Para mi suerte, habíamos logrado terminar a tiempo el proyecto con Sasha. Nos habíamos despedido y luego me retiré sola hasta el edificio de los dormitorios. Curiosamente, Sasha residía en una fraternidad de chicas y por eso mismo no frecuentaba demasiado los dormitorios femeninos, siendo el mío uno de los primeros a los que logró ingresar. En su anécdota me había mencionado que por suerte sus compañeras eran bastante tranquilas y todas se llevaban bastante bien entre sí, por lo que no había problemas en la convivencia. La noche ya había caído completamente sobre el cielo, que se encontraba despejado y repleto de estrellas. Era una noche bastante cálida para ser de otoño, ya que yo vistiendo apenas un cárdigan de hilo fino y unos pantalones deportivos, me encontraba de más cómoda y sin s

