Capítulo 9

2146 Words
Vamos en el auto detrás de ella, me he desviado de mi rumbo y ahora voy detrás de una mujer de la que no se ni su nombre, pero algo en ella me atrae, es sencilla y su léxico es coloquial, se expresa diferente, me dice palabras que no entiendo, puedo deducir con seguridad que es una persona de bajos recursos. La observo entrar a una calle empedrada en mal estado, baches con agua y demás. Se detiene frente a una casa en mal estado, que no tiene puerta, solo una cortina vieja, Armad se estaciona detrás. —Este lugar no me gusta nada —, lo escucho decir y me observa por el retrovisor. —Igual a mi —, se le une Arthur—. Bajaremos contigo. —Ya les dije que no. —Nos pagan por tu seguridad Alexander así que no esta en discusión . —Quien les paga soy yo así que no, no quiero que vayan conmigo, llamaré mucho la atención—, Arthur sonríe y niega con la cabeza. —¿Ya te viste? ¿Ya viste el lugar?, obvio llamaras la atención. No quiero discutir más con ellos porque veo como la mujer esta parada en la puerta de la casa, si es que se le puede llamar así, me hace señas para que me baje y la siga. —No entraré si no me dices que hacemos aquí—le digo cuando estoy frente a ella. —Se que tienes dinero —me dice y yo la observo con desconfianza, ella se da cuenta y me sujeta el brazo, llevo la mirada a su mano y luego a ella— no interpretes mal, estas personas tienen a su hija herida, no tienen dinero para llevarla con el médico y pensé que si talvez conocieras su historia podrías ayudarles. Me observa esperanzada y “mierda”, no se porque si somos dos desconocidos siento tanta conexión con ella. —¿Cómo te llamas?—le pregunto porque hasta este momento yo no se nada de ella, ni siquiera su nombre. —Linda —Lindo nombre Linda—Le digo con sinceridad y ella sonríe con orgullo. —Me pusieron así por mi abuela, soy Linda Cruz Santos, mis padres son Joaquina Santos Herrera y Enrique Cruz Ausencio, vivo el la avenida Constituyentes a tres cuadras de aquí, a cualquiera que le preguntes por mi en estos barrios te pueden dar santo y seña sobre mi casa y mi persona, se que tienes desconfianza y no es para menos, no me conoces, te juro por lo más sagrado que tengo que son mis padres que no soy una mujer mala y que solo quiero ayudar, solo eso ayudar. Es tan sincera en sus palabras que termino convencido, miro en dirección de mis hombres y ellos no parecen estarlo tanto como yo, pero no me importa entraré y ayudaré a esas personas. Cuando entro mis zapatos lustrosos lo primero que pisan es la tierra, no hay ningún nivel de concreto qué la cubra, la casa está en muy malas condiciones. Hay una pequeña mesa y una cama pegada a la pared en la cual hay una persona agonizando. Una mujer esta sentada a su lado con un trapo humedecido colocándole en la frente, hay una más recargada en la pared, supongo que son sus padres. Linda se acerca a ellos con confianza y le susurra a la mujer algunas palabras, voltean en mi dirección, la mujer limpia un par de lágrimas de su mejilla y llegan hacia mi. —Mire doña Carmita, el es Alexander un ángel caído del cielo y esta dispuesto a ayudarlos para que lleven a el hospital a Luz— La señora me sujeta las manos y comienza a darme las gracias con desesperación, intento soltarme de su agarre pero me es imposible. —Muchas gracias señor , muchas gracias, no sabe como se lo agradezco — Dice sin parar, esta apunto de besarme las manos, para mi es demasiado y terminó por soltarme con brusquedad. —No tiene que hacer eso señora, llevaremos a su hija a el hospital, no se preocupe ella sanará. Linda le sonríe y pasa su brazo por arriba de sus hombros, la abraza para tratar de tranquilizarla, después me mira y me susurra un gracias. Mi pecho se infla de satisfacción y caigo en cuenta que jamás en mi vida se me había cruzado por la cabeza ayudar a nadie. Una desconocida tuvo que cruzarse en mi camino y enseñarme lo que es ser compasivo con los demás. Arthur y Armad cargan a la chica que esta enferma, le calculo unos quince años, noto que tiene ciertas marcas en su rostro y me llaman la atención, ellos lo hacen con mucho cuidado y la suben en el auto, no sin antes darme una mirada de “te haz vuelto loco,” los ignoro por completo. La llevamos a una clínica, en donde hay excelentes doctores , inmediatamente se la llevan en una camilla, mientras Linda y los padres de la chica toman asiento en la sala de espera. Es ahí donde caigo en cuenta que tengo una cita con Xiomara, observo el reloj en la muñeca de mi mano y justamente falta media hora para nuestro encuentro, será imposible, no puedo dejar a Linda aquí he irme y menos con lo que sospecho, no soy tonto y se que esa chica no está enferma precisamente por alguna infección o cualquier otra enfermedad. Así que cuando la ingresaron le pedí al doctor que me informara qué pasaba con ella. Le marco a Xiomara sintiéndome terriblemente mal, pero se lo recompensaré le dije que lo haría, por el tono de su voz se que no se lo tomó nada bien. Ni siquiera me dejó explicarle y terminó colgándome. ¡M I E R D A! —¿Desde cuando eres caritativo? Armad se acerca junto a Arthur y me observan un poco confundidos por mi comportamiento. —No me había dado cuenta que no lo era—respondo con molestia al saber que no me tienen como una persona generosa. —Lo mas generoso que haz sido es con los payasitos en el semáforo. —Siempre es bueno hacer cambios en tu persona . —Mientras que esos cambios no los causé una mujer —cuestionó moviendo la cabeza en dirección hacia Linda que en todo momento no dejaba de consolar a esa pareja. —No digas estupideces—exclamo. —No lo son, es la mujer que buscabas, todo lo contrario de lo que estas tan cansado de ver en una mujer, sencilla demasiado para mi gusto, pero cada quien—siguió hablando sin importarle que lo observara con desdén—humilde, carismática, risueña y de un gran corazón, mira que preocuparse por los demás no cualquiera. Refleja demasiada bondad, lo digo en serio. Estoy por responder pero una enfermera se acerca a nosotros y me dice que el doctor quiere hablar conmigo en privado , así que no pierdo tiempo y la sigo. —Señor Alexander ¿ de donde conoce a esas personas? —Son empleados de mi madre doctor—miento, pero por la cara de el doctor se que no es nada bueno lo que me va a decir acerca de la chica—¿ que pasa? —Pasa es que es necesario que llamemos a la policía, esa chica fue abusada sexualmente, tiene desgarro vaginal y anal, como golpes por todo su cuerpo, fue abusada salvajemente. La temperatura era por la fuerte infección pues sus heridas debieron ser suturadas en el momento y no fue así. Si no la hubieran traído no hubiese resistido por más tiempo. Lo sabía, sabía que no era ninguna enfermedad como Linda me había dicho, esos golpes en el rostro no los hace ninguna enfermedad . Salgo del consultorio furioso por que no fue sincera conmigo, al llegar a donde ella se encuentra la sujeto del brazo con fuerza y la arrastro hacia un pasillo solitario. —¿Qué , que pasa?— inquiere soltándose de mi agarre. —¿Qué te pasa a ti? ¿Por qué no me dijiste que esa chica fue violada?—expreso levantando un poco la voz. Sus ojos brillan y veo como su garganta se mueve al tragar saliva. —¿Ibas a ayudarme si te decía la verdad?—me pregunta con la voz quebrada—me disculpo por engañarte, pero como te dije solo quiero ayudar y eso hice. —¿Perjudicando a otros? ¿sabes lo que puede pasar si la policía viene?—Linda niega — vendrá la policía, comenzará a hacer preguntas se abrirá una carpeta de investigación y mi nombre andará de aquí para allá. Soy un empresario exitoso no puedo verme involucrado en estos tipos de cosas, no me voy a quitar a la maldita prensa de encima, porque querrán saber que tengo yo que ver en todo esto— le explico un poco alterado. —Se me olvidaba como son los riquillos, su reputación les importa tanto — me dice apretando los labios y ríe amargamente —si te decía no ibas a ayudarme. —Si lo iba hacer —Claro que no—replica . —No hubiese venido personalmente, pero si hubiera mandado a mis hombres o haberte dado el suficiente dinero para cubrir todo los gastos. Simplemente entiende que para un “riquillo” como dices tu, su reputación debe estar intachable si no quiere irse a la ruina. No me gusta que me mientan. —Lo siento, pero mi desesperación era demasiada que cuando vi la oportunidad solo la tomé sin pensar en que se iban a dar cuenta de lo que a esa niña le pasó. Fue hace un par de días cuando abusaron de ella en su casa, Carmita y su esposo salieron a trabajar y ella debió haberse ido a la escuela pero no lo pudo hacer porque esos infelices entraron y — un par lágrimas escurren por sus mejillas, pero rápido se las limpia— la violaron, la violaron hasta dejarla inconsciente. —¿Sabes quienes fueron? —No, Luz no quiso hablar. Paso las manos por mi cabello, para después acariciarme la barbilla. —Hablaré con el doctor, le diré que sus padres pondrán la denuncia en cuanto su hija mejore de salud. Y que el les facilite todo lo necesario para que ellos lo presenten a las autoridades, solo espero que acepte porque su deber como doctor es llamar a la policía en casos como estos y más aún con una menor de edad. Hablo con el doctor y lo convenzo para que no llame a la policía, cubro la cuenta por todos los días en que la chica se quedará en la clínica, es lamentable lo que le sucedió y espero que sus padres hagan lo que les corresponde para hacer pagar a los culpables de su violación, me despido porque prometí estar antes de las seis en casa, no puedo fallarles a ellos también, creo que aquí ya hice lo suficiente. Prometí regresar al día siguiente y así lo haré. Ya en el camino le marco a Xiomara, no entiendo porque me tiene inquieto que piense que soy un imbécil por haberle cancelado en el último momento, maldigo en mis adentros porque no me responde. Llego a casa y me arreglo lo más rápido que puedo mi madre está enojada por que me retrasé y ella es un ama de la puntualidad. —Quita esa cara Alexander— me dice mi madre cuando vamos camino a la casa de Teodoro—parece que vas a un velorio. —No empieces madre por favor. —Tranquilo los dos, no quiero más discusiones, Alexander esta demás decirte que te comportes a la altura y muestres tus modales . —Si padre eso no tienes ni que decirlo—lo primero que veo es el hermoso jardín y para mi sorpresa la casa no es tan grande como pensé, todo lo contrario comparándolo con la nuestra se queda muy por debajo. Entramos y nos conducen a la sala, observo la decoración y debo reconocer que cada detalle en las paredes y techo es una obra de arte, tiene toques joviales en los objetos que decoran cada mueble en nuestro alrededor. Al entrar veo a Teodoro extender los brazos hacia mi padre, mis ojos buscan a su hija para así prepararme para la nochecita qué tendré en compañía de ella, solo de pensarlo me provoca jaqueca. Me llevo la sorpresa de mi vida cuando veo a Xiomara luciendo preciosa en un vestido marrón. Ella de igual forma luce sorprendida. —Amy hija, ven aquí te quiero presentar a unos muy buenos amigos míos—sonriente su padre extiende la mano en su dirección. Así que se llama Amy…
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