Capítulo1.
Seoul, Corea del Sur. 8:40 P.M
Observe a mi padre con tristeza en mis ojos desde que el tío Yang robo la herencia que el abuelo le dejo a mi padre, por esa razón este cayó en una gran depresión y no está para menos, porque aunque nunca fuimos personas adineradas jamás nos había hecho falta absolutamente nada, pero ahora nos falta incluso la comida.
Suspire ligeramente y salí de casa yendo hacia una tienda de convivencia, al entrar fui directo a los estantes de ramyeon y después fui por algo de beber, esta sería nuestra cena de hoy hasta mañana a ver si logramos conseguir algo para comer nuevamente, una vez tuve aquellas dos empaques de comida, camine hacia el cajero a pagar, agradecida pague y salí de la tienda.
Volviendo de camino agradeciendo de que no estuviera muy lejos de casa observe quedándome de pie como un grupo de personas dejaban unas cajas en frente de casa mientras papá se quejaba negándose avergonzado por aquella ayuda, fruncí el ceno fijándome en la vestimenta de aquella dos personas, al darme cuenta de que es eran hice una mueca de desagrado y volví a caminar a esa direccion.
Irene: agradecemos su ayuda.. Pero no creen que esto es mucho? Es decir, ya son tres cajas de comida
- no debe preocuparse por eso, esto es todo, Dios no ha iluminado para poder ayudarlos y créanme que lo hacemos con mucho gusto
Padre: mi hija y yo estamos muy agradecidos en verdad, gracias
Rode los ojos y ayude viendo como estos hablaban, me agache para tomar una de las cajas y llevarlas dentro de la casa dejándole las otras a papá, deje la caja sobre la mesa de comer para después tomar un trapo con algo de agua de jabón para limpiar la nevera y posteriormente encenderla y es que para ahorrar dinero apagamos todo lo de la casa, literalmente nuestra luz en la noche son las velas que nos regalan nuestros bondadosos y para nada chismosos vecinos.
Cuando mi padre entro me ayudo a acomodar la comida y los productos de aseo, la sensacion de tener nuevamente la nevera y estantes llenos es hermosa, voltee al escuchar los sollozos de mi padre, lo observe para después acercarme a él y abrazarlo, de algo estaba segura y era de que si él lloraba, siempre siempre estaría allí para consolarlo.
Algunos meses después.
La puerta se abrió de manera abrupta, alce rápidamente la mirada y lo encontré a él nuevameente, me levante para guardar mis libros paso seguido servir su comida, mi padre, mi amado padre se ha convertido en una bestia desde que se convirtió en el líder de aquella secta, como yo la llamo de fanáticos religiosos, ahora me obliga a usar ropa que me cubre toda, holgada y aunque no tiene nada de malo no me siento cómoda, también me obliga a salir con el hijo del antiguo líder, pues cuando este murió en vez de cederle el puesto a su propio hijo confió más en mi padre y se lo cedió a él.
Termine de servir su comida junto a su jugo y repetir la misma acción con mi comida, me senté esperando a que comiera, pero antes de eso debíamos orar, una vez terminamos y cuando él comenzó a comer yo también comencé a hacerlo, en todo el transcurso de la cena no hubo palabra alguna, me da nostalgia recordar que incluso cuando no teníamos nada solíamos reí y charlar mientras comíamos solo un tazón de ramyeon y un vaso de limonada, pero el dinero cambia a cualquiera, definitivamente y lo peor es que el dinero que hace no es del todo legal.
Lave los platos una vez terminamos de comer y asi pude continuar con mis tareas, es un alivio y le agradezco que no me haya obligado a dejar los estudios, pues en esa secta se piensa que las mujeres no deben estudiar, no deben de superar al hombre, se dice que el hombre sigue a Dios y la mujer al hombre.. Algo realmente estúpido a decir verdad, apague las luces y me abrigue bien, aquella noche dormí extrañamente cómoda sin ninguna sensacion de miedo.
Al día siguiente.
Desperté por el sonido de la alarma, reí levemente por lo cliché que estaban siendo mis días últimamente, me estire un poco y bostece para irme a bañar, le prepare el desayuno a papá y salí de casa en direccion de la escuela es mi último año, lo bueno es que ya he aplicado para ir a estudiar en una universidad en Rusia, esto obviamente en secreto de mi padre, incluso ya tengo mi pasaporte y visa de estudiante.
Cuando llegue entre al salón, salude a lo lejos a Emma una chica algo alocada, está en una pandilla escolar, pero es buena persona, le hice reverencia al jefe de aula que es el profesor y también uno de los miembros de aquella secta, me senté finalmente en mi puesto, la clase prosiguió como cualquier otro día, explicaciones, descanso, otra clase, almuerzo, entrenamiento y listo.
Cuando llego la hora de salir espere por un par de minutos a Jin, el hijo de antiguo líder, mi padre había arreglado una cita para ambos después de clases por lo que si o si debía de ir, sentí como dos manos cubrieron mis ojos desde atras de mí, lógicamente ya sabia quien era asi que suspire y fingí una sonrisa.
Irene: Jin, eres tú!
Jin: eres muy buena, como sabías que era yo, ¿no estarás viendo a otro chico verdad?
negué con la sonrisa más falsa qué he hecho en mi vida, el contrario tomo mi mano y emprendimos nuestro paseo, este me llevo a varios lugares, primero a la plaza, luego al centro comercial, después a la iglesia y finalmente me llevo a casa, no podía negarlo, me divierto cuando salgo, pero eso no quiere decir que me divierta con él.
Irene: agradezco la salida, me divertí mucho hoy
Jin: yo también me divertí, de hecho siempre que salgo contigo me divierto un montón
Irene: si si como digas, bueno deberías irte, ya es tarde
Jin: No crees que te falta algo, eres muy seca para despedirte
Este se inclinó hacia adelante tomándome de los brazos con considerable fuerza para asi besarme, mis ojos se abrieron sorpresivamente debido a eso y como acto de defensa alce una de mis piernas chocando mi rodilla en sus testiculos, este cayó de rodillas frente a mí para después yo verlo con desprecio y al sentir que no fue suficiente le di una buena y merecida cachetada.
Jin: ¡¿que te pasa?! ¡Pensé que tú también querías!
Irene: prefiero besar a una cucaracha que a ti idiota, ¡osea! Literalmente me tengo que preparar mentalmente, ¡mentalizarme! Sabiendo que te voy a ver durante todo un jodido día y te crees ¿qué te voy a querer besar?! ¡¿Acaso te volviste loco idiota?! ¡Ya vete de mi jodida casa!
Grite molesta, Jin tan solo me miro, asintió y se levantó cojeando y subió a su auto para asi encenderlo y finalmente irse, ese idiota sin duda le contaría a papa sobre lo ocurrido, pero a la mierda, hoy solté toda esa rabia que tenía guardada.
Decidí entrar a casa, hice la cena y comí, hoy es viernes por lo que mi padre llega un poco más tarde a eso de después de la media noche, limpie todo una vez termine y me fui a dar una ducha para después acostarme, el cansancio hizo que me quedara dormida con rapidez.
Unas horas despues.
Un jalón en mi cabello me hizo despertar, alarmada busqué el provocador de mi dolencia reconociendo a mi padre, este muy enojado me saco de la cama y lanzo sobre el suelo de la cocina.
Irene: ¡papá, qué te pasa?!
Padre: ¡¿creíste que no me daría cuenta?! ¡Golpear a un hombre! ¡A tu futuro esposo! Eso no te lo dejaré pasar
Adolorida agarrando mi cabeza en donde me tomo con tanta fuerza lo observe, parecia una bestia, realmente el diablo se había metido en su cuerpo y si no es eso, entonces esa es su verdadera naturaleza.
Comencé a negar llena de temor cuando lo vi tomar un látigo con el cual el mismo se da azotes en la espalda al creer que hizo algo mal, me observo mientras comenzaba a cantar una alabanza y por cada palabra era un azote, pero no para él, sino para mí.
Asi continuo durante una hora, una hora que fue como un siglo, una eternidad para mí, es aquí que me queda claro que cuando uno quiere que algo termine pronto el tiempo se empeña en ir cada vez más lento.
Padre: dale misericordia Padre, perdónala por sus pecados, ella será de ahora en adelante una mujer de bien, lo ha jurado con su sangre
Hablo después de tomarme en brazos y llevarme a la cama para después dejar un beso sobre mi frente e irse de la habitación, me sentía debil, cada centímetro de mi cuerpo dolía, cada parte, cada musculo, me deje caer al suelo una vez escuche la puerta de su habitación cerrarse y paso seguido la música que usaba para sus castigos.
Me arrastre bajo la cama tomando una caja donde tenía mi pasaporte, visa, registro civil y otros documentos importantes, tome mi mochila y metí ropa, zapatos y algo de dinero ahorrado, junto a un celular que me dio Emma, la chica pandillera.
Con esfuerzo me senté para ponerme un abrigo junto a un pantalón suelto y zapatillas, me levante colocando la mochila en mi espalda, tome impulso para abrir la ventana y salir por ahí, comencé a caminar con dificultad mirando hacia abajo, el ardor en la espalda era tan fuerte que no me podía enderezar.
Debido a mi posicion en mi campo de vista se asomaron unos zapatos, alce la cabeza temerosa de encontrar a papá, pero no, es mi profesor y uno de los miembros.
Profesor: vete lejos niña, yo no vi nada
Se dio la vuelta siguiendo su camino a su casa, con lágrimas en los ojos y con miedo de que le diga a papá comencé a correr unas dos cuadras más lejos de casa, al sentirme tan debil simplemente no pude continuar, la casa de Emma no estaba lejos asi que me senté sobre el pavimento y saque mi celular para llamar a Emma, pero justo cuando respondió mi llamada, casi en los brazos del desmayo.
Al amanecer.
Desperté gracias a los toques de una toalla sobre mi frente, abrí mis ojos viendo a Emma en mi campo de vista y a su madre limpiando las heridas de mis brazos, suspire tranquilamente, aquello ya paso, ahora solo debo recuperarme.
Emma: mi niña, has de despertado no sabes lo preocupada que estuve cuando me llamaste y no hablaste y aún más cuando Sarah te encontró, ella te trajo hasta aquí, ¿qué fue lo que te pasó?
Sonreí levemente, voltee hacia la ventana viendo el amanecer, es hermoso, el amanecer fuera de casa es hermoso, una vez me pude relajar un poco les conté lo sucedido, Emma y su madre estaban echando humo de los molestas que estaban.
Estaba agradecida de saber que aunque ya no contaba con papa al menos tenía a dos personas en las que realmente podía confiar y de las que sabía que nunca me harían un mal. Aquel día me atendieron como una más de su familia, me alimentaron y días después me ayudaron a hacer lo ultimos trámites de la beca.
Un mes después.
Abrace fuertemente a Emma, ambas estábamos llorando, las emocion las teníamos revueltas y es que al fin me estaba yendo de Corea, me despedí de su madre y finalmente aborde el avión viendo por la ventanilla como a lo lejos a ambas despedían con los carteles que hicieron para mí, llore, llore y llore, no me sentía triste sino feliz, sé que por nuestra promesa nos volveremos a ver y todas seremos una mejor versión de nosotras.
Me sentí muy inspirada al hacer este capítulo en realidad. Espero que disfruten de esta historia.
¡Gracias por leer!