a moteles, es a Briggs...— bromeó Aspen, dándole un guiño a Eric mientras cerraba tras ella.— Te amo cariño, te llamo en cuanto llegue... —De acuerdo, yo...— dijo Eric pero Aspen acabó de cerrar la puerta. Los hombros de Eric cayeron y suspiró resignado. Entonces levantó la mirada hacia mí.— Dime que no soy el único que quiere ir tras ellos. —No eres el único...— gruñí, apretando los dientes. Eric asintió, mirando a Cameron en mis brazos. —Llevaremos primero a Cam a casa de mi madre, ¿Tu auto, supongo?— preguntó y me pregunté por qué demonios iba a ir con un rockero padre paranoico tras su esposa y mi follamigo cuando era obvio que no nos querían en la fiesta. Bueno, la razón obvia es que los celos no van a detenerse hasta que vea a carne propia que ellos no van a besarse ni nada de eso. Aspen no puede tenerlos a todos... —Sí, pero tú conduces.— murmuré, viéndolo correr hacia arriba antes de que regresara con un pequeño bolso para Cameron. Veinte minutos después, dejamos a la niña en casa de mamá Gretchel y estábamos yendo tras nuestras personas favoritas esta noche. Nosotros no podíamos no ser invitados.
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