La confianza y deshinibición que ciertamente manejaba estando en ese estado lo hacían ver como una persona diferente. Sus manos viajaron a mi cintura mientras una sonrisa perversa se dibujaba en su rostro. Se encontraba con su mirada fija en la mía, testeando los límites del espacio que nos separaban. Su cercanía y su cierto toque descarado y egocéntrico eran en sobremanera, embriagantes. No podía negarme ante el tacto de sus manos en mi piel y su mirada verde, de tono intenso y penetrante que parecía observarme como si me fuese a intentar devorar allí mismo. Luego de un prolongado silencio en el que sólo nuestras miradas hablaban entre sí, aclaró su garganta, entretanto una de sus manos se posaba en mi rostro acariciando ni mejilla con su pulgar. _Te veo esta noche entonces. _He di

