Alaska Hace apenas dos días que regresé de mi salida con Raúl, y todavía siento su presencia como si no se hubiera ido del todo. Él es tan hermoso… y me cuida tanto. Yo lo amo con toda mi alma, sin reservas, sin dudas. No me importa lo que digan mis padres, ni mis hermanos, ni que él sea más de diez años mayor que yo. Para el amor no hay edad, y además ya soy mayor de edad, tengo dieciocho años. No es como si nos fuéramos a casar mañana. Él me respeta, me ama, y sé que en parte no me toca precisamente por eso, porque quiere cuidarme incluso de sí mismo. En este momento estoy paseando a Princesa. Ella me pide para hacer sus necesidades y la saco a los jardines del internado, envueltos por el silencio elegante del lugar y el aire frío que huele a invierno. Es muy obediente, camina a mi l

