Capítulo 11

1725 Words
Las mejillas de Amy aun siguen con ese tono rosa, desde que entramos no me ha dirigido la mirada, su la nana nos encontró besándonos, le causó vergüenza y aunque la señora se disculpó y desapareció ella no dejaba de temblar y respirar con dificultad. Tomamos asiento hasta que se tranquilizó. Nos avisaron que la cena ya estaba servida y entramos. Ahora llevamos más de media hora entra platicas y risas, pero en ninguna me ha siquiera mirado; me molesta. —Cuéntame Amy ¿tienes pensado quedar al frente de la empresa de Teodoro cuando el ya no pueda?—Le digo lo primero que se me viene a la cabeza para llamar su atención. Mis palabras han tomado por sorpresa a todos, se quedan callados esperando a que Amy responda. —Bueno, pues ese es el plan —Me dice tomándose su tiempo para responderme , pensando en cada palabra que dirán esos encantadores labios—pero uno nunca sabe, hoy puedo estar aquí mañana talvez no y tenga mi padre que buscar a otro sucesor. No tenemos la vida comprada ni aunque tengas todo el dinero del mundo, si la muerte toca a tu puerta ya es inminente —Sus palabras me dejan con una sensación extraña, cualquier otra en su lugar hubiese respondido con un simple si, hablando de las grandezas que lograría hacer, pero Amy habla de muerte y es la segunda ocasión que lo hace. —Tonterías, eres una chica muy sana, hermosa y la que ya debe de preocuparse por darle nietos a su padre—Expresa mi madre con una gran sonrisa—así que espero que puedas encontrar pronto con quien llenar de hijos esta casa , solo espero que tomes en cuenta a Alexander. —Madre —No estoy diciendo nada que no sepas Alexander, nos haría muy feliz—Mi madre le sonríe—. Además con una mujer fuerte y sana como Amy no habrían problemas en procrear. —Yo no se que pasará pero .. —No Amy ,no tienes porque responder, no te sientas presionada a hacerlo, tu y yo ya lo hablamos. —¿Ya platicaron sobre el tema? Mejor aún, eso quiere decir que existe la posibilidad, debo decir que si llegarán a casarse serian una pareja muy poderosa. Y no hablo solo de dinero. —Basta Lucrecia, estas provocando que Amy se sonroje, sin presiones lo habíamos hablado, así que cambiemos de tema. Amy mira a su padre y este solo le da una sonrisa conciliadora. —Tengo entendido que había invitado también a los Senyes—Los Senyes son una familia poderosa que tiene conexiones en el extranjero, no son de mi agrado en absoluto han tratado de hacer inversiones en mi compañía pero me niego, Vicenth su hijo es un odioso, que no tiene ni la más mínima idea de lo que es sacar una empresa adelante y mantenerla afloje. —Así es Alexander, cancelaron en el último momento, se disculparon. Tuvieron una emergencia. —Me alegro, no hubiese soportado ver la cara de Vicenth por mucho tiempo. Mi comentario provocó que Teodoro sonriera y Amy me observara divertida. —Creo que haré mas comentarios como esos para que me prestes atención— Me inclino un poco para que solo sea ella quien me escuche. El hecho que esté sentada frente a mi lo facilita todo. —Mi intención no es ignorarte—Murmura, tomando la copa de vino en su mano con elegancia. —¿A no? ¿Entonces? —Es que me descolocas—Lleva la copa de vino a sus labios y bebe sin dejar de mirarme, observo como su garganta se mueve cuando el líquido resbala por ella. Cuando retira la copa de sus labios, estos están ligeramente húmedos; qué mujer tan seductora. —¿Qué piensas al respecto Alexander?—me pregunta mi padre y yo no se que diablos responderle por que simple y sencillamente no se de que hablaban. Me observa esperando mi respuesta, abro y cierro la boca intentando decir algo, escucho la risa de Amy y me contagia. —Lo siento padre, no estaba poniendo atención—Me palmeaba el hombro, sonríe y niega con la cabeza. Horas después estamos en la puerta a punto irnos y me recorre una maldita ansiedad en el cuerpo por estar un momento a solas con ella. Es en estos casos cuando agradezco que mi madre sea así, directa, curiosa, impulsiva y entrometida hablando en el buen sentido, por que es gracias a ella que tenemos un momento a solas. Los saca casi a empujones a Teodoro y a mi padre, Amy solo los observa con una sonrisa que me embelesa. —Bien Amy ¿Qué sigue después de esto?—Me acerco a ella. —No entiendo ¿a que te refieres?—Me imita y se acerca un poco más hasta estar a escasos centímetros, levanta todo su rostro para poder observarme bien debido a mi altura y es que no ocupa zapatillas exageradamente altas como otras mujeres. Ella es diferente, no me cabe duda. No me importa que piense que voy muy rápido o que soy un irreverente , pero no pierdo tiempo en estampar mis labios con los de ella con ansias, ella no se queda atrás y me responde con las mismas ganas; nos devoramos. Llevo mi mano a su nuca y la acerco más si es que eso es posible, mientras con la otra la sujeto de la cintura, suelta un delicioso jadeo y yo me prendo. Y maldigo por estar en su casa y no en un hotel para poder comérmela toda y es que esta mujer con solo un beso activa todos mis sentidos . Nos separamos y no por que queramos , lo hacemos porque caemos en cuenta que haya afuera nos esperan. —Después de esto—Con voz entrecortada termino diciendo—Quiero verte mañana, en la noche ¿Qué te parece? —Solo si no me dejarás plantada nuevamente— Que mujer tan rencorosa. —No lo haré, no te voy a cancelar, lo prometo—recalco mis palabras y ella acaricia mis hombros; sus caricias me gustan. —Siendo así esta bien, pasas por mi—Intento besarla nuevamente pero ella se aleja y me regala una sonrisa juguetona, la observo con el ceño fruncido, mientras ella camina hacia atrás alejándose de mi pero sin dejar de mirarme provocativa, quiero acercarme pero levanta su mano para que no lo haga—Nos vemos mañana Alexander Santana. ¿Es enserio? Se da la vuelta y se aleja, dejándome con la boca abierta; insolente. —¿Por qué no me contaste qué ya la conocías Alexander? —Porque no sabía que era ella madre. —No entiendo —La conocí por casualidad, solo me dijo que se llamaba Xiomara nada más. —¿Y ahora que piensas al respecto? Porque por lo que miré no te es desagradable a pesar de ser una chica tan consentida por Teodoro, no le quitabas los ojos de encima y hasta juré ver una que otra baba qué limpiabas de tu boca—Mi padre bromea, tiene razón no lo voy a negar Amy Xiomara me trae loco, necesito, me urge tenerla entre mis brazos y saciar esta sed intensa de ella. —También lo noté—Mi madre se le une. —Bueno, desde que la conocí vi algo diferente en ella, no se que sea, me gusta, me gusta mucho no lo voy a negar, quedamos en conocernos y eso haremos, no les prometo nada, pero lo voy a intentar—Mi madre da unos pequeños aplausos feliz por mi respuesta. —Que te guste, que te parezca agradable es un gran avance, el amor viene con la convivencia, espero que lo que obtengamos de esto sea algo positivo y de aquí en unos meses, estemos planeando la boda del año. No digo nada más y me limito a observar por la ventanilla del auto, en el fondo la idea no me desagrada. Al día siguiente como todos los días me dirijo a mi empresa hay muchos asuntos que resolver y que no pueden esperar. Tengo que terminar temprano para poder recoger a Amy y salir a cenar o dar una vuelta, lo que ella quiera hacer me parece bien. Y que mejor si quiere ir a otro lugar donde solo estemos ella y yo. —¿Cómo te fue con la cena? —De maravilla—Arthur me mira con los ojos entrecerrados, no cree lo que oye. —¿Cómo mierda es eso? Ayer estabas molesto y te negabas a ir a esa cena y hoy tienes una cara de imbécil y dices que te fue de maravilla, explícate por que no entendemos nada—Armad me dice sin despegar sus ojos de la carretera. —¿Se acuerdan con la mujer que choqué días atrás?—Arthur asiente—Pues es ella. —¡Oh mierda! ¿enserio? Ahora entiendo, ella está uff—Arthur no duda en responder — Tiene unas curvas que….—esta vez se dirige a Armad para contarle y este aprovecha el tráfico para ponerle total atención— La vi de cerca en el ascensor de la empresa de quien supongo es su padre, si de frente te quedas hipnotizado por su belleza y su sonrisa, de espaldas te atragantas con tu propia saliva. —Puedes cerrar la boca —Digo levantado la voz, me molesta que hable de ella de esa forma, Arthur levanta las manos y se disculpa. —Me disculpo, lo olvidaba , te doy un consejo no la dejes ir—Solo lo fulmino con la mirada y aprieto las manos en puños, no me gusta que mi amigo piense así de la mujer que me atrae. La mañana comienza entre una reunión de consejo; revisar, debatir, considerar y definir rutas estratégicas. Ahora estoy revisando y firmando documentos, cuando el teléfono de mi oficina suena. —Dime—Responde sin dejar de leer el documento en mi mano—¿Qué?—Bajo el papel esperando a que la recepcionista repita lo que acaba de decirme. —Dice llamarse Linda Cruz Santos y que es su novia , ya amenazó con despedirnos si no la dejamos pasar…. ¿Pero que diablos?
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