Capítulo 19

2180 Words
Amy se había convertido en una persona muy importante para él, incluso le dijo que la quería y no mintió al decírselo era verdad. Le encantaba estar con ella tanto como le encantaba estar con Linda. Linda de igual forma era muy importante para el, ambas eran diferentes, cada una tenia una chispa especial y en el comenzaba a habitar ciertos sentimientos intensos por cada una de ellas ; no lo iba a negar. —No me imaginé que estuvieras abierto a vivir el poliamor, te aviso que para eso todos los involucrados deben de estar en acuerdo y aquí por lo que veo eres tu el único que lo sabe. —No hay ningún “una en el día y la otra en la noche”, “no hay un tus novias y no hay un poliamor”, para con eso por favor es solo que …..—. Alexander se frotó el rostro con sus manos frustrado —. No se en que momento comenzó a gustarme Linda, Amy me vuelve loco, me encanta—, sonrió al recordarla—. Con ella todo es muy intenso, es …. Me encanta. Linda me gusta, es hermosa, me gusta como se defiende, como es decisiva , me encanta su timidez porque lo es, ahora me doy cuenta que lo es, en los aspectos de la vida es valiente y aguerrida, en cosas de parejas saca su dulzura. —Son dos mujeres muy diferentes, Amy Xiomara es todo el tipo de mujer que un empresario millonario como tu debería tener; elegante, educada, hermosa , de buena familia y posición económica. Pero en base a lo que me dijiste que no querías ninguna mujer de tu mundo cerca, te conviene Linda, ella es bella sencilla, humilde, carismática, tiene lo suyo hablando de su físico no puedo decir más por que no la he tratado, es todo lo que quieres en una mujer, dejando a un lado que es de bajos recursos, tu madre podría soportarlo me parece que no es de esa clase de personas que les importa. La decisión está en tus manos, esta más que clara, no esperes más y termina con alguna de ellas ,no las lastimes o te vendrás quedando sin ninguna de las dos. La idea de no volver a saber de Amy no le agradó y es que aunque quiso a sincerarse con Arthur le fue imposible pues el hecho de hablar con otro hombre todo lo que Amy le provoca con sus besos y caricias no le pareció. Cada vez que le sonríe, cada vez que lo mira, lo toca , lo acaricia y lo besa su cuerpo reacciona de una manera inexplicable , arde, pero de una manera placentera, su corazón late con fuerza cada vez que la tiene cerca y respira su mismo aire, su voz es como un suave susurro qué desearía escuchar todos los días. ¿Por qué terminó correspondiendo el beso de Linda? No lo sabía , pero le gustó, le gustó que lo besara y le gustó besarla, sentía ese impulso por protegerla, por ayudarla , por cuidarla. Le agradó decir que era su novia, le agradó pasearse con ella de la mano por toda la empresa. ¿Y si en su lugar hubiese sido Amy? ¡Más! —¿Qué estoy haciendo?—. Giró sobre la cama quedando boca arriba, después de tener esa platica con Arthur no pudo estar tranquilo y mucho menos podía conciliar el sueño ,estaba en un serio problema y no sabía como resolverlo, no tenía claro nada, sus sentimientos menos. La mañana llegó y el ya estaba dispuesto a marcharse, no pudo dormir y necesitaba distraer su mente, recordó que tenia que ver a Amy antes de llegar a la empresa y eso lo detuvo un poco, ¿como la iba a ver a la cara después de haberse besado con Linda? Ahora se sentía como el peor de los hombres. Marlene subió corriendo las escaleras con una gran sonrisa en los labios mientras gritaba como loca por los pasillos. —¡Ya llegó! ¡Ya esta aquí!—. Se detuvo en seco cuando la puerta de la habitación de Amy se abrió y ella apareció tan hermosa y fresca como siempre, pero esta vez con un hermoso brillo y una sonrisa transparente; a través de ella se podía ver lo feliz que estaba y las enormes ansias que tenia por ver a Alexander. —¡Ya estoy lista! —Te vez tan hermosa como siempre—, dijo acercándose a ella —, parece un puto sueño que antes te avisaba cuando estaba en la tele y ahora te aviso que esta justo allá abajo en tu sala, tan guapo , tan atractivo, tan sabroso que hace que mis hormonas se alboroten. —¡Marlene!—. Dijo en tono de advertencia. —Tranquila , ni siquiera me mira, solo tiene ojos para ti. —Estoy nerviosa, no se si sea buena idea decirle sobre mis sentimientos. —¿Cómo no lo va hacer? Si se nota a leguas que lo tienes loquito por ti . —Deséame suerte—. Respondió . —Aquí estoy como lo prometí—. Expresó Alexander cuando Amy entró a la sala. —Muchas gracias por cumplir señor Santana —. Se acercó a él y le dejó un beso en los labios, estaba por alejarse pero el pelinegro no se lo permitió y la atrajo hacia el para besarla con fuerza, sorprendida Amy sonrió contra su boca. —Debes besarme bien—, la besó—, me gustan tus besos—, beso—, me gustan tus labios—, chupó su labio inferior y tiró un poco de el. Era inevitable dejar de sentir ¿Cómo podía pensar siquiera en alejarse de ella? No, no, no, jamás, no podría y no quería. —Y a mi no solo me gustan tus labios Alexander, pero porque mejor no, vamos a él jardín, solo será un momento. Ambos salieron y se sentaron en una de la bancas qué estaban para poder admirar la belleza del enorme jardín, con flores y más flores adornando el lugar. Amy no sabia como confesarle sus sentimientos, llegó a la conclusión que era necesario decírselo; pero vaya que era difícil. —¿Qué pasa?¿Te noto nerviosa?—.La tomó de la barbilla para que lo viera a los ojos, por un momento Amy se perdió en esos ojos oscuros , ojos que tanto había soñado. —Ayer que me dijiste te quiero me hiciste muy feliz, aunque hubiese preferido otra palabra , supongo que por algo se empieza, el caso es que siento una necesidad inmensa por confesarte mis sentimientos… me gustas mucho y eso bien lo sabes, pero más allá de la atracción , yo estoy enamorada de ti y espero que en algún momento tu llegues a amarme—, Amy tragó saliva con nerviosismo, cuando soltó aquellas palabras no dejó de verlo a los ojos para que no le quedaran dudas a Alexander que lo que decía y sentía era verdad. —Tus palabras no me toman por sorpresa Amy, tu mirada tan clara como el agua del mar y tus besos cual delicioso manjar me han demostrado el amor que me sientes—, sujetó su rostro llevando una mano detrás de su nuca y la otra en su mejilla, se relamió los labios cuando notó como esas hermosas pupilas se dilataron —, pero escucharlo de esta boca que me enloquece me hace perder la cordura—. Sin desviar la mirada se acercó a sus labios y mordió el inferior tirando de el, la respiración de Amy se agitó—, ahora lo tengo claro y ayer me equivoqué al decirte que te quiero….yo te amo. La mirada de Amy brilló cual agua cristalina y cualquier duda o miedo que tenia sobre haber dicho su sentir se esfumó, lo sujetó por la corbata y atrajo hacia ella estampando sus labios ansiosos y ardientes sobre los de Alexander dejándose envolver en el placer de entrelazar sus lenguas y danzar juntas al mismo compás. HORAS MAS TARDE …. El pelinegro se encontraba en su oficina revisando el balance de ventas qué había tenía su línea telefónica durante el mes, había sido demasiado buena. Unos leves golpes en la puerta llamaron si atención pero no despegó sus ojos negros cual noche de la computadora . —¡Adelante! —Señor Santana, afuera esta la señora Lucrecia su madre, solicita verlo. —¿Mi madre?—. Se preguntó más para el mismo—, hazla pasar por favor . —Enseguida—. La mujer abandonó la oficina y segundos después Lucrecia entró, el pelinegro se levantó con una gran sonrisa y se acercó a saludarla. —¡Madre!, me sorprende tenerte aquí—, Expresó besando su mejilla. —Te busqué en tu habitación esta mañana pero ya no estabas, saliste muy temprano—. Con elegancia la mujer tomó asiento, por la seriedad de su expresión Alexander se dio cuenta que su visita no traía buenas noticias. —Si, pasé temprano a visitar a Amy , charlamos un rato y después vine hacia acá—. Lucrecia sonrió de mala gana. —Amy Xiomara es muy bella, muy elegante y sobre todo tiene un buen corazón, me parece una mujer apasionada y llena de entusiasmo, con unas inmensas ganas de vivir, valora mucho la vida, es buena, es perfecta para ti, pero creo que tu no estas buscando nada de eso—. Lucrecia lo observó sin pestañear. —¿Por qué dices eso madre? —Por esto—, la mujer sacó de su bolsa un papel doblado en varias partes, se lo tendió a su hijo. Alexander lo desdobló, observando que se trataba de una nota de periódico, donde estaba él y Linda, saliendo de la empresa tomados de las manos—. Pregunté hace poco en la empresa sobre ella y resulta que es la novia de mi hijo, a la cual ni siquiera conozco y de la que no tenia ni la menor idea de que existía ¿ podrías explicarme?. —¡Es una amiga! —¿Una amiga a la que besas?—, inquirió levantando una ceja —, mejor comienza a hablar con la verdad, porque para plantarme frente a ti , antes tuve que investigar, sabes perfectamente como soy , así que te escucho ,habla. —¿Alguna vez te gustaron dos personas a la vez? —No —Entonces no me vas a entender—. Se levantó de su silla a se paró frente a la enorme ventana que daba una espléndida vista a la gran ciudad—. Conocí a Linda poco después que Amy, puedo asegurarte que es una buena mujer, humilde pero de con un corazón bondadoso—. Se giró en dirección a su madre para manifestar —, no puedo dejarla madre, ella me necesita. —Entonces termina lo que sea que tengas con Amy, ella también es una buena mujer y no merece que la engañes de esta manera, a esta mujer—, señaló la imagen del periódico en el escritorio —, la haz presentado como tu novia, no tarda en que aparezca en la televisión, no seas cobarde y habla con ella, yo no te eduqué así. —Ese es el maldito problema, tampoco estoy dispuesto a perder a Amy, porque la amo. —¿Y por la tal Linda que sientes?—.Lucrecia se levantó y se acercó a su hijo —No lo se madre, aun no lo tengo definido pero no puedo abandonarla, ella tiene sueños y me ha hecho parte de ellos, tiene ganas de salir adelante y yo la voy a ayudar, así como ella lo hace con las personas, siempre está pendiente de los demás si te dieras la oportunidad de conocerla me entenderías. —No tengo nada que entender Alexander, así como tampoco tengo nada en contra de esa mujer y lo sabes, no me importa si es pobre o rica, si vive en un castillo o en la calle, no voy a permitir que juegues ni con ella ni con Amy, aunque por la manera de expresarte de ella creo que lo que sientes es solo admiración, tampoco creo que estés enamorado de Amy, el que dice querer a dos personas no quiere a ninguna . —Tal vez si llevo a Linda a casa para que la conozcas me entiendas —. Alexander caminó hacia Lucrecia y colocó sus manos sobre sus hombros. —¿Me quieres convencer a mi ,o te quieres convencer a ti de sentir algo por ella? Arregla esto hijo antes de que se salga de control, no importa la decisión que tomes la respetaré y la recibiré en mi casa sin importar a quien elijas, tu padre también terminará por aceptarlo, pero no te conviertas en un poco hombre porque eso me dolería.
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