Me recargo en el respaldo de la silla, cruzo mis brazos y no dejo de mirar la puerta ni un segundo. Minutos después se abre y entra mi secretaria con una cara de espanto. Intenta decirme algo pero por la mirada que le lanzo solo asiente y abre más la puerta, dejando pasar a ella, Linda. Su cabello n***o y lacio lo lleva suelto, esta vez esta maquillada ligeramente, sus labios están pintados de un color rosa. Lleva puesto un pantalón beige y una blusa amarilla de mangas cortas sencilla, sandalias del mismo color de su pantalón. Su bolsa es una mochila que cuelga de un brazo, intuyo qué no ha de traer nada en ella, se ve vacía. Sus ojos grandes y lindos como su nombre me miran con una mezcla de enfado, lleva las manos a sus caderas en forma de jarro y lo siguiente que me dice me deja con la boca abierta .
—Alexander Santana Toto. ¿Cómo es posible que no le hayas dicho a tus empleados que hoy te visitaría tu novia? y peor aun que me quieran sacar casi arrastras como si fuera una delincuente y tu —me señala con su dedo índice, mi secretaria está igual que yo con la boca abierta escuchando como Linda habla y tuerce los labios, para segundos después comenzar a llorar— ni siquiera bajaste para poner en su lugar a todos. No sabes lo destrozado que esta mi corazón, ayer por la noche esperaba a que me llamaras y me dieras dijeras “dulces sueños mi dulce Linda” como todos los días lo haces, pero no , no lo hiciste. Se que estas molesto pero ya te dije que solo me entregaré a él hombre con quien me case ante los ojos de Dios, no antes ¿Por qué no lo entiendes?
¿Qué m i e r d a s acaba de decir?
Levanta ambas cejas esperando a que diga algo pero no se que decirle. Se limpia las lágrimas y voltea a ver a Isabela mi secretaria.
—Me podrías traer un café con leche, bien caliente con tres de azúcar y unas galletas, por favor —Le sonríe.
—Si, si, si claro en seguida se lo traigo señorita, con su permiso.
—Me puedes explicar que fue todo eso—Me levanto exaltado de mi lugar en cuanto mi secretaria se marcha.
—Tranquilo lo tuve que inventar para que me dejaran pasar— camina observando todo con curiosidad. Toca con las puntas de sus dedos los cuadros, los sillones e incluso las paredes.
—Eso OK, lo entiendo, ¿pero y lo otro?
—¿Cuál lo de entregarme con quien me case?—Me pregunta sin mirarme, tomando un libro de la estantería para ojearlo—Era para hacerlo más creíble.
Me acerco a ella y le quito el libro que tiene en sus manos, lo pongo de nuevo en su lugar, eso hace que ella me mire sonriendo. Nuestros rostros quedan cerca, su sonrisa desaparece, ella es alta, mucho más que Amy, solo nos observamos sin decir nada, su olor es diferente huele a vainilla, me gusta, no me alejo y ella tampoco lo hace. En mi nace el sentimiento de protección, no es necesario preguntarle, pero se que no la ha tenido fácil en la vida, se que es una mujer aguerrida, lo sé por su manera de actuar, hablar , de expresarse y por esa mirada que dice tanto. Dichoso aquel en el que ella ponga sus ojos.
La puerta se abre y ambos volteamos en esa dirección, Isabela mi secretaria avergonzada se disculpa y por la manera tan cercana en la que estábamos si tenía dudas en que éramos novios, ahora ya no las tendrá.
—¿A qué debo el honor de tu visita? —Le pregunto cuando tomamos asiento.
—Mi conciencia no me deja tranquila, discúlpame por no hablarte con la verdad, también te agradezco porque le salvaste la vida a esa chica, sus padres la llevarán con un psicólogo para que pueda superar más rápido el horror que vivió.
—¿Cuándo pondrán la denuncia?
—No lo harán
—¿Porqué?
—Hay cosas que no sabes, que no debo decir, pero de todas formas te las contaré, me pareces confiable —Le da un sorbo a su café y prosigue — por esos barrios rige una organización, se dicen llamar Los sakis, es un grupo de mafiosos que se dedican a la venta de cocaína, cristal, trata de blancas y prostitución, mujeres de entre catorce en adelante son reclutadas para la prostituirse. El que se niegue a hacerlo le pasa lo mismo que le paso a esa chica
—¿Pero porque nadie hace nada? ¿Por qué no los denuncian?
—Sakí su líder, tiene comprada a la policía , los que han intentado meterlos a la cárcel los manda a matar.
—Tu vives por esos barrios ¿no?¿ Como es que no te han hecho daño? ¿No corres peligro?—Solo imaginar que día a día se enfrenta a ese mundo tan peligroso y cruel me llena de angustia.
—Tuve un novio—Suspira y juega con la taza en sus manos— Ezequiel, no sabía a lo que se dedicaba hasta después. Gracias a él no he pasado por esa situación, ya que por ser mano derecha de Sakí pidió que no se me tocara, a pesar de haber terminado con el cuando supe lo que hacía. Fue muy bueno conmigo pero muy inhumano— Me mira con una profunda tristeza.
—¿Por qué?
—Sabiendo las cosas tan crueles que hacía y sabiendo que yo estoy encontra de las injusticias, que me gusta ayudar no lastimar, que trato de darle esperanzas a esos padres que han perdido a sus hijas, a los que sufren en silencio por verlas prostituirse y no pueden hacer nada al respecto. Se acercó a mi y me enamoré al menos de mi parte así fue, aunque el diga lo contrario el que ama no engaña, no lastima. Lo más absurdo de todo es que me apoyaba con dinero para ayudar a esas familias, dinero que el mismo obtenía por la entrega de esas mujeres , de secuestros y otras cosas más. Quedaba conmigo como el mejor de los novios y a pesar que a insistido en que regresemos y yo me he negado, estoy agradecida con el por no dejar que le hagan daño a mi familia y amí.
—Lo lamento, todo esto que me cuentas es aberrante y cruel. ¿Dónde está la justicia?¿Los que deben de proteger y velar por la seguridad de su pueblo.?
—Con los más poderosos, con ellos nunca van a perder, con nosotros si, pero yo no pierdo las esperanzas en que algún día se haga justicia y que paguen todos lo que han hecho daño a esas familias, a esas mujeres—Se queda fijamente observando su café, mientras yo solo pienso en todas las cosas que suceden en este mundo y aunque cambiarlo es imposible, si podemos hacer la diferencia, entre tanto, me a llegado una idea a mi cabeza pero necesito pensarlo muy bien, no es una decisión que deba tomar a la ligera.
—Te invito a dar una vuelta ¿Qué dices?
—¿Una vuelta?
—Si, aunque no será por los lugares que tu estas acostumbrado a frecuentar pero quiero ser tu guía por los lugares más exquisitos de mi barrio.—La observo emocionada, miro la pila de documentos que tengo por revisar y firmar, termino aceptando su invitación.
—Esta bien—Le digo levantándome y tomando mi saco.
—Pero…—Se rasca la cabeza—si vas vestido así me avergonzaras.
—¿Qué? ¿ que? —No puede estar hablando enserio, toda mi confianza se derrumba ante esas palabras, ella se echa a reír.
—Solo bromeaba, no me avergonzaras pero si llamarás la atención y a mi me gusta pasar desapercibida.
Dejo el saco sobre la silla, me doblo las mangas de mi camisa hasta los codos, me desabrocho los primeros botones de esta y me despeino un poco.
—¿Cómo me veo?—Levanta el pulgar, observándome de pies a cabeza, noto como se sonroja y eso me hace reír un poco.
—Mucho mejor
Cuando estamos por salir, la tomo de la mano, su piel es suave, se sorprende y levanta una de sus cejas esperando una explicación.
—Somos novios ¿no?, con mis novias soy muy atento y cariñoso, así que si vamos a salir por esa puerta será tomados de la mano—No espero su respuesta y salimos de mi oficina ante las miradas de todos, algunos murmuran y otros más solo se limitan a observar. Cuando llegamos a la salida Arthur y Armad están afuera conversando con la recepcionista, su expresión es de total confusión cuando nos ven, le hago de seña para que Armad se me acerque y eso hace.
—Saldré un rato.
—Alistaré el auto de inmediato
—No, me iré solo y no quiero que me empieces a cuestionar, es una orden. Te llamo cuando esté de regreso.
Lo primero que hace es llevarme a un mercado donde distintos olores invaden mi olfato, a donde quiera que vayamos la gente la saluda y sonríe, es de admirar, porque mientras a mi me saludan e incluso me reverencian a ella lo hacen de corazón , con cariño y no por interés, Linda es una mujer que se quita el pan de la boca por dárselo a los niños y niños de la calle. No presume de nada y ahora que conozco el hogar de sus padres veo que su familia y ella también necesitan de mucha ayuda, pero eso no le importa y no le impide sonreír, todo lo contrario, ella es una mujer poco común. Una mujer que cualquier hombre quisiera en su vida.
—¿Tu tienes algún sueño?—Me pregunta cuando terminamos agotados de recorrer todo el barrio, sentados en una de las bancas qué decoran el pequeño parque; un columpio viejo y una resbaladilla oxidada es el centro de atención de las niñas y niños que felizmente juegan en ellos.
—Si, pero me apena un poco contártelo—Le digo y es que hace un par de meses mi sueño era tener la mejor compañía telefónica del mundo, que con los años se volviera popular y que abarcara otras regiones, pero con la llegada de Linda a mi vida ese sueño pasó a segunda opción, es más creo que es ridículamente estúpido.
—No importa cuales sean tus sueños Alexander, lucha por ellos, lucha por lo que quieres y veras que se lograrán—Me mira con esos ojos negros brillosos—No importa si son chiquitos, no importa si son grandes he inalcanzables siempre llegarán a tu vida las herramientas que te servirán para que cada día estés más y más cerca—Dice esto último con nostalgia y con la mirada en los niños que ríen en el parque. Me atrevo a tomarla de la barbilla para que me mire, veo como una lágrima escurre por su mejilla, se la limpio delicadamente.
—¿Cuál es tu sueño Linda?—Cuando le hago esa pregunta toda nostalgia se borra en su rostro y me sonríe , sin embargo aun hay lágrimas que se deslizan por sus mejillas aterciopeladas
—Mi sueño es tener un centro de ayuda para mujeres abusadas, para familias desamparadas, para niños de la calle, mi sueño es acabar con esa maldita organización de los Sakis, que paguen por todos sus crímenes y abusos hacia mi gente, que puedan por una vez en la vida salir en familia sin temor a que sus hijas les sean arrebatadas, qué duerman tranquilamente en sus casas sin estar con el temor que en cualquier momento puedan entrar a sus casas y abusar de sus mujeres. Que los niños huérfanos a los que los mismos Sakis mataron a su familia, no pasen frío ni hambre y puedan ser adoptados. Podrás deciDejo que estoy loca pero no me cansaré hasta conseguirlo así sea lo último que haga, no me cansaré.
—Tu sueño ahora es mi sueño Linda—Le confieso y es que precisamente eso se me había cruzado por la mente, hacer una función pata los niños de la calle y aunque las ideas de Linda son bastantes complejas, se que si busca ayuda se logrará.
—Gracias Alexander —Me abraza y me da un beso en la mejilla y yo solo le correspondo, de ahora en adelante Linda y yo seremos inseparables pues hay un sueño que cumplir…